Editorial

Ventajas de unos consejos igualitarios

Ventajas de unos consejos igualitarios

El debate sobre una cuota femenina en los consejos de administración ha resurgido con un informe de Fedea que analiza algunas experiencias al respecto, la más llamativa la de Italia. Este grupo de economistas aboga por la imposición de un sistema obligatorio, aunque gradual y temporal, que asegure la presencia de un porcentaje de mujeres en los órganos de dirección de las empresas. La sugerencia está en línea con la directiva europea que España incumple claramente: solo un 17% de puestos en consejos están ocupados por mujeres, frente a un objetivo del 40%. Tampoco las recomendaciones de la CNMV han surtido efecto alguno.

Las causas de esa situación son diversas, pero indican que algo falla en la cultura corporativa española. El relegamiento de la mujer de los puestos no es algo exclusivo de la empresa:en la alta judicatura, las cátedras de universidad o las alcaldías se dan porcentajes también muy desiguales. Y esto no obedece a una menor cualificación, pues la paridad –inclinada más bien del lado femenino– es un hecho en el mundo universitario. Se unen viejos prejuicios culturales y dinámicas endogámicas en las decisiones sobre nombramientos, así como un lastre para la carrera profesional, el de la maternidad, que solo se vencerá con medidas en favor de la conciliación, también dirigidas a los varones. Una educación más igualitaria debería hacer el resto, pero solo surtirá efectos a largo plazo.

El caso de los consejos y de los altos cargos de dirección (sólo un 3% de consejeras delegadas) refleja la gravedad de este llamado techo de cristal. Las cuotas no son la solución ideal:por un lado, condicionan la libertad de los accionistas de elegir a sus representantes;por otro, dicen los críticos, se promociona a mujeres con menos méritos que otros candidatos varones. La experiencia de Italia, sin embargo, desmonta algunas de estas objeciones. Tras la fijación de cuotas progresivas, según un informe de la profesora Paola Profeta, resultó que “hay más mujeres directivas en todos los niveles, más nivel educativo en todos los miembros, baja la edad media de los consejeros y, en general, mejora la selección de todo el consejo”. Los expertos avalan que los equipos directivos más diversos (no solo en sexo) mejoran la toma de decisiones, porque reflejan mejor la realidad social y son más sensibles a sus demandas.

Las cuotas, entonces, no son la solución ideal, pero pueden ser la única solución viable. Porque solo así se rompe esa tendencia por la cual quienes han ocupado históricamente el poder tienden a rodearse de personas de su mismo perfil (masculino, y también de determinado estrato social o cultural). La decisión inteligente no es sentar en los consejos a mujeres sin méritos suficientes para ello, sino en buscar a mujeres con méritos de sobra, porque las hay en gran número y están muy desaprovechadas.

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