El caso de las tarjetas opacas

Un acusado dice que el portavoz parlamentario del PP en Madrid le habló de la ‘black’ antes de llegar él

Un total de 47 de los 65 acusados han prestado declaración ante el tribunal, que suspende la vista hasta el lunes

El exjefe de gabinete del consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid José María Buenaventura ha explicado este viernes durante su declaración en el juicio por el uso fraudulento de tarjetas 'black' que el entonces viceconsejero de Hacienda y en la actualidad portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, Enrique Ossorio, le habló de la existencia de una tarjeta 'black' antes de que él entrara en Caja de Madrid en calidad de representante del gobierno regional.

Según su versión, Ossorio le explicó las condiciones de esta Visa de la que gozó Buenaventura, que es uno de los 65 exaltos cargos y directivos de Caja Madrid y Bankia que se sientan en el banquillo de los acusados por el uso presuntamente fraudulento que hicieron de las estos plásticos.

“Sobre las instrucciones, (el vicesecretario general del Consejo de Administración de Caja Madrid, Vicente) Espinosa lo que hizo fue corroborar lo que me dijo Ossorio, que era una tarjeta de libre disposición”, ha dicho Buenaventura a preguntas del fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón.

Ha agregado que él le preguntó al alto cargo qué límite podría tener porque desde la Comunidad de Madrid se le había dicho que era de 25.000 euros. “Espinosa lo que vino es a corroborarme dicha circunstancia”, ha sentenciado.

Buenaventura, que cargó 62.932 euros y al que el Ministerio Público pide una pena de dos años y seis meses de prisión y una multa de 63.000 euros, ha añadido que su representación en Caja Madrid se entiende en el marco del acuerdo que tenía la Comunidad Autónoma con la caja extinta.

“Con voz pero sin voto”

El acusado ha explicado que su papel era de representante de la Comunidad de Madrid en la caja extinta y su cometido era supervisar las cuentas anuales que se remitían a la Asamblea de Madrid y a la Comunidad. “Yo era ajeno a Caja Madrid”, ha recalcado a preguntas de las partes.

El acusado ha rechazado que fuera miembro de la Comisión de Control y ha dicho que él asistía “con voz pero sin voto” a las reuniones de los órganos de gobierno, por lo que no era miembro de esa Comisión. Además ha indicado que su régimen retributivo no se limitaba a la normativa vigente para el resto de pertenecientes a la Comisión.

“Ninguna de las personas que asistían con voz pero sin voto figuran como miembros de los órganos de gobierno en los informes anuales y eso no solo pasa en Caja Madrid. En La Caixa ocurre exactamente lo mismo”, ha añadido ante el tribunal de la Sala Cuarta de Lo Penal que juzga a los 65 exaltos cargos y directivos por el uso de las 'black'.

La declaración de Amat

El exdirector general de Negocios de Caja Madrid, Matías Amat, ha precisado este viernes que el presidente de la entidad entre 1996 y 2010, Miguel Blesa, fue el que le entregó la tarjeta 'black' en el año 1999 entendida como un instrumento de libre disposición y un “complemento retributivo adicional”.

Amat ha explicado, a preguntas del fiscal Anticorrupción Alejandro Luzón, en el marco del juicio por el uso presuntamente fraudulento de las 'black', que gozó de dos tarjetas, una de gastos representación “que se tenía que justificar”, y otra personal de la que se le recalcó que era un complemento retributivo con un límite “que no se podía pasar”.

El acusado, que cargó 430.600 euros a su Visa, ha asegurado ante el tribunal que se encarga de dirimir si los 65 exaltos cargos y directivos de Caja Madrid y Bankia incurrieron en delito de apropiación continuada indebida y administración desleal por el uso que hicieron de los plásticos, que se lo entregaron a modo de retribución y no constaba en su contrato.

Sobre la hoja Excel presentada por Bankia como prueba pericial y que incluye el desglose de los gastos --12,5 millones de euros entre 2003 y 2012-- ha recalcado que es evidente que tiene errores “que no se han querido aclarar”. “Hay muchos (desembolsos) que absolutamente reconozco y hay otros sobre los que me gustaría que se presentaran más documentos bancarios”, ha dicho sobre el documento, que ha sido rechazado por la totalidad de acusados que han prestado declaración hasta el momento.

El que fuera mano derecha de Blesa en Caja Madrid se convirtió en uno de los cuatro directivos que gozó además de Visa durante su etapa en Bankia (entre noviembre de 2010 y octubre de 2011) junto con Rodrigo Rato, José Manuel Fernández Norniella e Ildefonso Sánchez Barcoj. DOS TARJETAS

Por su parte, el exdirector de Organización de Caja Madrid, Ricardo Morado Iglesias, al que se le atribuyen 450.818 euros, ha protagonizado la declaración más corta hasta el momento ya que solo se ha sometido a las preguntas del representante del Ministerio Fiscal y de su abogado, que no le ha formulado ninguna.

Así, ha dicho que disponía de dos tarjetas, una para gastos de representación, de la que no podía retirar dinero en efectivo, y otra retributiva. En el caso de Ramón Ferraz Ricarte (397.860 euros) éste también gozaba de dos Visas; la retributiva, que estaba a su nombre, y la de gastos de representación, que estaba al de Caja Madrid, según ha contestado a preguntas de su defensa.

En su turno de palabra ante el tribunal de la Sección Cuarta de la Sala de Lo Penal, los acusados José Acosta Cubero y Beltrán Gutiérrez, ambos miembros de la Comisión de Control y para los que la Fiscalía pide dos años de prisión y una multa de 63.000 euros, han explicado que recibieron una tarjeta por parte de Caja Madrid de la que no tendrían que aportar justificante de datos.

Cubero ha explicado que gozó de la misma en dos etapas diferentes y que lo único que varió fue el límite del importe, mientras que Beltrán ha precisado a preguntas de las partes que se la entregaron para compensar su trabajo y que podría usarla tanto para cubrir gastos del trabajo como para cuestiones personales.

Pérez Claver

Durante su turno de palabra, el exconsejero ejecutivo de Caja Madrid, Mariano Pérez Claver, que ha respondido además de al Ministerio Público y su defensa, a las acusaciones, ha explicado que su tarjeta no era un complemento sino una retribución como tal. El exdirectivo gastó 379.513 euros según se desprende del escrito de la Fiscalía, que pide para él dos años de prisión y multa de 63.000 euros.

“Se ha querido ver en mí una culpabilidad por una conducta diferenciada”, ha dicho y ha agregado que tanto la entidad nacionalizada como el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) le reclaman cantidades que no se pueden reclamar “ahora”.

“Como algunas cajas han caído en España, se ha demonizado la visión de los profesionales y hoy se nos acusa incluso de la muerte de Manolete, pero creo que no hay un derecho legítimo a reclamar”, ha concluido a preguntas de las partes.

Hasta 47 acusados han prestado declaración en esta quinta sesión destinada por la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, a los interrogatorios (del total de siete sesiones celebradas hasta el momento) en la que los exaltos cargos y directivos responden por el uso que hicieron de su tarjeta opaca, así como quien y en qué condiciones se las entregaron y la veracidad que otorgan a las pruebas presentadas por la acusación particular al caso.

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