Elecciones vascas 2016

Euskadi busca capital vasco y una industria que aporte el 25% al PIB

El envejecimiento de la población no soluciona el alto paro juvenil

Los jubilados (339.068) cobran de media 1.282,96 euros al mes en catorce pagas, la retribución más alta del Estado

La economía vasca siempre ha basado su crecimiento en la industria, que ya no es lo que era. La pasada crisis ha pasado factura a las fábricas de Euskadi, que dejaron de aportar cinco puntos al PIB autonómico durante la etapa de declive. Ahora, la actividad industrial representa el 22% de toda la riqueza generada en la comunidad. Traducido a empleo, ese porcentaje representa en la actualidad 200.000 puestos de trabajo. La meta de administraciones y empresas es la de elevar la presencia de la industria en el PIB al 25%.

Las exportaciones del sector fabril, ralentizadas en lo que va de año, reflejan hasta ahora un superávit de 5.000 millones. Pero hay sombras que no se alejan. Como la competencia del acero chino, que ha llevado a ArcelorMittal a cerrar su planta de Zumárraga (Gipuzkoa) y a dejar la acería de Sestao (Bizkaia) bajo mínimos.

Y ahí viene otro problema. ArcelorMittal es propiedad de una familia de origen hindú y con residencia principal en Londres. Otro centro de decisión que se aleja de Euskadi, que sufre la falta de capital local. Muchas estirpes de empresarios vascos han desaparecido. En el citado caso de la siderurgia, las familias Aristrain, Ucín, Guibert y Orbegozo acabaron vendiendo sus fábricas de acero. Una de ellas, la de Zumárraga.

Hay un déficit de inversores locales. Cuando Kutxabank tuvo que reducir sus posiciones accionariales en Euskaltel e Ibermática, por las imposiciones normativas de Basilea III, que penalizaban el balance del banco por su inversión empresarial, los fondos de inversión extranjeros tomaron el relevo a la entidad en ambas compañías.

Más recientemente, la familia vasca Sendagorta tuvo que vender la mayoría del capital de ITP a la multinacional británica Rolls-Royce. Y Gamesa, otra joya de la industria vasca, ratificará en junta extraordinaria el próximo 25 de octubre su fusión con Siemens. Con el 59% de las acciones en manos de los alemanes.

Las administraciones de Euskadi buscan afanosamente empresarios vascos para preservar aquí los centros de decisión. Y a veces aparecen. Como el equipo de directivos de Sidenor liderado por José Antonio Jainaga, que han comprado este año el fabricante de aceros especiales Sidenor a la corporación brasileña Gerdau.

Euskadi tiene contadas multinacionales de capital vasco. La única, al 100% propiedad de inversores locales, es Corporación Mondragón. Pero está integrada por más de un centenar de cooperativas que defienden su propia cuenta de resultados. Con espíritu de solidaridad entre las empresas del grupo. Entre todas aportaron 244 millones para intentar evitar la desaparición de Fagor Electrodomésticos.

Tras este fracaso, cada proyecto cooperativo debe ser rentable por sí mismo. La búsqueda de recursos en los mercados bursátiles no ha dejado buen sabor de boca, por las reclamaciones de los inversores particulares, que presentaron demandas por las Aportaciones Financieras Subordinadas (AFS) emitidas por Eroski y la propia Fagor.

Otro de los retos de Euskadi es su alta tasa de desempleo juvenil, que supera ampliamente el 30%. A finales de 2015, casi 28.000 jóvenes de 16 a 30 años buscaban trabajo, mientras la industria se quejaba del déficit de profesionales cualificados, lo que no deja en buen lugar a las universidades y a los centros de FP, estos últimos ahora volcados en la formación dual. Son los jóvenes más preparados de la historia de Euskadi y muchos tienen que buscar su futuro fuera. El envejecimiento de la población no sirve de relevo para solucionar el problema. Habrá que esperar más de una década.

Mientras, Euskadi tiene 534.618 pensionistas. Los jubilados (339.068) cobran de media 1.282,96 euros al mes en catorce pagas, la retribución más alta del Estado. Y la esperanza de vida es de las más altas de Europa.

 

Un turismo de récord con ETA fuera del escenario

Son ya 10 trimestres de crecimiento consecutivo del PIB vasco. El último dato, anunciado por la sociedad pública Eustat el pasado viernes, 48 horas antes de la cita con las urnas, contabilizó un incremento interanual del 3,2% en el segundo trimestre del ejercicio en curso.

El sector que más aumentó su actividad, según los datos del Eustat, fue el de los servicios, con una evolución al alza del 3,4%, frente al 2,4% de la industria. Gran parte de la culpa de la buena marcha del sector terciario la tiene el turismo. Con ETA fuera del escenario en los últimos cuatro años, la paz se ha instalado en Euskadi. Muchos españoles que no conocían esta comunidad autónoma por la amenaza terrorista, la visitan ahora y luego la recomiendan. En 2015, más de tres millones de viajeros llegaron al País Vasco. Un récord que se batirá este año, según las previsiones.

Gipuzkoa siempre ha contado con el activo de Donostia-San Sebastián, donde el tránsito de franceses y otros europeos ha sido constante. Pero la revolución ha llegado con Bilbao, apoyada en el Museo Guggenheim. Este verano, las calles de la capital vizcaína han estado atestadas de turistas de casi todas las nacionalidades.

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