Escándalo financiero

BPA, el destino andorrano en la ruta de blanqueo del entorno de los Kirchner

Al menos 600.000 dólares del entorno de los gobiernos Kirchner fueron a parar a BPa

Se enviaron en diferentes transferencias realizadas a través de otros dos países

Kirchner
La ex presidenta argentina Cristina Kirchner

La “ruta del dinero K”, el recorrido que habría seguido el dinero supuestamente procedente del tráfico de influencias en la Argentina de los Kirchner para ser blanqueado, pasa por Andorra. Concretamente, por Banca Privada de Andorra (BPA), entidad a la que Estados Unidos ya acusó en marzo de 2015 de blanquear dinero para mafias rusas y chinas, oligarcas venezolanos y hasta para un cartel mexicano de la droga.

Esta nueva revelación se desprende de algunos de los 3.500 documentos publicados por el programa Periodismo Para Todos (PPT), de la televisión argentina El trece, en una megafiltración conocida como Cristileaks, en referencia a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner que estuvo al frente de la Casa Rosada de 2007 a 2015 tras el mandato de su difunto marido Néstor Kirchner.

Dicha documentación ha sido remitida a la Justicia estadounidense por siete bancos después de que los fondos acreedores de Argentina reclamaran una investigación sobre la huída de capitales del país. La filtración revela cómo decenas de personas físicas y jurídicas relacionadas con los Kirchner habrían sacado del país 500 millones de dólares (445 millones de euros) que fueron a parar a distintos paraísos fiscales que van desde las Islas Vírgenes británicas hasta la región china de Cantón, o el Principado de Andorra.

En concreto, según ha detallado el diario Clarín, la documentación recoge que 600.000 dólares (534.000 euros) de la sociedad Helvetic Services Group –firma atribuida a la familia Báez, cuyo cabeza de familia es un empresario inmobiliario íntimamente ligado a Néstor Kirchner– fueron enviados a Banca Privada de Andorra.

El movimiento, explica el diario, se hizo mediante tres transferencias de 200.000 dólares cada una ejecutadas el 15, el 17 y el 23 de enero de 2008 que primero fueron enviadas a un banco en Montevideo (Uruguay), propiedad de Sofiter Trader Corporation, de ahí a una cuenta del estadounidense JP Chase Bank, y finalmente fueron a parar a BPA.

En todo caso, este es solo el último de una larga serie de escándalos financieros relacionados con Banca Privada de Andorra. De momento hay 11 causas judiciales abiertas en torno a la actividad de la entidad incluyendo la investigación que apunta que BPA pudo facilitar el blanqueo de capitales para el cartel mexicano de la droga de Sinaloa.

Más allá, existen otras causa que relacionan la entidad con la red mafiosa china presuntamente liderada por Gao Ping, o el caso Petrov, que afecta a mafias rusas que operaban en España, según la denuncia presentada en marzo de 2015 por el Fincen, la unidad del Tesoro de Estados Unidos que se dedica a perseguir el blanqueo de capitales.

Una auditoría independiente encargada por las autoridades andorranas a la consultora PwC expuso que al menos 923 de sus clientes, un 3% del total, eran sospechosos de blanquear 1.000 millones de euros, el 19% de todo el volumen de negocio del banco, a través de la entidad.

Las autoridades andorranas consultadas por este diario han rehusado confirmar si la supuesta red de blanqueo que rodea a los Kirchner es una de las causas que investiga la justicia del Principado.

Más recientemente, Banca Privada de Andorra apareció también en otra polémica filtración, la de los llamados papeles de Panamá: entre los miles de documentos que revelaban el supuesto entramado de evasión fiscal que durante años habría llevado a cabo el bufete Mossack Fonseca, BPA aparecía como la conexión andorrana.

Finalmente, la actividad de su filial española, Banco Madrid, fue objeto de una investigación del Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales (Sepblac), pendiente de derivar en una causa judicial, en la que se detectaron indicios de blanqueo y se identificaron a 14 clientes a los que la entidad ni siquiera debía haber abierto la puerta.

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