Datos de Ejecución Presupuestaria
Evolución de la recaudación Ampliar foto

La recaudación del impuesto de Sociedades se desploma un 85,5%

El déficit del Estado se sitúa en el 2,6% del PIB, a solo ocho décimas de la meta de 2016

La nueva senda de consolidación fiscal que han pactado el Ejecutivo en funciones y Bruselas establece que España deberá cerrar este año con un desfase del 4,6% entre gastos e ingresos. El reparto de esa cantidad, que le deja un margen adicional de un punto respecto a la anterior, aún no se ha hecho. La actual senda establece que el déficit del Estado no podrá superar el 1,8%, el de la Seguridad Social el 1,1 y el de las autonomías el 0,7%.

Exceptuando los entes locales, que seguramente volverán a registrar un superávit al igual que en los tres anteriores ejercicios, las otras tres administraciones lo van a tener difícil para alcanzar esas cifras. Buena prueba de ello dan los datos de ejecución presupuestaria del Estado, hechos públicos a última hora de la tarde coincidiendo con el final del debate de investidura, en los que la tendencia negativa vislumbrada en los últimos meses se confirma: los ingresos no están funcionando como se preveía, lo que hace pensar que las previsiones del Ejecutivo en materia de recaudación eran demasiado optimistas.

Entre enero y julio, los ingresos ligados a impuestos cayeron un 1,8% y se situaron en 106.381 millones, lo que supone un ajuste de 1.941 millones de euros con respecto al mismo período de 2015. Los principales responsables de esta situación son los impuestos directos (Sociedades e IRPF), cuyo comportamiento negativo no se ha podido compensar con el buen tono de IVA y de los impuestos especiales, que fundamentalmente gravan el consumo.

El mayor deterioro se ha producido en el caso del impuesto que grava los beneficios de las empresas, cuyos ingresos se han desplomado un 85,5% desde los 2.997 millones de 2015 hasta los 436 registrados de 2016. Hacienda lo justifica por el descenso de los pagos fraccionados en un 48,1%, debido a cambios normativos y a que las cifras del anterior ejercicio recogían el efecto de la privatización de AENA. El departamento de Cristóbal Montoro argumenta, no obstante, que en julio ya se han producido los primeros ingresos de la cuota positiva de la declaración anual del ejercicio 2015 y que la mayor parte de esa recaudación se recogerá en la recaudación de agosto.

El otro tributo que ha tenido un comportamiento negativo ha sido el IRPF, cuya recaudación ha caído 884 millones hasta julio, un 1,9%, en gran medida por el impacto de la rebaja fiscal adelantada a la segunda mitad del pasado ejercicio. El Ejecutivo espera que a partir de agosto los ingresos crezcan con vigor una vez que desaparezca el impacto de la bajada de impuestos.

En el otro lado se sitúan los impuestos indirectos (IVA y Especiales), cuya recaudación ha crecido con vigor (un 4,6% anual), impulsada por el tirón del consumo de los hogares, que ha crecido a un ritmo sostenido del 3% en los dos primeros trimestres, y por el récord de turistas extranjeros.

El déficit del Estado subió un 19,6% en julio respecto al mismo mes de 2015, hasta los 29.842 millones, y se situó en el 2,6% del PIB, ocho décimas por encima del antiguo objetivo aún por revisar (1,8%) para todo el año. Hacienda justifica este incremento por la liquidación del sistema de financiación de 2014, 6.913 millones superior a la del año anterior. De hecho considera, que si se excluye el efecto de la liquidación en ambos años, el déficit del Estado caería un 8,4% interanual.

 

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