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Telefónica pierde 4.318 millones en 2025 por el coste del ERE y la venta de cuatro filiales latinoamericanas

El beneficio sin extraordinarios asciende a 2.122 millones y los ingresos crecen un 1,5%   

Marc Murtra; durante la presentación de los resultados de 2025, este martes, en Madrid.Gabriel Luengas (Europa Press)

Telefónica registró en 2025 unas pérdidas de 4.318 millones de euros debido al impacto contable de la venta de las cuatro filiales en el continente americano, la depreciación de activos y el coste del expediente de regulación de empleo (ERE) en España. Las pérdidas son notablemente superiores a las que registró en 2024, que totalizaron 49 millones, y se sitúan como las segundas mayores de su historia tras las que sufrió en 2002, que se elevaron a 5.576 millones de euros debido al derrumbe de Terra y el pago de las licencias de móvil UMTS.

Descontando los extraordinarios, el beneficio neto de las operaciones continuadas en 2025 –aquellos negocios que siguen dentro del grupo- hubiera alcanzado los 2.122 millones de euros, un 19% menos que en 2024.

La minusvalía contable anotada por la venta de las filiales de Argentina, Perú, Ecuador y Uruguay fue la partida que más lastró los resultados, con un impacto negativo de 2.269 millones. El cierre de las ventas de las filiales de Chile y Colombia no se ha contabilizado en las cuentas de 2025. Le siguieron en impacto sobre estos resultados del año pasado los costes de reestructuración por 2.177 millones, debido fundamentalmente al ERE aprobado a finales de 2025 y ejecutado este año, que ha supuesto la salida por el momento de en torno a 5.500 trabajadores. La depreciación de activos, como los de Virgin Media O2, la filial conjunta con Liberty en Reino Unido, supuso otra partida extraordinaria negativa de 2.088 millones.

Con el objetivo de despejar el camino para su nuevo Plan Estratégico Transform & Grow 2026-2030, la dirección de Telefónica, con Marc Murtra al frente desde enero del ejercicio pasado, ha aplicado todas las decisiones dolorosas en las cuentas de 2025, incluyendo una profunda revisión de activos. Esta maniobra incluye la salida de mercados poco rentables en Latinoamérica, la computación de los gastos del ERE (2.500 millones) y nuevos deterioros de activos. Junto a las provisiones por reestructuración, se han anotado ajustes en el valor contable de Virgin Media O2 (-585 millones), la filial de fibra en Alemania (-100 millones), Telefónica Tech (-312 millones) y la operación en Chile (-174 millones). Al tratarse de ajustes de valoración, estos cargos carecen de impacto en la caja del grupo.

Al margen de estas partidas no achacables al negocio operativo del grupo en el primer ejercicio bajo la presidencia de Murtra, los ingresos crecieron un 1,5% hasta los 35.120 millones de euros, en términos constantes, es decir, con el mismo perímetro de consolidación. No obstante, si se tienen en cuenta las ventas de las filiales hispanoamericanas, la facturación cayó un 15% respecto a 2024, ejercicio en el que el grupo facturó 41.315 millones. En el cuarto trimestre, los ingresos ascendieron a 9.174 millones, un 0,7% más, y el resultado bruto de explotación (ebitda) ajustado se elevó a 3.198 millones, un 2% más.

Del mismo modo, el ebitda corriente se situó en 11.918 millones de euros en el conjunto del año, un 1,6% menor que el de 2024, mientras que el ebitda ajustado, sin el impacto de los negocios en discontinuación, creció un 2%. La deuda se rebajó en 337 millones hasta cerrar 2025 en 26.824 millones. Las inversiones cayeron un 7,2%, hasta 4.340 millones de euros.

El flujo de caja libre se situó en 2.069 millones de euros, un 26,3% menos que en 2024 pero cumpliendo las previsiones. Se trata de un dato relevante porque el dividendo a partir de 2028 está supeditado a la generación de caja. Para 2026, se espera alcanzar los 3.000 millones.

Buen comportamiento de España

Entre las filiales, destacó el comportamiento de Telefónica España que, por primera vez desde 2008, registró un incremento de ingresos, beneficio operativo y generación de caja. La facturación ascendió a 13.012 millones de euros (+1,7%), el beneficio neto operativo fue de 4.691 millones (+1,1%) y la caja operativa, 2.525 millones (+2,3%). A nivel de clientes, sumó 21.000 líneas de banda ancha fija, 82.000 de contrato móvil y 51.000 en televisión.

El efecto divisa ha penalizado los resultados globales del grupo, con un impacto negativo de 1.100 millones en ingresos y 373 millones en beneficio operativo, derivado fundamentalmente de la depreciación en Brasil. Tras la salida de otros mercados latinoamericanos, el real es ahora el único foco de riesgo cambiario relevante. Esta situación provoca que, en términos comparativos, solo el mercado español muestre una evolución positiva en los libros.

En Brasil, aunque los ingresos cayeron un 1,5% al convertirlos a euros, la operación creció un 6,7% en facturación y logró acelerar sus márgenes por encima del 8%. Vivo ha cerrado el ejercicio con un beneficio neto de 6.168 millones de reales (1.010 millones de euros), lo que representa un incremento del 11,2% respecto al año anterior. Por el contrario, en Reino Unido, VMO2 disparó sus pérdidas netas hasta los 1.617,7 millones de libras esterlinas (1.852 millones de euros). En Alemania, los ingresos cayeron un 3,8% y el Ebitda un 8,2%. El margen sobre Ebitda fue del 37,1% en España, del 45% en Brasil, del 36,9% en Reino Unido y del 29,8% en Alemania.

Telefónica ha confirmado la política de dividendos avanzada en la presentación del Plan Estratégico 2026-2030 y que se reduce a 0,15 euros brutos por acción frente a los 0,30 euros habituales de años anteriores, que se abonará en un único tramo en junio de 2027. Antes, el 19 de junio de 2026, se pagará el segundo tramo del dividendo del ejercicio 2025 (el primer tramo de 0,15 euros se pagó en diciembre de 2025).

Para 2026, Telefónica prevé un crecimiento interanual en términos constantes de los ingresos y del Ebitda ajustado de entre el 1,5% y el 2,5% y el flujo de caja operativo ajustado después de arrendamientos por encima del 2%, así como una ratio de inversiones sobre ventas de en torno al 12%, un flujo de caja de en torno a 3.000 millones de euros y reducir la deuda hacia el objetivo marcado para 2028.

“Hemos cumplido en 2025 y estamos preparados para seguir haciéndolo en 2026. Hemos emprendido un camino de transformación de la compañía y hoy tenemos ante nosotros los primeros resultados que nos hacen ser optimistas y nos permiten seguir asumiendo con valentía riesgos calculados. Vivimos un periodo de más crecimiento y mayor rentabilidad, lo que me permite decir con satisfacción que Telefónica cumple”, ha asegurado el presidente de Telefónica, Marc Murtra, en un comunicado.

Murtra ratifica la salida de Venezuela y México y el rigor financiero

R. M.

El presidente de Telefónica, Marc Murtra, ha despejado las dudas sobre el rumbo de la multinacional española para el presente ejercicio. Durante la presentación de los resultados correspondientes a 2025, el directivo confirmó que la operadora mantiene firme su hoja de ruta: la salida de Venezuela y México sigue adelante, independientemente de los vaivenes políticos, como parte de un plan de desinversión total en la región Hispam para concentrar sus energías en sus mercados clave.

A pesar de que el cierre contable de 2025 arrojó unas pérdidas netas atribuidas de 4.318 millones de euros, estas cifras están profundamente marcadas por impactos extraordinarios. Por ello, Murtra ha querido enviar un mensaje de calma y solidez al mercado, asegurando que, si se aíslan los costes de reestructuración y las desinversiones en Latinoamérica, la salud financiera de la operadora es "indiscutible".

Uno de los puntos más esperados de la comparecencia ante los medios y analistas fue la postura de la compañía ante la situación en Venezuela. Tras el cambio de régimen de Nicolás Maduro en el país caribeño, se especulaba con un posible repliegue en la decisión de venta, pero Murtra fue tajante: la estrategia no va a cambiar. Telefónica mantiene su decisión de salir del país, así como de México, siguiendo el plan estratégico de desinvertir en la zona Hispam (que engloba sus operaciones en Latinoamérica, salvo Brasil).

En este sentido, el nuevo director financiero, Juan Unzue, aportó un matiz relevante al señalar que la mejora de la situación interna en Venezuela ha incrementado el valor de la filial como activo. Esta coyuntura facilita las perspectivas de venta, permitiendo a Telefónica desprenderse de la unidad en condiciones más ventajosas de las previstas inicialmente. De hecho, en lo que va de 2026, la operadora ya ha completado su salida de Colombia y Chile, que se suman a las ventas de Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador cerradas el año pasado.

En el plano regulatorio, Murtra se mostró moderadamente optimista respecto a las demandas del sector a la Unión Europea para facilitar las fusiones transfronterizas. El presidente de Telefónica percibe "avances" tras las recientes declaraciones de líderes como Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, y Ursula von der Leyen, quien ha reafirmado su apoyo al informe Draghi.

No obstante, Murtra no ocultó su cautela ante la burocracia comunitaria: "Es verdad que, a la vez, hay declaraciones de responsables y líderes europeos que hablan con un idioma suficientemente ambiguo para que quepa una cosa y la contraria", agregó el presidente ejecutivo, evidenciando que el sector aún espera una concreción real en la hoja de ruta regulatoria que permita ganar escala frente a los gigantes de EE UU y China.

Salida del BBVA

La gobernanza corporativa también vive cambios significativos con la salida del BBVA del consejo de administración tras dos décadas de presencia. Murtra elogió la trayectoria del vicepresidente y vocal saliente José María Abril, al que definió como "un grandísimo profesional", y comentó que el banco abandona el órgano de gobierno porque, en sintonía con sus propias declaraciones de que no considera "estratégica" su presencia en Telefónica, donde tiene un 5,5% de capital, posee menos del mínimo requerido para tener un vocal dominical.

Para la dirección de la multinacional los resultados negativos de 2025 reflejan el coste de la transformación y son un peaje necesario para una estructura más ágil. "Telefónica es hoy una empresa más enfocada, más eficiente y con más capacidad para invertir y para generar valor para los accionistas y los empleados", manifestó Murtra. El presidente subrayó que la compañía ha cumplido con sus compromisos de ingresos y generación de caja, logrando un avance operativo sólido en sus mercados core (España, Brasil, Alemania y Reino Unido).

De cara al presente ejercicio, Telefónica se ha fijado objetivos ambiciosos. Prevé un crecimiento interanual de entre el 1,5% y el 2,5% tanto en ingresos como en Ebitda ajustado. Además, espera un flujo de caja de unos 3.000 millones de euros, manteniendo una ratio de inversión sobre ventas cercana al 12%.

Respecto a la remuneración al accionista, la nueva estrategia de asignación de capital es clara: tras asegurar las inversiones necesarias y cumplir con la hoja de ruta de desapalancamiento, se distribuirá entre un 40% y un 60% en dividendos. Para Murtra, la clave para que la acción remonte en el parqué madrileño reside en la constancia: "La conclusión es clara: más crecimiento y mayor rentabilidad. Lo hemos conseguido con optimización y con foco, con avance operativo solido en nuestros mercados core y cumpliendo el guidance en el cuarto trimestre".

El presidente concluyó asegurando que mantendrán una "disciplina financiera de hierro" para seguir reduciendo deuda, convencido de que el mercado terminará premiando el rigor y la mejora en la calidad del servicio al cliente. "En 2026 vamos a seguir con el mismo rumbo y nos comprometemos con objetivos concretos y ambiciosos", sentenció.

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