Breakingviews

La simbólica prohibición china al iPhone

Un regulador de Pekín ha obligado a Apple a dejar de vender sus 'smartphones' en la ciudad porque su diseño se parece al modelo de una firma del gigante asiático.

Un joven probando un modelo de iPhone en una tienda de Apple en Pekín.
Un joven probando un modelo de iPhone en una tienda de Apple en Pekín.

Un regulador de China ha decidido prohibir la venta de algunos modelos de iPhone en Pekín. Su diseño es supuestamente demasiado parecido al modelo de una empresa nacional. Puede que la decisión resulte en gran medida simbólica, pero es un recordatorio de los riesgos reales que Apple, Uber y otras compañías tecnológicas están asumiendo en China.

La importancia potencial para Apple puede no ser exagerada. Alrededor del 25% de los 50.600 millones de dólares (unos 45.000 millones de euros) de ingresos totales en el trimestre más reciente provinieron de China. Pero la norma de Pekín debería tener un impacto mínimo, en el peor de los casos. El recurso de Apple podría prosperar, pero si la decisión se mantiene, la empresa tendrá que dejar de vender sus modelos iPhone 6 y 6 Plus en la capital, aunque podrá seguir vendiendo allí los modelos nuevos y todos sus móviles en otras ciudades.

Lo que Apple no puede cambiar es que no es una empresa china. Podría decirse que es el negocio estadounidense de más éxito allí. Pero el gobierno da ventaja a los jugadores nacionales, sobre todo en lo referente a la tecnología, porque quiere impulsar el desarrollo económico y garantizar la seguridad nacional. Los aparatos de Apple son, obviamente, una amenaza menor para el control del gobierno que, por ejemplo, los servicios de redes sociales, pero todavía puede haber una incierta relación. La inversión de 1.000 millones de dólares el mes pasado en la aplicación china Didi ChuXing de trayectos en coche puede haber tenido también la intención de ganar algo de favor.

La nueva norma muestra que el gigante de Cupertino no puede dar por sentado que el camino está despejado. Firmas como Oracle, IBM y EMC y saben por experiencia que las cartas están marcadas contra ellos en China. Facebook, Google y otros aún parecen tener la esperanza de que el país se abrirá al mundo. Los inversores deben recordar que las puertas chinas pueden cerrarse igual que se abren.