Entrevista

Ramírez Celaya: “hay tanta liquidez que se compra ya cualquier cosa”

Sostiene que los bonos a 50 años son una bomba que le puede estallar a cualquiera

Gonzalo Ramírez Celaya, director de renta fija y estructurados retail de Tressis
Gonzalo Ramírez Celaya, director de renta fija y estructurados retail de Tressis

En un escenario de tipos de interés al 0%, los gestores de renta fija encuentran serias dificultades para obtener rentabilidades atractivas para sus clientes. Las políticas del Banco Central Europeo (BCE) han reducido enormemente el interés que ofrece el cupón hasta dejarlo, para una gran parte de la deuda europea, incluso en terreno negativo. Los mercados han perdido de vista datos como la relación entre el PIB y la deuda de un país, así como el paro, centrando el foco en las compras de la máxima autoridad monetaria del continente.

Pregunta. ¿Hasta dónde llega la influencia del BCE en el mercado de la deuda?
Respuesta. Llega a todas partes, aunque, evidentemente, donde más se nota es en la deuda soberana. El mercado de este tipo de deuda está completamente falseado porque lo que sucede es que, a día de hoy, hay muchos oferentes y un único pagador: el Banco Central Europeo. Siempre que ocurre algo así, cuando el comprador cierra el grifo se viene abajo el chiringuito. Ahora mismo el BCE está sosteniendo los precios y así será hasta que quiera.

P. Pero, si tan mal está la deuda soberana, ¿por qué se sigue invirtiendo en ella?
R. Lo que sucede en el mercado ahora mismo es que hay muchísima liquidez y a la vez cada vez hay menos papel, por lo que los que tienen que invertir en algo demandan ya cualquier cosa. Por tanto, cualquier bono que sale, independientemente de que sea soberano o no, o de la duración que tenga, la gente lo compra con una intensidad espectacular. Hay que tener en cuenta, además, que con la inflación actual las bajísimas rentabilidades que se registran pueden ser atractivas e incluso retornos negativos pueden acabar siendo positivos cuando se descuenta la deflación.

P. ¿Es eso lo que ha ocurrido con los bonos a 50 años?
R. Desde luego. La última emisión en España fue de 3.000 millones y registró una demanda de 9.000 millones. A parte de la enorme liquidez, estos bonos son muy demandados porque están primados. Este tipo de deuda no está saliendo a precio 100, sino que se emite a 98 o 99, lo que provoca que enseguida vaya a generar un buen rendimiento.

P. Entonces, ¿son una buena oportunidad estos bonos?
R. Depende para quién. Todo lo que sea deuda a 50 o 100 años debería ser tema de tesorerías, de instituciones financieras, de compañías de seguros o de los que realicen trading a corto plazo, pero para un minorista, por ejemplo, me parece una locura. Hay que tener en cuenta que este tipo de bonos tiene una sensibilidad altísima a los tipos de interés y, en ese periodo, es seguro que el BCE cerrará el grifo porque todo llega. Y es que si, por ejemplo, el precio se mueve un 2%, ya se ha perdido el cupón de un año entero. Este tipo de deuda funciona como una bomba que los institucionales compran, pasan y que al final explota. La clave está en anticiparse a cuándo saltará esa bomba, algo muy complicado para los particulares.

P. ¿Dónde podemos encontrar oportunidades en la renta fija?
R. El auténtico negocio está en las duraciones cortas de los high yields. Tienes que asumir riesgos, claro, pero es que quien no lo hace se queda fuera en un escenario de tipos cero.

La gente tiene mucho miedo a las quiebras, pero lo cierto es que no ocurren con demasiada frecuencia, solo si nos vamos a los niveles más bajos del rating. En high yield con calificación BB, únicamente quiebran dos de cada 100 empresas. En Italia, Telecom, o aquí, Acciona o ACS, te ofrecen bonos con rentabilidades por encima del 3% anual. Y esas son las de siempre, si te vas a Latinoamérica o a Estados Unidos hay cosas muy interesantes.

P. Pero en Estados Unidos la Reserva Federal está ya en proceso de subir los tipos de interés...
R. Pues entonces compras bonos flotantes. Compras papel vinculado a un diferencial que se mueva con los tipos de interés, como el euribor aquí. Así, si piensas que se va a desplazar la curva de tipos de interés, con estos bonos puedes cabalgarla sin problemas. En Estados Unidos bonos flotantes y en Europa, fijos, y consigues una cartera muy interesante.

P. Si el BCE decidiera cerrar el grifo, ¿cómo afectaría a los corporativos?
R. Pues de una forma muy curiosa. Resulta que los que más sufren son los bonos de investment grade, los de una calificación crediticia mayor. En realidad es muy sencillo:un aumento de los tipos de interés del 0,5 afecta más a la deuda que ofrece un cupón del 1% que a la que ofrece uno de un 8%. Es lógico desde el punto de vista porcentual porque, si te mueves un 0,5% con un 1%, la caída resultante es un 50%. La paradoja es que las duraciones cortas en bonos high yield sirven para cubrir riesgos en la cartera si creemos que puede haber una subida de los tipos de interés.

Muy distinto es el riesgo de contrapartida, la posibilidad que de que la empresa emisora de esa deuda quiebre. El inversor piensa únicamente en este riesgo antes de comprar, pero existen otros.

“La crisis ya es política, no económica”

A pesar de los ingentes esfuerzos del Banco Central Europeo por estimular la economía, Europa no termina de carburar y los diferentes estados miembros no consiguen reducir el déficit, algo que Gonzalo Ramírez Celaya, director de renta fija y estructurados de Tressis SV, achaca a la “incompetencia de los políticos de algunos países”.

“A mí me parece una auténtica barbaridad lo que estamos viviendo. Nunca nos hemos encontrado una situación tan idílica en la historia en la que un banco central te pone una gran cantidad de instrumentos monetarios para poder hacer barbaridades y, sin embargo, los Estados no consiguen rebajar sus déficit”, critica el experto.

Ramírez Celaya señala al enorme número de elecciones que se han producido en los últimos años como uno de los principales responsables de que España sea uno de esos “que no han entendido el mensaje de la crisis”. Así, el gestor de Tressis critica la “poca ética de los políticos que gastan más que de lo que tienen a cambio de unos cuantos votos dejando de lado el bien común”.

El experto considera inconcebible que la deuda española haya aumentado un 88% desde 2009 con los tipos de interés tan bajos. “La crisis ya es política, no económica”, sostiene.

Para Ramírez Celaya, la actuación del BCE en los últimos años ha sido “impecable”, aunque “no ha servido para nada porque tenemos más deflación”, explica haciendo alusión al periodo previo a que la máxima autoridad monetaria europea iniciase su programa de compras.

“Mientras todo siga así no debería haber demasiado problema. El conflicto va a llegar el día en el que los mercados vuelvan a valorar el nivel de endeudamiento de España en relación a su PIB y su tasa de paro, y no únicamente que el BCE esté comprando. Entonces exigirán un interés mucho mayor que el actual por comprar su deuda”, vaticina el gestor.