Efecto de la política monetaria

Linde reconoce el “gran impacto” de los tipos negativos en los bancos

Pide que se evite raclamar más capital a la banca de forma "significativa"

El gobernador del Banco de España, Luís María Linde, durante su intervención en el encuentro de primavera del Instituto de Finanzas Internacional (IIF) al que asistieron representantes de todo el mundo.
El gobernador del Banco de España, Luís María Linde, durante su intervención en el encuentro de primavera del Instituto de Finanzas Internacional (IIF) al que asistieron representantes de todo el mundo.

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha defendido la política monetaria ultraexpansiva del BCE, al considerar que ha contribuido a reducir el “estrés” financiero, reestablecer el crédito y mejorar la baja inflación. Y ha añadido que las herramientas utilizadas por los bancos centrales han disminuido las probabilidades de que se produzcan escenarios más adversos.

Pese a ello, el gobernador comparte la preocupación de los banqueros españoles, quienes consideran, como dijo ayer Francisco González, que los “tipos negativos nos están matando”, al admitir que es necesario normalizar esta situación. Linde, de hecho, mantiene que el impacto negativo en la banca es mayor que sus beneficios, y ha admitido que los actuales tipos en la zona euro tienen un “gran impacto” en los bancos.

Estas declaraciones matizan las afirmaciones realizadas un día antes por la responsable de supervisión del BCE, Danièle Nouy, quien un día antes aseguró que los bancos también se están beneficiando de unos tipos bajos al aumentar la concesión de crédito, pero sobre todo al aprovecharse de una financiación más barata.

Linde, que participó en el encuentro de primavera celebrado por el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), ha advertido de que es “imposible predecir” cuándo se normalizarán los tipos de interés, que se encuentran en tasas negativas, y ha señalado que dependerá de las circunstancias económicas de la zona euro.

Linde ha recordado que la Reserva Federal, o el Banco de Inglaterra y el de Japón están tomando medidas similares a las políticas del BCE, con programas de compra de activos públicos y privados, y ha incidido en que la inflación se encuentra por debajo del objetivo del BCE desde inicios de la crisis.

El gobernador del Banco de España ha recordado que las cuentas de resultados de los bancos se encuentran también presionadas por factores regulatorios y ha aprovechado para reivindicar la solvencia de la banca europea. Ha abogado por evitar un aumento “significativo” de mayores requerimientos de capital al sector financiero, puesto que ya está “reforzado”, aunque ha insistido en que todavía quedan más requisitos dentro de Basilea III.

El gobernador también se ha alineado con la banca española, en este caso al reclamar al Comité de Basilea que homologue ya la forma de calcular los activos ponderados por riesgos (APR), más exigentes en España que en una gran parte de Europa, lo que lleva al sector a necesitar más capital. “Algunas reformas ya se han implantado y han mejorado las tasas de solvencia”, pero sigue habiendo problemas en la forma de calibrar esa solvencia y eso “hay que resolverlo”, ha replicado. De ahí que pida también que se penalicen los modelos internos de medición del riesgo “más agresivos” de la banca.

Linde ha advertido sobre el “decepcionante crecimiento débil” de la economía mundial y ha constatado que el periodo prolongado de baja actividad económica ha impactado en el bienestar de las sociedades. En este sentido, ha enfatizado que la política del BCE persigue impulsar la recuperación de la economía y alentar la demanda.

Por último, ha señalado que Europa enfrenta retos políticos “importantes” como la gestión de la crisis de los refugiados, el Brexit y su impacto en la economía, y las negociaciones con Estados Unidos sobre el TTIP.

 

El Banco de Holanda alerta del riesgos de su prolongación

El presidente del banco central de los Países Bajos, Klaas Knot, ha dicho hoy que lo que la política monetaria puede conseguir “es muy limitado”, y ha advertido que si se prolongan en Europa los tipos bajos y los estímulos del BCE “pueden tener efectos adversos”.

Durante su participación en el encuentro de primavera del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Knot se ha mostrado convencido de que los estímulos puestos en marcha por el Banco Central Europeo (BCE) “han llegado a su límite”, y prolongarlos puede distorsionar los problemas, ya que ” la política monetaria puede comprar tiempo pero no se adentra en reformas estructurales”, que es lo que hace falta.

El gran problema de Europa es la falta de crecimiento, algo que Knot ha achacado en parte a la falta de integración entre los distintos países miembros.

Para responder a los retos económicos y políticos, primero hay que mejorar el potencial de crecimiento económico y el empleo, ya que “si los ciudadanos piensan que cuentan con el apoyo de las instituciones aumentará su confianza”.

En los últimos años, ha señalado Knot, se han desarrollado reticencias a una mayor integración en el seno de la Unión Europea (UE), y algunos de los pasos que se han dado en este sentido, como la unión bancaria, no parecen haber tenido el efecto deseado.

Ahora es el momento de la política, y son los gobernantes los que deben decidir qué medidas adoptar y si es preciso ponerlas en marcha a nivel nacional o a nivel europeo.

Knot ha reconocido que algunos países de los que ingresaron en la UE en 1999 han tenido un rendimiento muy malo, y en ellos no ha mejorado la calidad de vida; además, algunos de los que contaban con menor PIB por habitante -entre los que ha mencionado a Grecia, Italia, Portugal y España- se han sentido “retrasados” respecto a la media europea.

Además de a problemas estructurales y al hecho de que el crecimiento es cíclico, Knot ha achacado a los fallos en las instituciones la desaceleración que muestra Europa respecto a otras áreas.

Ha habido fallos en el diseño, algunas instituciones no han sido capaces de implementar buenas prácticas y algunos desequilibrios no se tuvieron en cuenta; además, hay instrumentos financieros que han contribuido a la fragmentación, y la vinculación entre banca y deuda soberana “empeoró las cosas”.

Según Knot, la OCDE ha calculado que un mejor funcionamiento de las instituciones podría elevar el PIB europeo entre un 4 % y un 7 %.

En su opinión, es necesario reforzar la unión monetaria, para lo cual ya se han dado pasos adelante, como por ejemplo con la puesta en marcha del mecanismo de supervisión europeo, pero el trabajo no ha terminado.

Y la mejor manera de optimizar y desarrollar la unión monetaria es con mayor integración, ha dicho, que ha defendido una unión bancaria que funcione bien y que corte el vínculo con la deuda soberana