Extra de Energía

Por qué Europa se queda atrás en la inversión en renovables

El dinero colocado en energía limpia cayó un 21% en 2015.

Un operario cierra la trampilla del aerogenerador V164 de Vestas en abril de este año. Este modelo, uno de los más grandes del mundo, se está probando en tierra desde 2014 para testarlo antes de ser transportado a alta mar.
Un operario cierra la trampilla del aerogenerador V164 de Vestas en abril de este año. Este modelo, uno de los más grandes del mundo, se está probando en tierra desde 2014 para testarlo antes de ser transportado a alta mar.

En 2015, el dinero colocado en renovables en todo el mundo alcanzó 256.000 millones de euros, un nuevo récord desde la última mejor marca, en 2011, cuando la inversión alcanzó los 249.000 millones. Hasta ahí, un nuevo máximo para las tecnologías libres de CO2, el principal causante del cambio climático, como apunta un informe reciente elaborado por la agencia Bloomberg New Energy Finance (BNEF), especializada en analizar la inversión mundial en renovables, y la Escuela de Fráncfort.

Sin embargo, hay una región del mundo que se ha quedado atrás en atraer dinero para la eólica y la solar, las dos tecnologías que están tirando de la transición energética en marcha hacia un nuevo modelo que se vaya olvidando de la quema de combustibles fósiles para la generación eléctrica. Y no se trata de cualquiera, sino de la flamante Europa, pionera en levantar una industria renovable (sobre todo eólica y solar) y la más grandilocuente en sus objetivos de reducción de emisiones.

Mientras los países emergentes superaron el año pasado, por primera vez, a los industrializados en la inversión en energía verde (140.000 millones de euros frente a 116.000 millones, respectivamente), los 28 de la Unión Europea fueron los únicos entre los ricos que dieron marcha atrás, con una caída del 21% en el dinero colocado en las tecnologías limpias (sin incluir la hidráulica).

Europa aún es líder mundial en producción de electricidad verde

Resulta interesante observar cómo en 2010, según cálculos de BNEF, Europa rozaba el 45% de la inversión mundial en renovables, incluso a pesar del despertar chino a las energías limpias. El año pasado, sin embargo, la inversión europea fue la más baja desde 2006.

¿Qué ha pasado en el Viejo Continente, tradicional líder de esta industria? En su análisis, Bloomberg New Energy Finance atribuye la sonada caída, claro está, a la larga crisis económica, pero sobre todo a la forma en la que esta se ha gestionado: “La recesión en las economías del sur europeo hizo que estas estuvieran más preocupadas por su situación económica que por la factura eléctrica”, incide desde Londres Angus McCrone, editor jefe de la agencia británica.

Sin mucha sorpresa, España aparece en la lista de esos países por los sucesivos recortes retroactivos aplicados a las ayudas económicas para generar electricidad de origen renovable. Italia, que siguió el mismo camino hacia el boom renovable, ha pasado de rozar los 30.000 millones de dólares de inversión en 2011 a prácticamente cero.

En cifras

2006 es el año de referencia en el que se ha quedado estancada la inversión europea en energía verde, muy por detrás de los países emergentes.

65% es la caída de precios que han experimentado las baterías para coches eléctricos en los últimos seis años, clave para su desarrollo.

Pero este no ha sido únicamente un problema de los países del sur. Tampoco Alemania, pese a sus incentivos, ha logrado consolidar su liderazgo en la tecnología solar, apunta BNEF: “Su sistema de balance neto –verter a la red el excedente de la producción con renovables en una casa a cambio de descuentos en la factura por ese sobrante– se estableció por un precio muy alto y durante demasiado tiempo, de forma que resultó ineficiente, pues el precio de mercado fue menor que el esperado debido a la curva de aprendizaje de esta tecnología”, analiza en una nota Michael Liebreich, fundador de BNEF.

Durante 2015, el gasto global en energía limpia del país germano alcanzó 9.500 millones de euros, el nivel más bajo en los últimos 11 años y un 80% menos respecto al pico alcanzado en 2010, según cifras de la agencia.

La “tragedia” de Europa ha sido, según el analista Liebreich, que esta haya perdido su gran momento en las renovables justo cuando los costes han caído tanto que la energía verde ya es competitiva sin ayudas en cada vez más partes del mundo. “Cuando, por ejemplo, los políticos británicos dicen que la energía renovable es absurdamente cara, no se dan cuenta de lo ridículo que esto puede sonar para cualquiera que esté familiarizado con las cifras en todo el mundo. Y no han captado que una de las razones por la que los costes son más elevados en Reino Unido es, precisamente, por la política de incertidumbre que ellos mismos han contribuido a crear”, afirma.

Para hacerse una idea, en los primeros seis meses de 2011, momento álgido de la inversión en energía verde en Europa, generar un megavatio/hora a partir de solar fotovoltaica costaba una media de 214 euros. Cinco años después, esa cifra ha caído hasta los 89 euros, calcula este organismo. Si a esto se añade otro abultado descenso de costes, el de los paneles (un 80% en los últimos cinco años), se explicaría por qué el nivel de inversión europeo en tecnología solar es ahora menor que en otras partes del mundo.“Aunque Europa estuviera construyendo plantas al mismo ritmo, la inversión sería lógicamente menor”, comenta McCrone.

La eólica marina es una de las principales bazas de la industria europea

La cuestión ahora es, según este organismo, si Europa podrá recuperar su sitio. No hay que olvidar que el Viejo Continente sigue siendo líder mundial en la generación de energía eléctrica a partir de fuentes limpias. En España, esta alcanzó en 2015 el 33% de la producción eléctrica, un 33% en Alemania y el 50% en Italia. A partir de aquí, BNEF apunta a la eólica en el mar como una de las principales bazas de la industria.

Este sector cuenta con 10,8 gigavatios de los 11,7 instalados en todo el mundo el año pasado, un negocio puntero por el que han apostado Siemens, Gamesa o Iberdrola y donde también pelea la industria auxiliar, como Ingeteam. La compañía eléctrica ha comprometido inversiones hasta 2023 para instalar 1.070 MW en eólica offshore en Reino Unido. Y los fabricantes europeos mandan en la eólica terrestre en todo el mundo, sin contar a China, un mercado en el que Acciona es candidata a colocarse entre las cinco mayores compañías mundiales tras su alianza con la alemana Nordex.

El almacenamiento es otra importante pista, a pesar de la fuerte competencia mundial en la fabricación de baterías de ion-litio, la tecnología más avanzada por el momento. Pero donde Europa sí tiene una industria consolidada es en la gestión e integración de las baterías en la red eléctrica, con empresas que son líderes mundiales, como Siemens, Schneider Electric o ABB, recopila la agencia londinense.

Sin olvidar, claro está, el coche eléctrico. El precio de las baterías ha caído un 65% en los últimos seis años. Pero como matiza Liebreich, ahora la cuestión es qué pasos darán los fabricantes de coches europeos.“Es una pregunta sencilla:¿dedicará la industria automovilística sus ingresos a proteger los diésel, en los que tanto ha invertido, o apoyará la revolución del coche eléctrico? A pesar del escándalo del Dieselgate, no está claro si tomará la decisión correcta”.