Entrevista

Nicolas Didelot: “Tememos más al ‘brexit’ que a la situación política española”

El jefe del equipo Multi Asset de Deutsche AM, Nicolas Didelot.
El jefe del equipo Multi Asset de Deutsche AM, Nicolas Didelot.

Rehúsa utilizar “la bola de cristal” y prefiere ceñirse a los análisis de su equipo, en el que un lugar fundamental lo ocupan los gestores de riesgo. Nicolas Didelot es jefe de los expertos inversores de Multi Asset de la gestora Deutsche AM desde julio del año pasado, después de una larga trayectoria en la entidad financiera BNP Paribas y en SSGA, el departamento de inversión de State Street.

¿Dónde prefiere invertir, en el mercado europeo o en el estadounidense?
Por razones de revalorización, estamos privilegiando las acciones europeas. El peso de la renta variable de EEUU en nuestra cartera es del 15%. Asimismo, estamos controlando el nivel de exposición al dólar, que el año pasado llegó hasta el 50% y ahora está en un 25%. Del lado de la renta fija, se trata de productos no solo high yield [de BBB- para abajo], sino también investment grade [de BBB- para arriba].

¿En qué sectores invierten?

Flexibilidad y control del riesgo

Si se buscaran los conceptos que más aparecen en el eloquio de Nicolas Didelot, jefe del equipo Multi Asset de Deutsche AM, posiblemente serían flexibilidad y riesgo. Dos factores fundamentales para entender el funcionamiento de esta estructura. “Dentro del equipo de gestión están los gestores, por un lado, dotados de tanta flexibilidad que en pocos meses desde el otoño del año pasado fueron capaces de pasar de una cuota del 10% de alta rentabilidad al actual 20%”, señala el experto. “Por otro lado están los risk managers. No están fuera, como en otros productos, sino integrados”, subraya.

“En enero teníamos una opinión positiva y constructiva de los mercados, no creíamos que estábamos en una recesión”, recuerda Didelot. “Sin embargo, en febrero las Bolsas se vinieron abajo. Aunque nuestro umbral de volatilidad era bastante alto de entrada, el risk management impuso una reducción del riesgo”. El directivo incide en que el equipo vigila tanto la volatilidad dentro de la cartera como el riesgo de pérdida de capital. “La volatilidad puede ser bastante pequeña, pero si te va mal cada vez, acabarás con una pérdida de capital notable”, asegura.
El incremento del precio del crudo por encima de los 40 dólares es una señal que ahora “les da confort a los inversores internacionales”. Con las próximas subidas de los tipos de la Fed, que Deutsche AM espera se declaren en las próximas reuniones del organismo, llegará otra bocanada de oxígeno.

Del lado de la renta variable, teníamos una posición en los bancos financieros europeos en 2015, pero la redujimos bastante a finales del año pasado y a principios de este año, debido a la política del BCE. Ahora tenemos posiciones en el sector de la salud, sobre todo farmacéuticas. El centro de la cartera está constituido por activos con poco riesgo, que funcionan de amortiguador; y luego, del lado de los bonos, hemos comprado energía y materiales aprovechando las oportunidades de rentabilidad.

Hay inversores que ya admiten abiertamente que la situación política española es un riesgo. ¿Qué opinión le merece esta postura?
La verdad, no estamos muy preocupados por la situación en España. Ni aquí ni en Portugal tenemos muchos valores, y los que hay, no están muy expuestos a los acontecimientos del interior. Obviamente, la falta de Gobierno no es algo positivo, pero no nos afecta. El riesgo político principal que vemos en este momento es el brexit.

¿Por qué?
Porque tendría un impacto más allá de la frontera de Reino Unido, al cuestionar la idea de unificación europea, que se vería derrumbada. Todos los valores europeos resultarían afectados. Estamos vigilando la posibilidad de que gane esta opción: manejábamos una probabilidad del 30%, que ahora está disminuyendo. Sin embargo, hay que tomarlo en cuenta. Lo que haríamos en este caso sería reducir la exposición de manera táctica y cubrir casi por completo la exposición a las acciones europeas con derivados.

¿Las caídas en los mercados se deben a una reacción exagerada con respecto a la situación en China, el descenso del precio del petróleo y las dudas sobre el crecimiento?
Hay elementos macro que estamos vigilando muy de cerca. De ahora en adelante, si la Fed no sube los tipos, significa que no hay mucha confianza en el crecimiento, y esto perjudica a la renta variable. Esperamos una o dos alzas hasta finales de año. Con respecto al petróleo, no pensamos que vaya a bajar más, por el contrario, a finales de año estará por encima del nivel que ha alcanzado ahora. En general, vemos señales de estabilización de las materias primas. Y en cuanto a China, su economía se está moviendo de una coyuntura en la que la base eran las infraestructuras y la exportación, a una economía de consumidores. Pensamos que su situación se va a equilibrar, pero es un gran desafío para ellos: ¿lo harán a través de la devaluación?

¿Qué objetivo de rendimiento tienen?
Funcionamos con mucha flexibilidad y no tenemos puntos de referencia. Lo que realmente queremos es maximizar, que cada unidad de riesgo que pongamos se compense, aprovechando todas las oportunidades que nos brinda el mercado. Si la situación se desarrolla según nuestras previsiones, podemos salir adelante. La recesión no forma parte de nuestro escenario principal.

¿Qué opina de la artillería lanzada por Draghi?
Hay un riesgo: caer en la misma trampa del Banco Central de Japón, que por mucho que baje las tasas, no logra depreciar el yen y ya ha acabado todas las municiones. La política del BCE es acomodaticia, pero no pensamos que esto se vaya a traducir en un refuerzo del dólar. No se puede esperar todo de las políticas de los bancos centrales. Lo que hace Draghi tiene que venir acompañado por reformas en varios países para alimentar la economía real, que no puede ser únicamente técnica monetaria.