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Recompensas, solo con resultados

Volkswagen tiene un problema con sus bonus –no con la cantidad, sino con el momento–. El consejero delegado Matthias Müller y sus compañeros necesitan la motivación de un paquete de pago generoso, pero solo si y cuando hayan salvado a Volkswagen de una crisis existencial. Falta un pago diferido, relacionado con la salvación de Volkswagen de su actual desastre.

A primera vista, la terrible actuación del grupo en 2015 podría sugerir que los jefes no merecen ningún dividendo. El escándalo de la falsificación de los datos de emisiones en Estados Unidos ha cercenado alrededor de 22.000 millones de euros de su valor de mercado desde mediados de septiembre. Los analistas esperan de media una caída del 61% en sus beneficios operativos este año. Sin embargo, los miembros del consejo de administración solo están preparados para soportar un recorte en su paga variable, pero no una cancelación completa, ha informado Der Spiegel.

Los miembros del consejo de Volkswagen soportarán un recorte en su paga variable, pero no una cancelación

Agrupar todos los pagos variables reduciría la compensación ejecutiva en Volkswagen a alrededor de 1,9 millones de euros para Müller, suponiendo que recibe el mismo salario fijo que su predecesor, que obtuvo un total de 15,9 millones de euros en 2014. El jefe de Daimler, Dieter Zetsche, ganó 9,7 millones de euros en 2015. Pero sacar a Volkswagen de su crisis existencial es sin duda el trabajo más difícil en la industria automotriz mundial. Herbert Diess, el jefe de la marca más importante del grupo, se incorporó procedente de BMW el pasado verano.

El complejo esquema de compensación de los ejecutivos de Volkswagen no establece los incentivos correctos. Los bonus se pagan de inmediato y el 100% en efectivo. Un compromiso justo sería aplazar los pagos y hacer que dependieran de que el grupo supere la crisis de las emisiones.

El futuro del mayor fabricante de automóviles de Europa –con casi 600.000 puestos de trabajo– depende fundamentalmente de una buena gestión. Una buena gestión exige generosas recompensas. Pero solo con el trabajo completado.