La alta dirección tiene que dar ejemplo

El ejecutivo debe irse a las 6 de la tarde

Los expertos apuntan que la medida hará que España gane en competitividad

Cada sector puede adaptarse en la medida de lo posible

El ejecutivo debe irse a las 6 de la tarde

Lejos de ser una utopía, puede ser una realidad. Y más si en ello están de acuerdo los principales grupos políticos de España. El líder del PP y presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, se comprometió este fin de semana en Sevilla a facilitar la conciliación laboral y aprobar, entre otras medidas, que la jornada laboral concluya a las 18 horas, en sintonía con el resto de Europa.También desea promover un banco de horas para que los trabajadores dispongan de tiempo para dedicar a la conciliación. Por su parte, PSOE y Ciudadanos están de acuerdo en recuperar el huso horario GMT, además de establecer medidas para racionalizar los horarios y flexibilizar la jornada laboral.

La batalla por unos horarios razonables lleva años en marcha pero puede ser ahora, con la complicidad de los grupos parlamentarios, cuando este tipo de concienciación cale en el mundo empresarial. ¿Puede un directivo dejar de trabajar a las 18 horas? “Seguramente, no, porque las tareas de la alta dirección son infinitas, siempre hay cosas que hacer, sobre todo si se tiene visión de negocio y de futuro, pero lo que debe hacer es no quedarse a trabajar hasta las diez de la noche”, explica la profesora del IESE  Nuria Chinchilla, promotora a su vez del Centro Internacional Trabajo y Familia (ICWF), que tiene como misión promover la responsabilidad familiar corporativa (RFC) en las empresas, con la finalidad de impulsar el liderazgo, la cultura y las políticas de conciliación y flexibilidad que faciliten la integración de la vida laboral, familiar y personal de sus empleados.

La alta dirección debe dar ejemplo, añade la docente de esta escuela de negocios, y marcharse de la oficina a una hora razonable, y si así lo requiere, trabajar desde otro lugar que no sea su despacho corporativo. “Las nuevas tecnologías ayudan a continuar con las tareas en cualquier otro lugar, lo razonable es parar, aprovechar bien el tiempo y tener una vida equilibrada, saludable y sostenible”, prosigue.

No todos los sectores pueden aplicar este tipo de medida a rajatabla, pero sí se puede adaptar a la singularidad de cada uno. Quién así lo cree es el empresario José Luis Casero, que a su vez preside la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles. “No se puede aplicar como principio general pero se pueden establecer turnos, y organizar mejor el trabajo”. Por ejemplo, reduciría, en muchos casos, los almuerzos de tres horas de duración para evitar las jornadas maratonianas.

Casero asegura que cumple con estos principios de racionalidad horaria en su faceta empresarial. “Yo trabajo desde las 9.30 de la mañana, que es cuando dejo a mis hijos en el colegio, y acabo a las 19 horas. El resto de la oficina se va entre las 17.30 y las 18 horas. El tiempo que me quedo solo lo dedico a pensar, a reflexionar....” Y asegura que la asignatura pendiente de las empresas es el aprovechamiento real del tiempo, con el que se ganaría en competitividad. Por ello, recomienda que todas las reuniones de trabajo tengan una hora de comienzo pero lo que es más importante, tengan un orden del día y un tiempo de finalización. También aconseja hacer un buen uso del teléfono, que roba demasiado tiempo, y no atender asuntos más allá de lo que marque la prudencia. “No hay crisis que se resuelva a las diez de la noche. Además la improvisación siempre es mala”, señala Casero.

El ascenso que no llegó por salir tarde

Un exalumno del IESE tenía una carrera prometedora en una empresa japonesa, lo iban a ascender por sus capacidades profesionales, pero había algo que chocaba con la cultura corporativa. “Se quedaba trabajando hasta las nueve de la noche y le dijeron que no le ascendían hasta que fuera capaz de salir a las seis de la tarde. Estuvo seis meses de prueba”, señala la profesora del IESE Nuria Chinchilla. E insiste en que hoy la tecnologías permiten, si es necesario, seguir trabajando desde cualquier lugar, y así poder conciliar la vida personal con la profesional.

Es algo que han entendido empresas, como Gaes, que ha implantado la flexibilidad horaria en las oficinas y en las tiendas, que cierran a las 19 horas. “La gente necesita organizar su vida y si le das facilidades no está estresada y rinde más. No tenemos rotación porque cuidamos los horarios”, afirma Manuel Jiménez, director de recursos humanos.