Tribuna

Sostenibilidad y sanidad

Tanto desde una perspectiva global, como específicamente en el caso español, el reto clave de la industria de la Sanidad en el medio plazo es asegurar la sostenibilidad del sistema sanitario, garantizando la calidad y servicios asistenciales requeridos por la sociedad.
El conocido y permanente conflicto entre dos prioridades contrapuestas en el sector (en primer lugar, la creciente demanda de servicios sanitarios derivada de factores demográficos y sociales como el envejecimiento de la pirámide poblacional, la atención sanitaria universal o los hábitos de vida modernos y, en segundo lugar, la presión al alza en los costes precisos para atender dichos servicios) se agudiza de forma progresiva a medida que transcurre el tiempo, dibujando un horizonte futuro en el que es complicado imaginar que no se produzcan cambios relevantes en los ecosistemas sanitarios tradicionales.
El último estudio sobre la evolución del sector en 60 países que hemos publicado desde el área de Sanidad de Deloitte refuerza esta idea, mostrando un crecimiento del gasto anual medio en sanidad para el periodo 2015-2109 de un 4% aproximadamente, inferior a los ritmos de crecimiento previos a la recesión en 2008/2009 y con una pérdida progresiva en el peso relativo de la sanidad en relación al PIB, cuando la Salud generalmente en el pasado era un área con crecimientos superiores a la evolución económica general de un país.
La difícil convivencia entre estas dos prioridades enfrentadas, el incremento de demanda de servicios sanitarios y la presión en costes, acelera el proceso de transformación estructural en los modelos sanitarios para asegurar no sólo el servicio requerido, sino la viabilidad económica de los mismos.
Esta situación se torna más compleja cuando incluimos en la ecuación otros factores como las dificultades de acceso a los servicios sanitarios -relevante en el caso de ciertos países emergentes- o a nuevos fármacos -por la dilatación en plazos y en coste incurrido en nuevos tratamientos innovadores con mejores resultados en salud-, la mayor complejidad o la inestabilidad en el entorno regulatorio que enmarca la industria, o el crecimiento de patologías crónicas.
De forma global, se apuntan seis ejes comunes que guían este proceso de transformación de los sistemas sanitarios de forma generalizada:
• Aceleración de iniciativas y modelos de innovación, en sentido amplio, tanto desde una perspectiva de gestión como desde una perspectiva de tratamientos y servicios médicos, como del desarrollo de nuevos modelos organizativos, asistenciales o tecnologías que permitan un mejor equilibrio servicio, calidad y coste.
• Creciente peso del sector y financiación privada, así como el desarrollo de modelos más intensos de colaboración público-privada, como complemento a la gestión pública en busca de una mayor eficiencia global del sistema y de un alivio a las presiones presupuestarias de la sanidad pública.
• Generalización de modelos que aseguran la vinculación entre financiación y la obtención de valor y resultados en salud (portfolio de servicios, financiación selectiva de fármacos, prestaciones sanitarias, etc.).
• Fomento de una mayor responsabilidad del ciudadano en el cuidado y prevención de su salud y de una mayor implicación del paciente en el tratamiento y seguimiento de patologías. Todo ello aprovechando la consolidación de un “nuevo paciente”, más informado, más exigente con la información, calidad y perfil de los servicios sanitarios prestados y más involucrado proactivamente en la prevención y cuidado de su salud y que está modificando la estrategia de provisión de servicios sanitarios, así como la relación con otros agentes de la industria como el sector farmacéutico
• Redefinición de los sistemas sanitarios y los modelos de provisión de servicios en busca de bolsas de eficiencia. Adicionalmente a revisiones del modelo de universalidad y gratuidad (revisión de cartera de servicios, colectivos incorporados, etc.), palancas como la integración entre niveles asistenciales, la reubicación de servicios, modelos más transversales de gestión de las enfermedades, así como centralización de compras y otras mejoras organizativas, adquirirán una mayor relevancia en el futuro
• Mayor apalancamiento en la tecnología como palanca estratégica crítica para desarrollar modelos asistenciales y de gestión más eficientes y soportar la presión en costes, además de asegurar una mejor gestión y servicio a pacientes y ciudadanos. En particular, y de forma adicional a las tecnologías más tradicionales, el salto cualitativo más relevante en la industria se focaliza en el desarrollo de soluciones en el ámbito digital así como en el de Big Data.
Más allá de la previsión sobre la evolución del gasto sanitario global para los próximos años que surge como resultado neto de las comentadas fuerzas opuestas demanda de servicios versus coste, así como de las diferencias que lógicamente puede presentar la situación de cada país en particular en función de su estructura demográfica, social y económica, la evolución progresiva (o transformación en algunos casos) de los sistemas de salud continuará como pilar fundamental para asegurar la sostenibilidad del sistema, así como la viabilidad de los agentes que en él operan.

Jorge Bagán es Socio responsable de ‘life sciences & healthcare’ de Deloitte