Cuidado, los archivos Word también pueden llevar virus

Cuidado, los archivos Word también pueden llevar virus

Existe un tipo de malware denominado ransomware que se encarga de aplicar cifrado sobre los archivos del ordenador infectado. Este cifrado, que normalmente es utilizado como sistema de seguridad para proteger la 'información sensible' de un usuario, es utilizado en contra del mismo, puesto que no se ofrecen las claves de 'desbloqueo' de estos archivos sino cuando se paga un rescate por ellas. Es una forma de 'secuestro' de la información del usuario, la víctima, que le obliga a pagar por recuperar sus archivos cuando ya están afectados.

Word es una fuente de ransomware para tu ordenador, culpa de los macros

Los 'macros' permiten, a través de la suite de ofimática de Microsoft, la automatización de tareas y descarga de archivos. Es algo que afecta no sólo a Microsoft Word, sino también a otras soluciones como Excel, y algo que comparte con la soluciones alternativas como LibreOffice y similares. Precisamente por ello, cuando un archivo incluye macros el software de ofimática alerta al usuario antes de activarlos. El problema, sin embargo, es que estos 'piratas informáticos' provocan su ejecución automática, luego el problema comienza tan pronto como se abre el archivo en el ordenador.

Cuidado, los archivos Word también pueden llevar virus

Cómo protegerse de los virus que infectan el ordenador a partir de un archivo de Microsoft Word

Ante este tipo de infecciones, y en este caso la que más preocupa es el 'nuevo' ransomware Locky, el primer paso es tener instalado un antivirus con su base de datos actualizada. Pero no, no siempre son efectivos contra todas las amenazas de malware, y contra el ransomware hay otra serie de precauciones aún más importantes a llevar a cabo. Una de ellas es almacenar una copia de seguridad de nuestros archivos, y actualizarla de forma regular. De esta forma, aunque los secuestren podremos restaurarlos y no ceder ante el 'chantaje' para su desbloqueo.

No obstante, la clave es abstenerse de ejecutar archivos, sean de Word o de cualquier otro tipo, que no sabemos realmente de dónde provienen. Cuando llega algo de este estilo por correo electrónico, que es lo más frecuente, es esencial comprobar cuál es la fuente y, en caso de que no sea fiable, borrar el mensaje de correo electrónico sin haber descargado los archivos adjuntos.

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