Editorial

Vitaldent, fraude de diente blanco

La “organización criminal” para eludir impuestos descubierta en la cúpula de las clínicas dentales Vitaldent debe encender todas las alarmas. Acusada por la Fiscalía Anticorrupción de fraude millonario a sus franquiciados y a la Hacienda pública y por blanqueo de capitales, en una operación con 13 personas arrestadas, incluido el dueño, el uruguayo Ernesto Colman, la burda operativa de sus directivos es como para echarse a temblar. Primero, por la falta de controles que pone de manifiesto sobre una actividad económica que, para mayor escarnio, se hace a pie de calle y cara al público en más de 400 clínicas por toda España, la mayor parte franquiciadas, y con presencia en otros países. Según fuentes de la investigación, Colman, propietario de la marca, que fundó el imperio dental en España hace 25 años y no oculta su vida de lujos, exigía a sus franquiciados grandes cantidades en metálico después de que estos cobrasen de los clientes de igual manera, y no declaraba esos ingresos a Hacienda. Se trata de la segunda operación policial contra clínicas dentales fraudulentas en pocos días, tras la de Funnydent, lo que plantea la duda de si la inspección no falla también en el campo de la salud. Y, como colofón, también se pone en cuestión la transparencia del negocio de los fraquiciadores con sus franquiciados.