Casi 43.000 empresas deben cumplir el estándar

Cuenta atrás para adaptarse a la nueva ISO 9001

Cuenta atrás para adaptarse a la nueva ISO 9001

La Organización Internacional de Normalización (ISO) publicó el pasado mes de septiembre las nuevas versiones de las normas internacionales ISO 9001 –de gestión de la calidad– e ISO 14001, para la gestión ambiental. La Asociación Española de Normalización y Certificación (Aenor) es la entidad responsable del desarrollo de las normas técnicas en España.

El director de normalización de Aenor, Javier García, explica a este periódico que cerca de 43.000 empresas y organizaciones del país que aplican la ISO 9001 deberán adaptarse a los nuevos requisitos antes de septiembre de 2018. Señala que “este es un documento que ayuda a las entidades a gestionar los procesos de manera eficiente, es un apoyo a la hora de evaluarlos y sistematizarlos”. Y añade que el estándar es voluntario y se perderá si no se realizan las actualizaciones necesarias.

García aclara que, en empresas de servicios, la ISO 9001 es una herramienta para controlar cómo se presta el servicio, mientras que en el caso de las compañías industriales ayuda a implementar mejoras en los procesos internos a través de consultas externas. “Esta norma establece una política de compras, así como un registro de contratos”, ejemplifica.

El directivo destaca la necesidad de que la alta dirección de estas organizaciones se implique en cumplir los requisitos, considerar los riesgos, identificar las oportunidades y ser consciente de las responsabilidades de cada grupo de interés.

Por otra parte, la norma ISO 14001, de gestión ambiental, es aplicada por más de 16.000 organizaciones en el país. “Se trata de la misma idea, pero con el foco puesto en el medioambiente”, aclara García, quien especifica que las químicas o las cementeras son responsables de un mayor impacto que las empresas de servicios, por ejemplo.

A través de la ISO 14001, se monitoriza el ciclo de vida completo de cada producto en el mercado. Una de las novedades que introduce esta última versión es el concepto de economía circular: “¿Contempla el diseño del producto su reciclabilidad?”. Según García, esta norma “aumenta la concienciación de las empresas y vigila su comportamiento en una área estratégica para el desarrollo de las compañías”.