Los resultados obligan a una nueva forma de hacer política

Los ciudadanos escogen las papeletas para ejercer su voto en las elecciones generales, antes de incorporarse a la cola en el colegio electoral situado en la Universitat de Barcelona. EFEToni Albir
Los ciudadanos escogen las papeletas para ejercer su voto en las elecciones generales, antes de incorporarse a la cola en el colegio electoral situado en la Universitat de Barcelona. EFE/Toni Albir EFE

Los españoles han decidido que a partir de mañana en España ya nada vuelva a ser lo mismo. Hemos exigido, a los que serán sus futuros gobernantes, que a partir de ahora deberán estrujarse la cabeza en armar pactos de gobierno y acuerdos legislativos, ya que el consenso a dos, tres o cuatro bandas será, a partir de ahora necesario, e imprescindible para gobernar con ciertas garantías de estabilidad. Han decidido, en definitiva, que quieren una nueva forma de hacer política. Una nueva forma de gobernar. La participación superó el 73% del censo, cuatro puntos más que en 2011

En términos absolutos el ganador de las elecciones ha sido el Partido Popular que logró contar en las urnas con algo más de 6,5 millones de votos, con lo que controlará 123 escaños del Parlamento. A pesar de la victoria, es un castigo durísimo que sitúa a Mariano Rajoy muy lejos de su marca personal de 2011 (entonces logró 10,8 millones de votos y 186 escaños). Nadie pierde más en estas elecciones que el partido de la calle Génova de Madrid. Su apoyo en votos le hace retroceder a tiempos de la antigua Alianza Popular.

Aun así Rajoy puede encontrar cierto alivio en el recorte paralelo que cosecha el PSOE, que cerró la jornada con un total de 5 millones de votos, que le sirven para sentar en congreso a 91 diputados. La vía de agua que en 2011 se abrió en el partido dirigido por Pedro Sánchez, tras cuatro años de gestión de José Luís Rodríguez Zapatero, no se ha cerrado. El PSOE logró en 2011 algo más de 6,9 millones de votos y disfrutaba hasta ahora de 110 diputados. Sin embargo, su líder Pedro Sánchez contiene el ímpetu con el que llega Podemos y logra mantener el puesto de segunda fuerza política en España.

El electorado le ha dado la espalda al PSOE con especial dureza en Madrid, donde desciende de segunda a cuarta fuerza más votada con solo 6 escaños. Le baten Partido Popular con 13, Podemos, con 8 y Ciudadanos con siete.

En su intervención ante sus simpatizantes Pedro Sánchez, ha reconocido la victoria del Partido Popular en las elecciones y ha asegurado que es a Rajoy como líder de la fuerza más votada al que le corresponde en primer lugar intentar formar Gobierno.

 La gran sorpresa, aunque no en la medida, en la que vaticinaban las encuestas ha sido sin duda Podemos. Que salta del asfalto del movimiento del 15M a encaramarse a tercera fuerza política en España con un total de 4,7 millones de votos. El liderazgo de Pablo Iglesias le da 69 escaños.

 El puzzle con las posibles piezas susceptibles de armar una coalición gubernamental la cierra Ciudadanos, que protagonizó la gran desilusión de la jornada electoral atendiendo únicamente a las enormes expectativas que le daban la mayoría de las encuestas. Su líder Albert Rivera fue incapaz de esconder la sensación de fracaso que generaron entre sus filas los 3,1 millones de votos cosechados, que le dan derecho a sentar 40 diputados en el Congreso, y le reducen a cuarta fuerza política.

El arco de la izquierda parlamentaria lo cierra Izquierda Unida, Alberto Garzón sufre en sus carnes la fuerza de Podemos y solo consigue cristalizar los votos suficientes para tener dos escaños.

 Así las cosas, habrá que esperar. Ahora serán dos meses de un filtreo continuo entre líderes políticos para intentar agrupar mayorías absolutas en primera instancia, idea extremadamente difícil con los resultados de las urnas, o mayorías simples en segunda votación. Será de nuevo los partidos nacionalistas los que tendrán en su mano la llave de la gobernabilidad. Y es así porque las variables sumatorias entre los cinco grandes partidos no arrojan en ningún caso la posibilidad de alcanzar una mayoría absoluta. La suma de PP y Ciudadanos da, a falta de los últimos ajustes, 163 escaños, frente a la suma de PSOE, Podemos e Izquierda Unida, que arroja 161 diputados. 

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