El grupo asegura que ya tiene compradores para su filial

Abengoa, a punto de ver cómo le quitan el 21% de Yield

Día del debut de Abengoa Yield en el Nasdaq, con el entonces consejero delegado de la matriz, Manuel Sánchez Ortega (segundo por la izquierda), y Santiago Seage (tercero), actual director de la filial.
Día del debut de Abengoa Yield en el Nasdaq, con el entonces consejero delegado de la matriz, Manuel Sánchez Ortega (segundo por la izquierda), y Santiago Seage (tercero), actual director de la filial.

Es la filial más mencionada en las reuniones entre acreedores y empresa. Abengoa Yield es una especie de corona mágica invocada por todo aquel que necesita una garantía. La filial estadounidense es un gran talismán que hasta el momento ha resuelto buena parte de los problemas del grupo andaluz. La calidad de sus activos y la liquidez que le proporciona cotizar en el Nasdaq la convierten en el mejor activo en el trance actual.

Pero los poderes de la filial estadounidense no son ilimitados. Y no solo porque su cotización, pese a que ayer rebotó cerca de un 10% hasta el entorno de los 17 dólares por acción, cae más de un 40% en lo que va de año. También porque este escudo ha sido utilizado hasta la extenuación, lo que tiene consecuencias.

Abengoa lanzó el pasado mes de febrero un bono convertible a los 180 días de su emisión en acciones de Yield por 279 millones de euros. Ante la complicada situación que sufre ahora la compañía, los bonistas han requerido en avalancha su metamorfosis en títulos. Y eso pese a que el precio de conversión se sitúa cerca de 39 dólares por título, cuando Yield cotiza a alrededor de 16. La pérdida roza el 60%, pero es peor el riesgo a no recibir nada a vencimiento, como está ocurriendo con otras emisiones del grupo.

Así, Abengoa Yield ha comunicado al supervisor estadounidense de los mercados (SEC, por sus siglas en inglés), que los dueños del bono ya han canjeado el equivalente a 6,3 millones de acciones. Esto ha provocado que la participación de Abengoa en su filial haya bajado del 47% que tenía a 11 de noviembre al 43,2% actual. Y todavía hay un 1,2% del capital que previsiblemente se ejecutará en el futuro inmediato. Es decir, la participación de Abengoa en su filial bajará irremediablemente al 42% en las próximas semanas.

Además, hay otro 14,2% en riesgo de ser embargado. Este es el porcentaje que Abengoa dejó como garantía al hedge fund The Children’s Investment (TCI) el pasado octubre, a cambio de que este le prestara 130 millones de dólares (unos 120 millones de euros). El fondo británico, uno de los mayores accionistas de Aena, con cerca de un 8% del capital, firmó el crédito a un plazo de dos años, pero con muchas condiciones. TCI puede exigir “ante la concurrencia de ciertos eventos” la amortización anticipada del préstamo, la aportación de mayor porcentaje de acciones o ejecutar los títulos pignorados. De ahí que ese riesgo está encima del tapete.

De hecho, Bank of America Merrill Lynch, que concedió el 29 de junio un préstamo por 200 millones de dólares (unos 180 millones de euros) con la garantía del 14% de Yield, terminó exigiendo la devolución anticipada. Primero, la entidad solicitó el incremento del número de acciones en prenda de Abengoa Yield (hasta los 16,6 millones de títulos desde los 14 millones iniciales) y la pignoración de unos 70 millones de dólares. Más tarde, solicitó la devolución anticipada del préstamo y unas semanas después Abengoa llegó al acuerdo con TCI. Desde que firmó este crédito, el valor de Yield ha caído más de un 15%.

La buena noticia es que JP Morgan, al que se encargó oficialmente la venta de la filial el 27 de noviembre –aunque ya a finales de septiembre Abengoa comunicó su disposición a deshacerse de toda su participación en la filial–, tiene ya potenciales compradores para el porcentaje que el grupo conserva en la filial. Así se lo ha comunicado Abengoa a su banca acreedora, si bien las fuentes consultadas matizan que este proceso de desinversión podría alargarse. “Los tiempos no están claros y se trata de maximizar el precio”, señalan fuentes próximas a la compañía. Eso sí, una participación del 42% es considerablemente más valiosa, debido a la prima de control, que una del 28%, el porcentaje con el que se quedaría Abengoa en caso de que TCI se quedara con el 14%. Una solución sería pactar una venta por el total de la participación en Yield y repagar los 120 millones a TCI, explica un analista. “En caso contrario, existe el riesgo de que TCI fuerce la situación para quedarse con el porcentaje que tiene en prenda”, añade.

Fuentes jurídicas señalan el peligro de que, una vez en concurso, el juez decida anular una eventual venta. “Dependerá del precio y del uso que se dé al dinero obtenido con la desinversión”, señala un abogado experto en derecho procesal. Abengoa vendió el 36% de Yield en una colocación en el Nasdaq en junio del año pasado a un precio de 29 dólares por acción. Los coordinadores de la operación fueron Citi y Merrill Lynch, y la filial alcanzó un máximo histórico unas semanas después de su debut al rozar los 38 dólares por acción.Abengoa se quedó el 64% y ha ido reduciendo su participación hasta ahora.

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