El banco público, dispuesto a inyectar hasta 20 millones

El ICO supedita su ayuda a Abengoa a que la banca abra el grifo

Una de las torres de Abengoa en la planta solar de Sanlucar la Mayor (Sevilla).
Una de las torres de Abengoa en la planta solar de Sanlucar la Mayor (Sevilla).

El Instituto de Crédito Oficial (ICO) ha accedido a participar en el rescate de Abengoa con entre 15 y 20 millones. Pero el ente público ha condicionado su participación a que las principales entidades acreedoras inyecten el resto de la liquidez, de 115 millones hasta finales de año. La aportación no está cerrada aún, pero se prevé que finalmente se lleve a cabo.

Abengoa sigue reunida casi de forma permanente con sus bancos, con KPMG, con su asesor en la reestructuración, Álvarez y Marsal y con los hedge funds que eventualmente le pueden prestar la liquidez que necesita de aquí a final de año.

Santander, Bankia, CaixaBank, Popular, Sabadell, HSBC y Crédit Agricole están haciéndose de rogar, aunque fuentes conocedoras de la negociación aseguran que se acordará una solución.

Después de la reunión del pasado lunes entre Abengoa y los bancos, que se alargó hasta altas horas de la noche, el grupo de ingeniería acudirá hoy a otra cumbre con sus acreedores financieros.

300

millones es la petición de dinero de Abengoa hasta final de enero. La banca le ha solicitado que ajuste a la baja su petición.

La compañía que preside José Domínguez Abascal ha trazado una ruta de liquidez que debe lograr para no morir de inanición. Para final de año, necesita un total de 115 millones de euros; hasta el día en que presentará los detalles de su plan de viabilidad, fijado el 18 de enero, requerirá 45 millones más. Para finales del primer mes del año, cuando Abengoa espera que los acreedores hayan decidido si dan luz verde al plan presentado, habrá consumido en total unos 200 millones.

Los pagos más urgentes son las nóminas de diciembre de los 24.000 empleados, de los que más de 5.000 están en España, extras incluidas, que suelen pagarse entre los días 16 y 20 de este mes. “Es más que posible que este año no se cumplan los plazos esperados”, aseguran fuentes próximas a la compañía. Los vencimientos de deuda programados hasta fin de año, de unos 330 millones a 30 de septiembre, no están dentro de la lista de abonos.

La buena noticia para la plantilla de Abengoa es que las entidades financieras son conscientes de que tienen que mantener en pie la compañía. “La inyección de liquidez se hará, no cabe otra opción, aunque aún está por verse la fórmula”, indica una persona conocedora de lo tratado en las últimas reuniones.

El Instituto de Crédito Oficial (ICO) fue convocado por Abengoa el pasado jueves para que participara en su rescate a corto plazo, como publicó CincoDías el 11 de diciembre, y ya hay una respuesta del banco público. Está dispuesto a participar con su granito de arena, de entre 15 y 20 millones de euros, siempre y cuando el resto de los acreedores abran el grifo. Una portavoz del ICO ha declinado hacer comentarios sobre esta información, aunque sí ha reconocido que la entidad, que ya es acreedora de Abengoa con unos 120 millones de euros, ha acudido a varias reuniones con la firma.

Abengoa, como había sido requerida, ha presentado un plantel de hedge funds que podrían ejercer el papel de prestamistas. Aunque la situación de la compañía hace este escenario bastante complicado, ayer se reunieron con el objetivo de ver su eventual participación. Uno de ellos, The Children’s Investment (TCI), ya prestó 120 millones de euros a Abengoa el pasado mes de octubre.

La banca quiere usar a Yield de garantía

Los bancos acreedores esperan un veredicto jurídico por parte de los bufetes Uría Menéndez y Sullivan sobre la validez de Abengoa Yield como garantía de una inyección de liquidez. Una de las dudas, además de la legislación estadounidense que le es aplicable a la filial, está en la posibilidad de que los colaterales sean invalidados en un eventual concurso de acreedores.
Nacho Fernández Aguado, socio de Procesal de CMS Albiñana & Suárez de Lezo, advierte que la rescisión de una venta o una garantía se producirá siempre que sea perjudicial para “la masa activa [los acreedores], con independencia de la intención fraudulenta perseguida”. El experto explica que se pueden revocar las operaciones de este tipo efectuadas “en los dos años anteriores a la declaración del concurso”.

El experto en derecho procesal matiza, no obstante, que una inyección de dinero “para dar continuidad se realiza dentro del marco de un acuerdo de refinanciación y con unas condiciones concretas [una de ellas es que se aporte dinero nuevo] que garantice que la continuidad está basada en unos planes serios y que se puedan cumplir entonces, en principio, no sería rescindible la constitución de la garantía”.

Los hedge funds a los que la compañía ha solicitado el dinero, además de haberse mostrado reacios a inyectar liquidez en la actual situación de Abengoa, también exigirían, en cualquier caso, una garantía a cambio de dar el dinero en la empresa. De nuevo, el mejor activo es la participación que Abengoa puede disponer en su filial estadounidense.

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