El Foco

Se busca un líder

Ante la situación que venimos viviendo en los últimos años, España necesita que sus ciudadanos se animen y busquen y encuentren un líder. Se requiere a alguien que sea capaz de resolver los enormes problemas que afectan a nuestra sociedad, tanto en el ámbito social como en el económico y el político. Un líder que ponga orden y transparencia. Y la oportunidad que se presenta en las próximas elecciones generales puede ser una ocasión fantástica y quizás única.

La democracia instaurada en España tras la muerte de Franco desembocó en diez legislaturas además de la constituyente, resultando de especial relevancia para nuestra nación la aprobación de la Constitución que entró en vigor el 29 de diciembre de 1978. Supuso el marco de referencia para garantizar la convivencia entre todos los españoles y en ella “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”.

Además, en el artículo 2 de su título preliminar se dispone que la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas. Se establece el castellano como lengua española oficial del Estado, que todos los españoles tienen el deber de conocer y el derecho a usar. Por otra parte, las demás lenguas españolas son también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus estatutos y la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España, un patrimonio cultural que debe ser objeto de especial respeto y protección.

Articulado así, el arranque democrático se produjo con la mencionada legislatura constituyente, a la que sucedieron dos Gobiernos de UCD presididos por Adolfo Suárez. A partir de ese momento se han producido una serie de Gobiernos de UCD, PSOE y PP, en algunos momentos facilitados por los partidos nacionalistas.

Puede afirmarse que el primer Gobierno democrático fue integrado por un equipo de relevantes personalidades en el ámbito social, profesional y político que se afanaron en ir edificando un nuevo Estado, plural, moderno y democrático.

Sin embargo, algunas piezas del edificio no quedaron suficientemente definidas ni proyectadas hacia el futuro. Una de ellas ha sido, a mi modo de ver, la financiación de los partidos políticos, que ha permitido un constante juego de corrupción basado en la idea de obtener dinero a toda costa para el permanente engrase del aparato de los partidos.

Pocos han podido sustraerse al malvado juego de las donaciones, oscuras aportaciones, comisiones y otras variadas fórmulas que han sido manejadas por contables, responsables, tesoreros y conseguidores llevando a cabo en innumerables casos un negocio paralelo. Esto para mí, esto para el partido... y dejando el papel de los líderes muy comprometido cuando no claramente implicados. Con ello se ha instaurado la corrupción a un gran nivel. España ha sobrevivido gracias a los recursos de que dispone, especialmente los recursos humanos, es decir, a los españoles que han tenido que sacrificarse en innumerables ocasiones, pagar impuestos y sufrir políticas especialmente duras en varias comunidades autónomas.

Los Gobiernos de algunas de ellas han tenido la habilidad de ilusionar a sus ciudadanos apelando a sensibilidades dormidas o creadas para sus espurios intereses, creando esperanzas de todo tipo y una parte importante de la población se las ha creído. Mientras tanto, los dirigentes han seguido disfrutando de una gran vida, gastos pagados, prioridad social en todos los ámbitos y prebendas por doquier. Coches oficiales, guardaespaldas, trato diferencial para la familia y los amigos... algo que resulta impensable en la mayor parte del mundo civilizado, ha sido la costumbre en nuestra nación.

Desde el Gobierno central no se ha atendido con personalidad a la educación, permitiendo que los escolares hayan estudiado libros llenos de falsedades y obligados a trabajar en una lengua que en muchos casos además ha sido reinventada (otro gran negocio).

Pero, ¿cómo se ha podido llegar a esto? ¿Cuál es la explicación de este fenómeno? Indudablemente, no existe una sola causa y aun a riesgo de simplificar mucho, hay que apuntar a que varios Gobiernos han hecho dejadez de sus funciones, a que han accedido al poder muchos políticos mediocres sin preparación y a que con la complicidad de la corrupción, se ha permitido el juego de yo no hablo si tú no hablas.

Terrorismo indecente, apropiación de fondos públicos que nunca han llegado a su destino, corrupción por doquier, utilización partidista de las cajas de ahorros, partidos y sindicatos en el tablero de juego. Recuerde el lector a líderes sindicales honrados y de nivel y a políticos y profesionales de altura como ministros, alcaldes, concejales, directores generales... de otras épocas y comparen. Y para completar el panorama, empresarios pujando por ver quién paga más y no se queda fuera de las adjudicaciones.

Es momento de regenerar el sistema. De encontrar o de reconducir a una parte importante de la clase política hacia otro modelo. Se puede pedir y exigir más. No podemos contentarnos con representantes populistas que no aportan más que comparecencias televisivas de dudosa seriedad. Triunfa el marketing y la búsqueda del voto, pero el juego democrático se debería desenvolver o deberíamos exigirlo con mucha más rigurosidad.

Se cambia de criterio cada día. Solo importa lo que parece proporcionar votos, para seguir en el poder a cualquier precio. Se utilizan las cifras de coyuntura económica para presentar ante el pueblo grandes logros que, analizados en profundidad, corresponden a otros, como el Banco Central Europeo y la política de la Unión Europea o el contexto internacional, pero eso se oculta.

El futuro de la nación se encuentra comprometido. Y por supuesto, todo lo que conlleva. Alcanzar un nivel económico como el que nos debería corresponder y un estado del bienestar confortable para todos los españoles requieren un líder que ponga orden y el cumplimiento de la ley en todos los ámbitos, empezando por la Carta Magna.

Cecilio Moral es Catedrático de Economía Financiera y Director del Máster en Finanzas de ICADE.

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