El copiloto menos seguro es el varón de 18 a 29 años

Mujer al volante y hombre copiloto, la pareja perfecta en un coche

Las mujeres copiloto son menos permisivas que los hombres con el exceso de velocidad

Varón conductor y varón copiloto, la peor combinación

Mujer al volante y hombre copiloto, la pareja perfecta en un coche

Gran cantidad de tópicos sexistas rodean al mundo de la conducción. “Las mujeres no saben leer un mapa”; “mujer al volante, peligro constante”; o “las mujeres no saben aparcar” son algunos de los ejemplos que circulan. Sin embargo, como ocurre con algunos dichos populares, los datos y las cifras terminan por desmontarlos. Un estudio de la Fundación Linea Directa revela que la mejor pareja que puede sentarse en un coche es la formada por una mujer y un hombre, pero a diferencia de lo que ocurre en las carreteras, en el dúo ideal, es ella la que debe llevar el volante y él quien debe ir en el asiento del copiloto.

Para la citada investigación, se han analizado todos los accidentes con víctimas registrados en las carreteras españolas entre 2011 y 2013, tanto con copiloto como sin él. En total, 255.000 siniestros. El estudio ha sido complementado, además, con entrevistas a más de 1.200 copilotos y conductores. Y los datos hablan por sí solos: conducir acompañado de un copiloto refuerza la seguridad un 35%, ya que la presencia de un compañero en el asiento de la derecha ayuda a cumplir las normas y respetar la señalización. De todos los incidentes registrados sobre el asfalto, en este margen de tiempo, el 74% (188.921 accidentes) los protagonizó un vehículo en el que el conductor viajaba solo. El 26% restante (66.740 siniestros), un coche en el que el conductor iba acompañado. Así, tomando como referencia el número anual de desplazamientos por las redes españolas (aproximadamente 350 millones según la Dirección General de Tráfico), la frecuencia de accidente de un coche con un solo conductor es del 0,0437%, mientras que la del coche con copiloto es de 0,0325%.

Pero los datos afirman mucho más, y es aquí donde el tópico sexista se derrumba. De todas las combinaciones conductor-copiloto posibles, la que menos accidentes registra es aquella formada por una mujer al volante y un varón, de entre 60 y 69 años, en el asiento derecho. La pareja de coche con la mujer al volante tiene un volumen de frecuencia en las carreteras españolas de un 24%, siendo la combinación más segura, con un 0,014% de riesgo de accidente.

A esta le sigue otra combinación: la de solo mujeres, con un 14% de volumen de frecuencia en carretera y un 0,028% riesgo de siniestro. La combinación de hombre conductor y mujer copiloto es la más habitual en los desplazamientos, con un 49% de frecuencia. Este dúo, pese a ser el más frecuente, tiene un riesgo de accidente de un 0,030%. La peor combinación posible es la de dos varones ocupando cada los asientos delanteros, que representan un 13% de los desplazamientos, y su riesgo de siniestro es el mayor de todos, un 0,084%.

Por tanto, el copiloto menos seguro, según los datos del estudio, es el hombre de 18 a 29 años, porque habla constantemente durante el trayecto, corrige en exceso la forma de conducir de su acompañante, no colabora con el conductor ni ofrece ayuda, además de que suele mostrarle el móvil mientras está al volante, y manipular en exceso accesorios del salpicadero, como el volumen de la música, las frecuencias de la radio o el GPS. Además, según se desprende de este informe, la conducta del copiloto varía notablemente en función de su género. En mayor medida, las mujeres copiloto no toleran que se supere el límite de velocidad, que no se respeten las distancias de seguridad y que re realice una conducción brusca. Los varones copilotos, por su parte, son más permisivos con el consumo de alcohol y drogas, con el uso del móvil al volante y con no respetar de forma escrupulosa la señalización.

Y pese a que, tal y como asegura Línea Directa, el copiloto es un agente fundamental en la prevención de accidentes, es también el que se lleva la peor parte en un siniestro. Tiene más posibilidades de fallecer o de resultar herido, ya que el conductor tiende, de forma instintiva, a realizar una maniobra de protección.

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