Editorial

Otra oportunidad para la renta fija

Las dudas que a última hora han desatado las deliberaciones de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre la subida de los tipos de interés, que conllevan un retraso no cuantificado, y la posibilidad de que el Banco Central Europeo amplíe su programa de compra de deuda en Europa han dado unas botellas más de oxígeno a los inversores de bonos públicos. No disponen ya de mucho margen de ganancia, puesto que los tipos en Europa están en mínimos, y solo los países periféricos del euro, caso de España, Italia o Portugal, ofrecen posibilidad de asumir riesgos siempre que se mantenga el dique de seguridad del BCE y que progresos adicionales en las economías de sus países permitan reducir las primas de riesgo. España aún dispone de recorrido, pues su bono a diez años sigue marcando valores con más de cien puntos básicos sobre el alemán.

Los inversores que busquen rentabilidades más atractivas que las alojadas en los bonos públicos deben poner en juego otras alternativas, como los bonos de compañías privadas, algunos de ellos de retornos muy notables y con altos niveles de seguridad, o aquellos público o privados de la zona de influencia del dólar, para aprovechar su revalorización frente al euro, que en condiciones normales intensificará su depreciación por la política monetaria expansiva de Fráncfort. Varios analistas siguen pensando que cotizará pronto uno por uno.

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