Reunión del Consejo del BCE en Malta

Draghi sugiere que en diciembre lanzará otra batería de estímulos

El presidente del BCE, Mario Draghi.
El presidente del BCE, Mario Draghi. REUTERS

El BCE no activó nuevas medidas de política monetaria con las que impulsar los precios y terminar de apuntalar la recuperación económica de la zona euro pero no pudo quedarse más cerca de hacerlo. A la habitual y previsible disposición de su presidente Mario Draghi a hacer lo que sea necesario en favor de la zona euro se añadió esta vez un mensaje mucho más ejecutivo y la fecha del 3 de diciembre –día de la siguiente reunión de la institución– como cita para aplicar nuevos estímulos. “El grado de acomodación de la política monetaria necesitará ser reexaminado en la reunión de diciembre”, señala el comunicado de la institución. Un mensaje que los inversores tomaron como la clara disposición del BCE de volver a actuar y que se vio reforzado en las palabras de Draghi durante la rueda de prensa.

El presidente del BCE insistió en que la institución está “lista para actuar”, con todo un “menú de medidas disponibles”. Explicó que se debatió con intensidad sobre todos y cada uno de los instrumentos de los que dispone para reforzar su programa de estímulos y reconoció que incluso hubo algunos miembros del consejo favorables a activar nuevas medidas desde ya. Sin embargo, el BCE va a esperar a diciembre, cuando esté disponible la última revisión de las previsiones macroeconómicas para la zona euro. Y el mes y medio escaso que transcurrirá hasta esa reunión no será un tiempo pasivo de espera. “No estamos en una actitud de esperar y ver sino de trabajar y valorar”, avanzó Draghi. Así, el consejo de gobierno del BCE ha solicitado a los comités de la institución que analicen las distintas opciones, sin que haya preferencias por un instrumento u otro.

Las claves del mensaje

Inflación
La estabilidad de precios, con el fin de impulsarlos al entorno del 2%, es objetivo irrenunciable para el BCE. Draghi avanzó que la inflación seguirá muy baja este año y que hay mayores riesgos para el cumplimiento de ese objetivo.

Estímulos
El BCE está dispuesto y preparado para ampliar su plan de estímulos, que tiene como protagonista a la compra mensual de deuda por 60.000 millones de euros. Aun así, tomará una decisión al respecto en diciembre, una vez disponga de las nuevas previsiones económicas para la zona euro.

Instrumentos
El presidente del BCE señaló que se está analizando el uso de un amplio abanico de estímulos, incluida la rebaja del tipo de la facilidad de depósito, en el -0,2%. El BCE podría ampliar el plan de compra de deuda en cuantía, duración en el tiempo o tipo de activos disponibles para ser adquiridos.

Efectividad
El presidente del BCE defendió la efectividad de su política monetaria, que asegura ha logrado estabilizar los mercados y mejorar la financiación de empresas y particulares. Queda pendiente el desafío del débil crecimiento y el elevado desempleo.

Política
Draghi insistió una vez más en la necesidad de reformas estructurales que refuercen las medidas del BCE y negó cualquier preocupación por el resultado electoral en Portugal, donde gobernará la izquierda, o los comicios españoles de diciembre.

Draghi reconoció que, a diferencia de lo sucedido en septiembre, en esta reunión sí se debatió la rebaja del tipo de interés de la facilidad de depósito, por el que se penaliza desde junio del año pasado a los bancos que aparcan su liquidez en el BCE. Ahora está en el -0,2%, que es también el límite de rentabilidad negativa al que la institución adquiere bonos en su programa de compra de deuda. Una rebaja adicional supondrá la ampliación del abanico de activos disponibles para la compra –lo que ya se hizo notar en una rebaja notable de las rentabilidades de la deuda soberana– y elevará la liquidez en el mercado. Para Barclays el recorte de la facilidad de depósito sería de hecho la medida más efectiva para garantizar un euro débil que favorezca las exportaciones de la zona euro, aspecto sobre el que también incidió Draghi. Otras alternativas estarían en la ampliación del plan de compras de deuda, ya sea elevando su cuantía actual de 60.000 millones de euros mensuales, su duración en el tiempo –en principio se prevé finalice en septiembre de 2016– o ampliando el tipo de activos que se pueden comprar. RBS apunta ya a la posibilidad de adquirir bonos de empresas con capital público como EDF, GDF Suez o Tennet.

La firme disposición del BCE a actuar surge de la evidencia, reconocida por Draghi, de que existe el riesgo de no cumplir con el objetivo de estabilidad de precios en el entorno del 2%, un fin que el presidente de la institución considera irrenunciable. “La credibilidad de un banco central está en cumplir con su mandato”, afirmó Draghi, en un intento de zanjar el debate sobre si el BCE debería flexibilizar ese objetivo de alza de precios en el 2%. Los riesgos de incumplimiento de objetivos ahora “son mayores”, según Draghi, que citó como amenazas el descenso del crudo, que seguirá presionando los precios a la baja, la incertidumbre sobre China y la reciente apreciación del euro.

Normas
Entra en El País para participar