Blogs por Alexis Ortega

Vuelta a los origenes (1). El arte y la infancia

“En una remotísima tarde, un antepasado simio en un país hoy árido y desierto, pudo entender que veía, lo que veía y pensaba lo que pensaba, y supo dar a esa visión y a ese pensamiento una representación física hecha de líneas y colores. De algún modo mágico, la capacidad de representarse a su mundo y la de poder representar el mundo de su enemigo, le dio autoridad sobre ambos, como si la imitación de una cosa viva fuera al mismo tiempo la creación y la posesión de esa cosa.”

“Bestiario” de Alberto Manguel (el subrayado es mío)

Robert Schumann «Kinderszenen» (Escenas de niños) Op. 15

N.º1.–Von fremden Ländern und Menschen (Extraños países y personas).

Ji-Yong (piano)

Kindersenen, Opus 15, de Robert Schumann, es un ciclo de trece piezas para piano inspiradas en recuerdos de infancia del autor. La infancia es un periodo de la vida muy abordado por los artistas durante el romanticismo ya que como con el amor a la naturaleza, representa una vuelta los orígenes. Una vuelta que nos permita recuperar la estabilidad después de las "florituras" típicas en las que acaban todas las disciplinas humanas tras un periodo de apogeo. El racionalismo lo había alcanzado a principios del siglo XIX y hoy la economía lo ha sobrepasado.

Schumann compuso treinta piezas para esta obra, entre las cuales seleccionó las trece que actualmente la forman. En la última pieza de la serie, la número 13 “Der Dichter spricht” (El poeta habla), Schumann hace una declaración de independencia de la música sobre al poesía. A pesar de que se titula “El poeta habla”, no habla un poeta (es un músico), no dice palabras (se oyen sonidos) pero trasmite sensaciones similares. La poesía también se alcanza con la música. La Música puede explicar también la realidad e incluso ser mucho más efectiva en la captación de algunos sentimientos que las palabras no alcanzan (“no tengo palabras” solemos decir en esas ocasiones) a describir de manera efectiva. Alfred Corot llega a decir que "se necesita soñar esta pieza antes de tocarla". Como casi todo lo importante en esta vida.

El téorico musical, pianista y director de orquesta franco-suizo Alfred Cortot explica a una estudiante la pieza “Der Dichter spricht” (El poeta habla) de los Kindersenen, Opus 15 de Schumann (1953)

Estructura de la obra:

  1. Von fremden Ländern und Menschen (Extraños países y personas).
  2. Kuriose Geschichte (Un cuento divertido).
  3. Hasche–Mann (El hombre del saco).
  4. Bittendes Kind (El niño mimado).
  5. Glückes genug (Felicidad suficiente).
  6. Wichtige Begebenheit (Un acontecimiento importante).
  7. Träumerei (Ensueño).
  8. Am Kamin (En la chimenea).
  9. Ritter vom Steckenpferd (Caballero en caballo de madera).
  10. Fast zu ernst (Casi demasiado serio).
  11. Fürchtenmachen (Espantoso).
  12. Kind im Einschlummern (Niño adormecido).
  13. Der Dichter spricht (El poeta habla).

Las piezas descartadas se publicaron más tarde como Bunte Blätter, Opus 99, and Albumblätter, Opus 124.

El hombre primitivo, alrededor de la hoguera, construyó una forma de captar el mundo a través de su representación. Había nacido la manifestación artística que desde el inicio fue una manera de acercarse a eso mágico y que es casi imposible de aprehender a lo que llamamos realidad. Con los primeros esbozos de líneas sobre la tierra diseñó estrategias de caza. Con la narración de historias de aventuras pasadas del grupo creó la conciencia de pertenencia al mismo. A través de cuentos y los mitos construyó primero la “mente” de los niños, le transmitió los valores de la humildad, el esfuerzo, la valentía, el sacrificio como elementos básicos para la supervivencia tanto de niño como del grupo al que pertenecía. Posteriormente consolidaba la homogeneidad del grupo con los relatos sobre mitos y heroicidades de antiguos líderes.

Los cuentos trasmiten valores y en ellos está la esencia de lo que queremos (y necesitamos) ser como grupo. En el tan denostado (y adulterado por Disney) cuento de la Cenicienta demuestra que la humildad, el esfuerzo (de la protagonista) frente al a holgazanería y la vanidad (de las hermanas) es vital para el éxito en la vida (en éste caso, la boda con el príncipe). Pero más importante que ello, y que se suele dejar de lado, la AUDACIA (de la Cenicienta que subvierte el orden establecido por la madrastra) al ir baile a pesar de no estar invitada, son necesarias para el éxito total de en la vida. Sin éste último los dos primeros no hubieran podido ser efectivos. El trio compuesto por la humildad, el esfuerzo y la audacia, volverá a aparecer en “La vida es sueño” de Calderón y son la base fundamental para Segismundo pueda convertirse en lo que era desde el principio y le fue arrebatado.

“Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros.”

Grouxo Marx.

Madurar parece consistir en abandonar los principios básicos que aprendemos de pequeño y nos es trasmitido en los cuentos infantiles (y no tan infantiles). Suele decirse que madurar es ganar experiencia, pero traicionar a los principios básicos es cobardía no experiencia. La clave, como en todo está en los matices, pero hay principios que no admiten ninguna acomodación a nuestras pequeñas derrotas.

Entender esto es asumir que solo un personaje como el del niño es el único que puede decir “el rey está desnudo” en el cuento de Andersen “El traje nuevo del emperador”. El resto, los mayores, están ocupados intentado (y con ello abandonando los principios que se les transmitió través de los cuentos) ser lo que no son. O que personajes como Julieta (una adolescente de apenas 14 años) sea la única capaz de ver que no se puede seguir en la rueda de la pelea/venganza que ha destrozado la vida y la relación entre los Capuletos y los Montescos. O, por último, que Gilda en la ópera Rigoletto[1] de Verdi sea la única en ver la enorme contradicción del personaje de Rigoletto que piensa se puede ser un puntal básico y sostén del corrupto mundo del Duque de Mantua de 8 de la mañana a 5 de la tarde y ser luego un padre honesto y decente cuando vuelve a casa la noche[2]. La respuesta a los abusos de un poder corrupto no pueden ser más corrupción o la venganza, solo la renovación de ese mundo y la construcción de uno nuevo en base a lo que pensamos que es correcto.

Gilda, el niño del cuento de Andersen y Julieta solo está aplicando las enseñanzas que nos trasmitimos de siglo en siglo a través de los cuentos y son vitales para nuestra supervivencia como grupo.

Imaginense lo que el cuento "Pedro y el lobo" nos podría enseñar sobre la Reserva Federal y la supuesta "normalización" de los tipos de interés. Aprovecho con todo esto, para intentar poner en marcha una serie de artículos en la que repasaremos los cuentos infantiles (en óperas y música instrumental) a la luz de los problemas actuales. Qué nos enseñan y qué hacemos.

"Cuando se es joven, se es joven para toda la vida".

Pablo Picasso

Acabaremos con la pieza más famosa de la serie, la número 7 (Ensueño)

Robert Schumann «Kinderszenen» (Escenas de niños) Op. 15

N.º7.–Träumerei (Ensueño).

Ji-Yong (piano)

Soñar es el estado natural de los niños. Es lógico ya que les queda toda una vida por delante y quieren diseñarla a su manera. Suele ser el estado natural también de los que se mantiene jóvenes. Picasso nos revierte el orden del tiempo para hacernos ver que la juventud es algo más que no ser viejo. Picasso propone que frente a una idea de que la juventud se tiene y se va perdiendo con la edad, la realidad es que la juventud se debe ganar (no todos la tendremos) y cuando se ha logrado conquistar no se pierde nunca. La “traición” a los cuentos infantiles tiene mucho que ver en todo ello.

NOTAS:

[1] Aunque ya hemos hablado de Rigoletto en otra ocasión, como en Diciembre la reponen en el Teatro Real y sigue siendo una obra de mucha actualidad, volveremos a hablar de ella pronto la volveremos a sacar.

[2] No crean que solo Rigoletto piensa así. Hoy hay muchos “Rigolettos” andando por todos lados.

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