La CE insiste en que el plan de reparto sea permanente y obligatorio

Rajoy da el visto bueno a la cuota de 15.000 refugiados

La Comisión Europea propuso hoy la redistribución por países de 120.000 de los refugiados que han entrado en la UE a través de Grecia, Italia y Hungría. El plan permitirá aliviar la carga económica y logística de esos países y, sobre todo, la de Alemania, destino predilecto de la inmensa mayoría de los refugiados. La propuesta de Bruselas dejará en Alemania solo 31.443 refugiados, mientras que Francia (24.031) y España (14.931) se harán cargo de un tercio del total.

En un inesperado giro, Rajoy dio hoy por buena la fórmula de reparto propuesta por la Comisión, que asigna a España 14.931 de los 120.000 refugiados a repartir. Antes del verano, el presidente del Gobierno se resistió al reparto de 40.000 refugiados y solo aceptó 1.300 de los 4.288 que, según Bruselas, correspondían a España.

Bruselas espera que el reparto se apruebe en la reunión extraordinaria de ministros de Interior del próximo lunes. La mayoría de los países parecen dispuestos a colaborar, aunque los del Mediterráneo (como España) reclaman también medidas para la emigración económica, y los del Este se resisten a asumir sus cuotas (que suman en total 24.000 personas).

Para facilitar el acuerdo, la CE ofrece asistencia financiera a los países de acogida (6.000 euros por refugiado), anuncia la creación de un fondo de 1.800 millones de euros para frenar en origen la emigración subsahariana y promete acelerar los procedimientos de expulsión de emigrantes irregulares, así como el rechazo casi automático de las peticiones de asilo procedentes de países seguros. De momento, Bruselas ha incluido en esa categoría a Turquía y a los Balcanes (Serbia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Albania, Macedonia y Kosovo).

Cuotas permanentes

Pero el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, no se conforma con ese reparto de 160.000 personas en total. Y esta mañana volvió a la carga con su propuesta para establecer un mecanismo permanente y obligatorio de reparto de refugiados. Bruselas quiere evitar así que en cada crisis humanitaria se repita el regateo de los socios para recibir el menor número posible de personas.

La primera propuesta de Juncker fracasó en la cumbre europea de junio, ante la resistencia de numerosos socios, entre ellos España, a establecer cuotas permanentes. Pero la dimensión de la crisis actual (solo en julio y agosto se han registrado 260.000 entradas irregulares en Hungría, Grecia e Italia) y la conmoción por la foto del niño sirio ahogado en las costas turcas han doblegado la resistencia de las principales capitales.

El giro de París ha sido potencialmente el más importante. Francia aceptaba hasta ahora el reparto voluntario, para aliviar la carga de Alemania, país al que quieren dirigirse la inmensa mayoría de los refugiados. Pero el presidente francés, François Hollande, secunda ahora también los deseos de Berlín para que las cuotas se conviertan en permanentes y obligatorias.

España se resiste a ese salto, que le asignaría una cuota mínima del 9,1% en cualquier crisis de refugiados. Muchos otros países, sobre todo de Europa central, también se niegan; por lo que es muy probable que deba debatirse a nivel de cumbre europea.

 

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