Editorial

La confianza de Volkswagen en España

La decisión de Volkswagen de invertir 4.200 millones de euros en las plantas de Seat en Martorell y en Landaben constituye una excelente noticia no solo para la filial del grupo, sino para la industria del motor en nuestro país y para el conjunto de la economía española. El grupo alemán anunció ayer, durante la visita de Mariano Rajoy a la fábrica catalana, que el 78% de esa inversión se destinará a Martorell, que recibirá 3.300 millones hasta 2019 para sacar al mercado cuatro nuevos modelos, mientras que el resto se adjudicará a Landaben, en Navarra.

Como resaltó ayer el propio Rajoy, la decisión de Volkswagen constituye una garantía de futuro para Seat en nuestro país –que emplea a 14.000 personas, de las que 6.500 trabajan en Martorell– y es una potente muestra de la confianza que el grupo ha depositado en España como centro de producción. Una confianza que es fruto del esfuerzo realizado por Seat en los últimos años para aumentar su competitividad y convertir las plantas españolas en un modelo de eficiencia y optimización en el proceso productivo. El éxito de Seat es una muestra –y no aislada– de cómo la industria automovilística española ha sabido afrontar y superar con nota las dificultades que ha supuesto el largo invierno de la recesión. Un proceso en el que han colaborado activamente no solo las marcas, sino también los poderes públicos –con una política favorable al sector– y los agentes sociales, que han sabido comprender la necesidad de adaptar las condiciones laborales y los costes de producción al ciclo económico adverso. Como resaltó ayer el vicepresidente mundial de compras de Volkswagen y presidente del consejo de administración de Seat, Francisco Javier García Sanz, España se ha convertido en una pieza clave dentro de la estrategia del grupo. La inversión anunciada refuerza, además, la posición de Seat dentro de la compañía alemana y supone una merecida recompensa a su esfuerzo en materia de I+D.

El anuncio del grupo se produce a tres días del arranque de la campaña electoral catalana. Una circunstancia que estuvo presente en el discurso de García Sanz, quien recordó que la estabilidad de España ha constituido un factor clave en la decisión de Volkswagen y que en la coyuntura política actual que vive Cataluña resulta fundamental “insuflar confianza”. Una confianza que sustenta el sólido atractivo de España frente a otros mercados, cuyos costes de producción son aún más ajustados que los españoles, pero que carecen de las garantías de cohesión y seguridad jurídica que ofrece nuestro país. La apuesta del grupo alemán por Martorell y Landaben no es una apuesta por Cataluña o por Navarra de forma aislada, sino como parte de España. Olvidar esa evidencia constituye un error político y económico que puede tener consecuencias funestas.

Normas