Tribuna

Optimismo comedido en las empresas españolas

Tras varios años de crisis y cifras negativas, el optimismo se abre paso entre los directivos financieros (CFO) como consecuencia de las cifras positivas experimentadas en 2014 y el primer trimestre de este año. La política monetaria expansiva del Banco Europeo, los descensos en el precio del petróleo y la depreciación del cambio del euro han provocado un ligero repunte de la actividad, que ha llevado al Gobierno y al Banco de España a revisar al alza sus previsiones en las tasas de crecimiento.

En este nuevo contexto económico, se aprecia una importante mejora en la percepción de los CFO sobre la economía española. Según la última Encuesta a la dirección financiera realizada por Deloitte, un 19% de encuestados la califica como buena (18 puntos más que hace seis meses) y un 71% la considera regular (frente al 69% de la pasada edición).

Además, las previsiones de los directivos encuestados para nuestra economía son igualmente positivas, con un 36% que considera que la economía española estará en crecimiento en los próximos 12 meses. Este es el mayor porcentaje, con mucha diferencia, de todas las ediciones de la encuesta. Esta evolución positiva, junto a una mayor relevancia de las exportaciones, con la zona euro como primer destino, y a una tendencia decreciente de la tasa de desempleo, facilitará la consolidación de la economía española, que un 35% de encuestados prevé que se produzca durante la segunda mitad de este año y un 45% la espera a lo largo de 2016.

Las perspectivas respecto al resto de economías también mejoran. Un 77% de directivos financieros considera que la unión económica y monetaria estará en lenta recuperación o crecimiento, y el 90% de los encuestados cree que la economía mundial en los próximos 12 meses vivirá una lenta recuperación o crecimiento. En cualquier caso, la incertidumbre económica y la fragilidad de la recuperación global sigue siendo la principal preocupación de los directivos, ya que más de la mitad de los encuestados lo califica como el principal riesgo para sus empresas.

En este contexto económico más favorable, las empresas españolas experimentarán mejores resultados, o así lo creen los directores financieros, que manifiestan una actitud optimista en los principales indicadores empresariales, como las perspectivas operativas y financieras de las empresas.

Además, la mayoría de los encuestados esperan para los próximos 12 meses una aceleración de la demanda de productos y servicios, el aumento de los ingresos, la disminución del nivel de apalancamiento financiero o el crecimiento del margen operativo y del nivel de inversión. Las compañías del país continuarán priorizando durante este año las estrategias para incrementar su productividad y eficiencia, y acometiendo actuaciones en esta línea, como transformaciones en la cadena de suministro para reducir los costes directos, prestar menor atención a los negocios de menor margen o establecer centros de servicios compartidos para optimizar la eficiencia de los procesos comunes.

Junto a estas estrategias defensivas, cobran relevancia en las agendas de las compañías otras de tipo expansivo, como el crecimiento orgánico, el lanzamiento de nuevos productos y servicios o el aumento de inversiones, probablemente motivado por un entorno más favorable de financiación, con casi la mitad de los directores financieros encuestados que considera que ya se ha producido una mejora en la oferta y en los niveles de precio de la nueva financiación.

De hecho, aumenta el número de encuestados que considera que el coste de nueva financiación es reducido, del 16% al 36%. Y también el porcentaje de los que consideran que es fácil de conseguir, del 32% al 53%.

Es necesario destacar que las medidas de política monetaria emprendidas por el Banco Central Europeo en los últimos meses, encaminadas a promover una reducción de los costes de financiación del sector privado, con el objetivo de fomentar el crecimiento y el flujo de crédito desde las entidades financieras hasta el tejido empresarial, parecen estar resultando efectivas. Gracias a ello, la deuda bancaria se consolida como la fuente de financiación más atractiva para los CFO, desestimando la emisión de acciones y de deuda.

Nuria Fernández es ‘Senior Manager’ responsabledel CFO Program de Deloitte.

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