Tribuna

América Latina: inversión y oportunidad

Durante los últimos 20 años, América Latina no ha dejado de ser una región atractiva para muchas multinacionales que la consideran como estratégica. El interés prestado ya no se limita a los sectores habituales de la construcción y de la energía sino también a los sectores manufactureros, financieros, comunicaciones, tecnología o distribución entre otros. América Latina sigue siendo un continente de oportunidades con países que tienen niveles de crecimiento elevados, niveles que se mantienen a pesar de una ralentización de las economías brasileña y mexicana.

Esta situación favorable da lugar a una intensificación de las inversiones extranjeras en esta región del mundo. Sin embargo, estas perspectivas económicas a largo plazo pueden verse limitadas por una serie de factores o riesgos que cualquier inversor tendrá que considerar; riesgo político, marco jurídico, catástrofes naturales o una burocracia compleja.

El marco jurídico puede constituir para las multinacionales que operan en Latinoamérica un riesgo mayor que el propio riesgo político. Una de las consecuencias negativas del desarrollo económico y político de muchos países de la región es un cambio radical de las leyes y otras normas legales. Muchos países han querido alinear su legislación con las normas internacionales y reproducir los conceptos que fundamentan el marco legal europeo o norteamericano, pero sin aplicarla de forma uniforme y a veces demasiado proteccionistas.

En cambio, el riesgo político ha disminuido considerablemente estos últimos años y no tiene nada que ver con lo que era hace 10 o 20 años. Países como Colombia han conseguido mejorar la seguridad con una lucha eficiente contra la guerrilla de las FARC. Asimismo, México tiene un mejor control de los cárteles de la droga en algunas zonas del país. La democracia se va imponiendo cada vez más en América Latina y, con ello, la estabilidad política.

Si bien América Latina agrupa países con características comunes, no deja de ser una mosaica heteróclita de casi 600 millones de personas con diversidades y particularidades políticas, económicas o culturales que el inversor extranjero tendrá que tener en cuenta. Una empresa implantada en México tendrá que cuidar la seguridad en el transporte de sus productos hacia EE UU, mientras que en Brasil, el principal reto será vencer la burocracia, preservar su reputación y sus márgenes en un mercado muy competitivo. Las empresas extranjeras tienen que tomarse tiempo. Tiempo para entender los mercados en los cuales están operando y tiempo para construir una relación de negocio basada en la confianza. Tener éxito en Latinoamérica supone comunicar en el idioma del país, entender su cultura y estar atento a las diferencias culturales en las relaciones humanas.

Este panorama alentador ha despertado el interés de China, quien se presenta hoy como uno de los principales inversores en la zona. Hace unos meses el presidente chino, Xi Jinping, anunció inversiones por un importe total de 250 billones de dólares durante los 10 próximos años. En una reciente reunión mantenida en Pekín con la Celac (Comunidad de los Estados Latino Americanos y del Caribe), el número uno Chino manifestó su deseo de que el comercio entre China y los 33 países de la Celac alcance 500 billones de dólares en la próxima década.

Estas declaraciones muestran la voluntad de China de incrementar su influencia en una región tradicionalmente orientada hacia Estados Unidos. Por su parte, América Latina quiere establecer las bases de una relación sólida con China, su principal aliado comercial a quien proporciona materias primas y energía necesarias para impulsar el crecimiento del gigante asiático.

Hoy, China es el principal socio comercial de muchos países de América Latina. Compra petróleo a Venezuela, cobre a Perú y Chile, soja a Argentina o Brasil. A cambio, invierte miles de millones en la zona, especialmente en obras de infraestructura. China está financiando la construcción en Nicaragua de un canal interoceánico que llegará a competir con el de Panamá. Para muchos este canal será clave para la expansión del comercio mundial de China.

Para algunos expertos, China está ocupando un espacio dejado libre por Estados Unidos. Ojalá deje también espacio a las inversiones españolas que, en la actualidad, no solo se mantienen sino que están creciendo en países como México, Colombia, Perú y Cuba.

Thierry Planet es Director del Área Internacional de March JLT.

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