España es el país de la UE con la tasa más baja de interconexión eléctrica

5.000 MW para enchufar la Península con Europa

La potencia conseguida con la nueva línea francesa es un avance, pero hará falta el doble para salir del aislamiento.

Niveles de intercambio eléctrico en Europa Ampliar foto

Tener más horas encendido el aire acondicionado sería menos perjudicial para la atmósfera si España no fuese una isla eléctrica.

Las olas de calor que abrasan la Península en las últimas semanas dispararon la demanda de energía. Como el viento dejó de soplar, las reservas de agua son limitadas y las altas temperaturas reducen la eficiencia de los paneles solares, el sistema cubrió el hueco con la quema de carbón.

Así, el enemigo número 1 del medio ambiente se ha convertido de momento en la primera fuente de generación. Ayer, a las 13.30 horas, por ejemplo, este recurso producía el 23% de la electricidad total.

Esto podría haberse evitado si España tuviese más líneas de alta tensión conectadas con el centro de Europa. En lugar de poner a trabajar a toda máquina a las centrales de carbón, el sistema podría haber cerrado el déficit importando la energía sobrante de Francia, que no solo sería más limpia –porque provendría en su mayor parte de nuclear– sino también más barata.

Por eso es clave que España aumente su nivel de interconexión. Esta se mide comparando la capacidad de transmisión de un país con su potencia instalada. En 2001, la UE recomendó a todos sus estados miembros que este ratio alcance un mínimo del 10% en 2020, en otras palabras, que cada país sea capaz de intercambiar con el resto, al menos, el 10% de su producción eléctrica.

Posteriormente, en octubre del año pasado, Bruselas propuso que este objetivo sea del 15% en 2030. “El propósito es que en cada momento produzca la planta de menor coste, sin necesidad de que esté situada en el país donde se origina la demanda”, explica Alberto Martín Rivals, socio responsable de energía de KPMG.

El enlace submarino del golfo de Vizcaya y otros dos por los Pirineos, los tres proyectos clave

España está lejos de alcanzar ese objetivo. De hecho, es el país de la UE con la tasa más baja de interconexión (5%). Por su situación geográfica, su única posibilidad de elevar esta capacidad pasa por Francia, que históricamente se ha mostrado poco presto a colaborar (tiene un ratio del 12% y, por ende, no es un asunto que esté entre sus prioridades).

La nueva línea con Francia, inaugurada en febrero pasado, tardó 34 años en materializarse. El tendido, que cruza los Pirineos desde Gerona hasta la localidad francesa de Baixas, duplicará la capacidad de intercambio de España con su vecino del norte hasta los 2.800 MW.

Además, mejorará la seguridad y calidad de suministro de las poblaciones fronterizas, garantizará el del AVE e inyectará un mayor volumen de energía renovable en el sistema, sobre todo eólica procedente de la península Ibérica.

Pero aun así, no es suficiente. El proyecto, que demandó una inversión conjunta de 700 millones de euros, elevó la capacidad de interconexión con Europa de 3.700 a 5.000 megavatios. Sin embargo, para cumplir la meta, España necesita duplicar esa potencia.

A inicios de año, las operadoras de las redes de España, Francia y Portugal acordaron una estrategia común para elevar la integración de la Península con el resto de Europa. Con ese fin, propusieron la construcción de tres nuevas líneas: una submarina entre País Vasco y Burdeos y dos más por los Pirineos (Navarra-Cantegrit y Aragón-Marsillón).

Según REE, estas tres obras aumentarán la capacidad de intercambio entre España y Francia hasta los 8.000 MW en 2020, que, sumados a los 3.200 que se espera tener entonces con Portugal, permitirán cumplir la recomendación europea.

Túnel de La Jonquera ampliar foto
Túnel que atraviesa los Pirineos y forma parte de la nueva línea con Francia inaugurada este año.

“El proyecto de País Vasco-Burdeos es el más avanzado”, comentan fuentes de REE. “En estos momentos continúan los estudios que se iniciaron hace dos años para determinar la viabilidad de este enlace submarino y el trazado definitivo, aunque el inicio de las obras no está previsto antes de 2018 por la complejidad del proyecto”, precisan.

Se calcula que el coste de estas tres infraestructuras estaría en torno a los 4.000 millones de euros. Martín Rivals, de KPMG, estima que el tendido submarino demandará una inversión elevada porque cruzará una falla en el golfo de Vizcaya, lo que obligará a usar una solución técnicamente compleja durante un tramo de la línea.

Pero los enlaces que atraviesan los Pirineos tampoco son fáciles de ejecutar, “ya que cruzan una región muy montañosa con zonas de alto valor ecológico, lo que obliga a cuidar el trazado para la obtención de los permisos”.

Al igual que ocurrió con la conexión Gerona-Baixas, REE espera que estos proyectos cuenten con subvenciones, como las del programa Conectar Europa, y con fondos del Banco Europeo de Inversiones, tanto los otorgados de manera directa como los provenientes del Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas del plan Juncker.

Conexiones portuguesas

La UE ha declarado de interés común el desarrollo de una línea de 400 kV de tensión entre Galicia y la región portuguesa de Minho, que se sumaría a las nueve que ya operan entre ambos países y que elevaría la capacidad de intercambio con Portugal de los 2.700 a los 3.200 MW.

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