Schäuble nunca tuvo voluntad de negociar, según el exministro

Varufakis arremete contra los acreedores y sus exigencias

“Es una política de humillación”, ha afirmado en en el programa 'Late Night Live'

Acusa al Eurogrupo de estar "absolutamente" controlado por Alemania

Yanis Varoufakis conversa con su sucesor, Euclides Tsakalotos, conversa con su predecesor en el cargo en el Parlamento griego el pasado jueves.
Yanis Varoufakis conversa con su sucesor, Euclides Tsakalotos, conversa con su predecesor en el cargo en el Parlamento griego el pasado jueves. EFE

En el mismo día en que se han dado a conocer las condiciones que ha de aceptar Grecia para acceder a un tercer rescate, el exministro de Finanzas griego Yanis Varufakis arremete contra estas. Califica el acuerdo como un nuevo Tratado de Versalles. En este pacto, que puso fin a la I Guerra Mundial, se impuso a Alemania el pago de unas indemnizaciones exorbitantes que impidieron la recuperación de la economía de este país.

“Es una política de humillación”, ha afirmado en una entrevista en el programa Late Night Live de la radio australiana. “La troika se ha asegurado de que va a hacer que [Tsipras] se coma cada una de las críticas que les ha hecho en los en los últimos cinco años. No solo en los seis meses que hemos estado en el Gobierno”.

Además, el exministro se ha confesado y ajustado cuentas en una entrevista concedida a la revista británica New Statesman. Repasa tanto su trayectoria en el Ejecutivo de Syriza –y sus desacuerdos con alguna de las decisiones adoptadas- como las negociaciones con el Eurogrupo, al que acusa de estar “absolutamente” a las órdenes de Alemania.

“Es como una orquesta bien afinada en la que el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, es el director. Todo sucede en sintonía. Hay momentos en los que la orquesta se sale de tono, pero él convoca a los músicos y los pone de nuevo firmes”, describe Varufakis, para quien la reunión de ministros de Finanzas de la eurozona adolece de un funcionamiento no democrático. “No es responsable ante nadie, dado que no existe en la ley; no se conservan las actas; la información es confidencial”

Según Varufakis, Schäuble nunca tuvo voluntad de negociar. Cuenta que se escudaba en que el anterior Ejecutivo griego ya había firmado un programa y no era posible cambiar los acuerdos cada vez que se producen elecciones. Ante ello, Varufakis recuerda que tuvo que levantarse y decir: "Bueno, tal vez no deberíamos celebrar más elecciones en los países endeudados". No hubo respuestas, afirma.

Cuando se le pregunta por qué entonces ante este panorama Grecia siguió negociando hasta el verano, el exministro defiende que no tenían otra alternativa. “Nuestro Gobierno fue elegido con un mandato para negociar. Así que nuestra primera misión era crear el espacio y el tiempo para tener una negociación y llegar a otro acuerdo”.

Para este economista, si las negociaciones llevaron tanto tiempo se debió a que el otro lado se negaba a llegar a ningún punto. “Insistieron en un acuerdo global, lo que significaba que querían hablar de todo. Mi interpretación es que cuando se quiere hablar de todo, no se quiere hablar de nada”, señala.

Está convencido de ello. Acusa al Eurogrupo de rechazar todas las propuestas concretas y de saltar de un tema a otro para impedir que se pudiese pactar nada. “Nos preguntaban lo que queríamos hacer con la privatización, proponíamos algo, lo rechazaban y pasaban a otro tema, como las pensiones, las relaciones laborales”, cuenta Varufakis, quien reconoce la necesidad de hacer reformas en Grecia.

Su Ministerio contempló entre sus escenarios el Grexit. Varufakis admite que existió un pequeño grupo de unas cinco personas que estudió cómo prepararse en ese caso. Eso sí, matiza, nunca se tomó una decisión ejecutiva para poner en marcha los preparativos.

Ante las dos opciones que se planteaban, el Grexit o la impresión de pagarés y la toma del control bancario por parte del Banco de Grecia, el exministro señala que su propuesta fue que si se atrevían a cerrar los bancos, debía de responderse “agresivamente” pero sin cruzar el punto de no retorno: “Emitir nuestros propios pagarés, o al menos anunciar que íbamos a emitir nuestra propia liquidez en euros; recortar los bonos de 2012 en posesión del BCE y tomar el control del Banco de Grecia, si el BCE cerraba nuestros bancos”.

Varufakis recuerda que advirtió a sus colegas de que esto ocurriría con el fin de arrastrarles a un acuerdo “humillante” y que su recomendación fue la de responder "con energía", la cual fue “rechazada”. Aunque reconoce que estaba en contra del corralito, asegura que aceptó las órdenes del Ejecutivo griego porque “es un hombre de equipo”.

También critica que, a pesar de que la victoria en el referéndum les ofreció la posibilidad de responder de manera enérgica al BCE, el Ejecutivo de Tsipras no supo aprovechar este apoyo masivo de los griegos. “En vez de eso, nuestro primer ministro y los líderes de la oposición acordaron no desafiar pasara lo que pasara a la otra parte. Y, fundamentalmente, eso significa plegarse”.

Además, el exministro ve muy difícil el alcanzar un acuerdo positivo para Grecia. “Confío y espero que nuestro Gobierno va a insistir en la reestructuración de la deuda, pero no consigo ver a Schäuble firmándolo en la próxima reunión del Eurogrupo. Si lo hace, será un milagro”.

A la pregunta de si intentaron trabajar de manera conjunta con los Gobiernos de otros países endeudados, la respuesta es no. “La razón es muy simple. Desde el principio, estos dejaron muy claro que ellos eran los enemigos más activos de nuestro Gobierno (…). Su peor pesadilla era nuestro éxito. Si teníamos éxito en la negociación de un mejor trato para Grecia, (…) ellos tendrían que dar explicaciones a sus pueblos de por qué ellos no lo habían hecho”, explica.

Varufakis, quien reconoce sentirse aliviado tras su dimisión, admite que mantiene el contacto con su sucesor, Euclid Tsakalotos, de quien dice sentirse muy cerca. No ha podido hablar, sin embargo, en la última semana con Tsipras, del que no descarta que se vea obligado a dimitir.

También subraya que ha confirmado sus “peores temores”. Unos miedos que se concretan en haber comprobado la “total falta de escrúpulos democráticos de los supuestos defensores de la democracia en Europa”. El exministro lo ejemplifica con una frase oída en alguna de las reuniones de los ministros de Finanzas europeo: "Tienes razón en lo que dices, pero te vamos a crujir de todos modos”.

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