Juan Antonio López, director general de Syneron Candela

“Teníamos una empresa con la moral por los suelos”

La pasada primavera lanzaron al mercado Picoway, que elimina los tatuajes

El año pasado la filial de Iberia de Syneron Candela comenzó a despegar

“Teníamos una empresa con la moral por los suelos”

Si algo contagia Juan Antonio López, madrileño de 50 años, es entusiasmo y jovialidad. Desde hace dos años es director general de Syneron Candela en España y Portugal, multinacional israelí de equipos medico-estéticos con presencia en 90 países. Como compensación a los buenos resultados obtenidos en este periodo, acaba de ser ascendido a responsable de todas las operaciones europeas. Acumula casi 25 años de experiencia en el sector médico.

Es licenciado en Ciencias Biológicas y máster en Administración de Empresas. Su carrera se ha desarrollado en numerosos puestos de responsabilidad en empresas como General Electric o Laboratorios Farmacéuticos Guerbet. Antes de incorporarse a la multinacional, trabajó en Cynosure y en Agesa Sanidad, consultora sanitaria que fundó.

Ahora recuerda la dramática situación económica y laboral que se encontró en Syneron Candela, nada más llegar al despacho que ocupa en una zona industrial del Polígono de las Mercedes. Entró a trabajar en la compañía en el mes de mayo y los resultados iban al 50% por debajo del plan de objetivos semestral. “La moral estaba por los suelos, pero le dimos la vuelta a la situación, responsabilizando al equipo, dándole competencias y haciendo un cambio cultural porque aquí se trabajaba por inercia. La gente aceptó los cambios y enseguida empezamos a ver los resultados”, explica este ejecutivo de verbo fácil, que asegura que entre sus puntos fuertes está la capacidad para liderar y organizar equipos. “Tuve la suerte de que me permitieron hacerlo. Había que aceptar los cambios y el reto de que 50 personas se adaptaran al nuevo director”. Comenzó por diseñar planes de formación, cursos de ventas, a crear equipos, en definitiva, a motivarles. “Hemos sido valientes, les ofrecemos a nuestros clientes mucho más que un aparato, les hacemos formación, tenemos con ellos complicidad y les ayudamos a crecer”, explica.

El año pasado la filial de Iberia de Syneron Candela comenzó a despegar. La compañía facturó 12 millones de euros, y este año espera crecer un 15%. “Y lo haremos, es la única filial de Europa que lo va a conseguir. Hemos sacado mucho provecho de lo poco que teníamos”. Asegura además que desde el mes de mayo el sector médico estético comienza a despegar. “Se cierran muchos centros sobre todo de depilación, pero crece todo lo relacionado con la remodelación corporal”.
Otra de las claves del éxito son la compañía, asegura es la innovación de las máquinas que venden. Por ejemplo, la pasada primavera lanzaron al mercado Picoway, un nuevo aparato que elimina los tatuajes, del que ya hay vendidos tres en España (unos 200.000 euros):dos en Barcelona, en la clínica Tufet y en Ribe Clinic; y en Sevilla en la clínica de Manuel Herrero. “Pero el top sigue siendo UltraShape y el Vela Shape III, porque la remodelación corporal es una de las demandas de los clientes”.

Juan Antonio López asegura que le encanta el despacho en el que trabaja, es luminoso, las paredes son de cristal, adornadas con números y letras, de los que es un apasionado. “Soy cerebral pero también muy pasional”, explica. Yañade que la transparencia es muy importante “como estímulo para el equipo, ya que soy consciente de que los planes y la compañía la hacemos en conjunto”.

La sabiduría del búho y el libro de consulta

Confiesa que la silla que utiliza es de tortura, “es la del calvario, la utilizo mucho para pensar”. Le gusta tener tiempo para reflexionar, para controlar. Yexplica que en esta nueva etapa profesional ha conseguido algo muy importante en la vida laboral de un ejecutivo, como es controlar lo que quiero hacer. “Eso lo aprendí cuando monté mi propia empresa y después de haber trabajado en varias multinacionales”.

Trabaja rodeado de objetos que tienen para él algún significado especial, como una pequeña escultura realizada en papel maché, que le regaló la señora de la limpieza, quien también le obsequió con una botella con un velero dentro. “Son detalles que guardo y que aprecio”. En otro lugar destacado tiene un grabado antiguo de un libro de viajes de un soldado francés del siglo XIX, que le regaló el equipo de Portugal. O un pequeño búho, “de la sabiduría”.

Ya su lado, y como libro de consulta, un volumen sobre liderazgo True North, Discover Your Authentic Leadership, de Bill George y Peter Sims. “Lo releo muchas veces, te habla de muchos casos, no te dice cómo tomar una decisión pero sí te dice en qué tipo de situaciones se tomaron. Te ayuda a conocerte a ti mismo y te enseña a ver cómo eres”.
Para reflexionar también aprovecha una rutina que tiene desde hace muchos años, como es salir a correr. “Este año correré la maratón de Nueva York, además juego al tenis e intento inculcarle a mi hija de 15 años que haga deporte, que tenga aficiones al aire libre”.

Trabaja rodeado de pizarras, repletas de anotaciones, y de pantallas donde proyecta continuamente presentaciones. “Soy demandante de la gente y de ideas, y también soy tecnológico, pero me gustaría serlo más. Me gusta compartir todo, todo lo que sé lo enseño”. Asegura que es ordenado, aunque a su alrededor hay un caos de papeles. “Sé donde tengo todo, es un tópico pero me pone negro no encontrar las cosas”. El control de todo lo que le rodea es una de las máximas para este ejecutivo.

Normas