El BCE no afloja y fuerza cuatro días más de corralito

Dos ciudadanas sacan dinero de un cajero automático en Atenas.
Dos ciudadanas sacan dinero de un cajero automático en Atenas. REUTERS

El Banco Central Europeo mantuvo ayer intacta la cantidad máxima de liquidez de emergencia –ELA, por sus siglas en inglés– que los bancos griegos pueden pedir al Banco de Grecia en 89.000 millones de euros, según aseguraron fuentes conocedoras del proceso. Una financiación que mantiene con vida al sector financiero heleno pero que no le permite salir de cuidados intensivos.

La decisión del consejo de gobierno del BCE, que se reunió a primera hora de la tarde por teleconferencia, respondió a una petición de aumento de la provisión urgente de liquidez que hizo el martes el Banco de Grecia, a la que se sumó además el primer ministro heleno, Alexis Tsipras, quien ese mismo día conversó con el presidente del BCE, Mario Draghi.

El organismo presidido por Draghi optó por esperar a conocer las medidas concretas que pondrá en marcha el Ejecutivo de Atenas desde comienzos de la semana que viene y mantuvo la misma cantidad máxima para la ELA que ya fijó el pasado 26 de junio. El pasado lunes volvió a fijar la liquidez en esos 89.000 millones de euros pero añadió que aplicaría mayores recortes de valor a los activos que presenten al Banco de Grecia los bancos helenos como garantía para recibir los préstamos. La entidad monetaria no dio información más específica sobre estos recortes de valor.

"El BCE no puede asumir riesgos sin fin"

Los países de la zona euro estarían negociando con el BCE para mantener o elevar la liquidez para responder a las “necesidad humanitaria” de Grecia, aunque no se concretaron, según publicó Bloomberg. El propio comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, declaró ayer que “la población está sufriendo debido a que los bancos –griegos– siguen cerrados desde hace diez días”.

A la espera de propuestas concretas de Atenas, el BCE sigue ayudando a los bancos griegos para que no quiebren, pero continúa presionando al Ejecutivo de Tsipras para que presente un plan de reformas a sus socios europeos.

Las consecuencias del pulso que Fráncfort mantiene con Grecia no se hicieron esperar. El Gobierno heleno decidió que los bancos permanecerán cerrados cuatro días más. El Ejecutivo decretó la segunda prórroga del corralito impuesto hace diez días hasta el próximo domingo. El decreto ley correspondiente entró en vigor a medianoche, cuando expiró la prórroga fijada hace tres días. El límite de retirada de efectivo en los cajeros automáticos continuará siendo de 60 euros diarios.

El corralito, que empezó el lunes de la semana pasada, está creando muchos problemas en el funcionamiento de la economía, según denunciaron ayer cinco patronales griegas, en representación de la industria, el turismo, el comercio y las pymes.

Draghi prefiere esperar a que Tsipras concrete sus medidas y se encarrile la negociación política

Las patronales advirtieron, a través de un comunicado, de que miles de empresas griegas de estos sectores “están asfixiadas a causa del control de capitales”, por lo que afirmaron que si no hay una inyección inmediata de liquidez a la economía “habrá una explosión del desempleo” y “los sacrificios del pueblo heleno en los últimos seis años serán en vano”.

Según la Asociación de Empresas Turísticas Griegas (SETE), el sector padece un descenso importante de las reservas. La patronal teme que si el cierre de los bancos sigue otros 10 o 15 días, habrá escasez de billetes en el mercado, lo que afectaría al pago de los proveedores de alimentos perecederos, que de costumbre se hace en efectivo. En cuanto al comercio al por menor, su volumen de negocios se ha hundido al menos un 70%.

En una situación tensada, en la que los diferentes actores declarararon ser conscientes de que el tiempo aprieta y no habrá otra oportunidad para Grecia, el gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, advirtió al país heleno de que el BCE no puede conceder financiación a los bancos griegos durante un periodo mucho más largo si Atenas no logra un acuerdo con sus acreedores internacionales.

Noyer, que es también miembro del consejo de gobierno del BCE, dijo en una entrevista en la cadena de radio francesa Europe 1 que “el BCE no puede asumir riesgos indefinidamente para apoyar a los bancos griegos”.

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