La relojera de la estrella cumple 150 años

Zenith, de los bosques suizos a la conquista del espacio

Fue la primera relojera en juntar en un solo taller todos los oficios implicados en la producción

El espíritu aventurero y la obsesión por la precisión, sus señas de identidad

Zenith, de los bosques suizos a la conquista del espacio

En 1865, un joven de 22 años decidió montar en Le Locle, un pequeño pueblo de las montañas de Neuchâtel, un taller de relojería en el que se incluyesen todas las fases del proceso. La de Georges Favre-Jacot fue una idea aparentemente tan de sentido común como revolucionaria para la época, ya que por aquel entonces las piezas de los movimientos eran fabricadas por artesanos dispersos por el territorio. Una zona que, además, a menudo dejaba incomunicados a muchos artesanos por culpa de la nieve.

Cronología

1865. Georges Favre-Jacot reúne todos los oficios relacionados con la relojería en una misma ubicación.

1900. La Manufactura gana la medalla de oro en la Exposición Universal de París.

1911. La Manufactura adopta definitivamente el nombre de Zenith, símbolo de excelencia, para la marca de la estrella.

1925. Zenith empieza a producir instrumentos de a bordo para aviones, automóviles, camiones y trenes.

1948. La compañía lanza el Calibre 135, dotado de un segundero pequeño. Con el tiempo recibió 235 premios.

1960. La Manufactura lanza el Calibre 5011-O, récord de precisión de su categoría, que equipará los cronómetros marinos de la época.

1969. Zenith crea El Primero, el primer cronógrafo automático integrado, que todavía hoy se cuenta entre los más precisos del mundo.

1975. Llega la hora del cuarzo. El relojero Charles Vermot esconde las herramientas de fabricación de los movimientos automáticos, lo que evita la destrucción del calibre El Primero, el buque insignia de la compañía.

1984. Los relojes mecánicos vuelven a estar de moda. Charles Vermot restituye sus instrumentos de fabricación.

1994. La firma lanza el calibre automático ultraplano Elite, elegido movimiento del año.

2000. Zenith se une al grupo LVMH.

2003. La compañía Zenith inventa el concepto open, una abertura en la esfera que revela el escape del calibre El Primero.

2010. La firma lanza El Primero Striking 10th, cuyo segundero marca las décimas de segundo.

2012. El paracaidista austriaco Felix Baumgartner salta desde 39.068 metros, marcando un nuevo récord en caída libre. Zenith fue una de las empresas que patrocinaron la gesta.

El nuevo taller integró la fundición, el laminado, la estampación y la realización de las cajas y esferas. Paralelamente, ideó la intercambiabilidad de las piezas, con independencia del movimiento. Acababa de nacer una de las primeras manufacturas relojeras, pioneras en industrializar un proceso hasta entonces artesano.

La modernización del taller no fue la única innovación de la casa. Desde 1870, Favre-Jacot recorrió el mundo con los medios de transporte de aquella época (tren, coche y barco) para explorar nuevos mercados. A principios del siglo XX, su sobrino James Favre fue el encargado de construir una extensa red comercial que comprendía Europa, Rusia, China, Japón, Filipinas y toda América. La firma de contratos comerciales con compañías ferroviarias, y más tarde aéreas, acabaron de configurar su red de distribución, una de las primeras de alcance global en el mundo de las relojeras.

Ese espíritu aventurero es una de las señas de identidad de la marca. La compañía apoyó al pionero de la aviación Louis Blériot, el primero en atravesar volando el canal de la Mancha (1909), con una aeronave diseñada por él mismo. La última de las expediciones en la que ha participado fue el famoso salto estratosférico de Felix Baumgartner de 2012.

La pasión por los viajes también forma parte del ADN de la firma de la estrella. Zenith se convirtió a partir de 1910 en proveedor oficial del Ejército de EE UU, el servicio de correos suizo y varias compañías ferroviarias nacionales. También llegó a las profundidades del océano de la mano de su línea Defy, resistente al agua hasta una profundidad de 600 metros. La compañía también se lanzó a fabricar instrumentos de a bordo y cronómetros marinos para navíos.

Obsesión por la precisión

Zenith ha dedicado buena parte de su mejor talento relojero al desarrollo de cronómetros de precisión. Obtuvo varios premios en concursos internacionales de cronometría entre 1903 y 1968, último año en que se celebraron esos certámenes. Esta carrera por la precisión ha llevado a la relojera a registrar más de 300 patentes y a sacar numerosos modelos. Destacan entre ellos el Calibre 5011-0 o el Calibre 135, condecorado con 235 premios de cronometría desde 1949.

Otro de los modelos icónicos de la marca, su calibre El Primero, sorprendió en 1969. De cuerda automática y cronógrafo integrado con rueda de pilares, alcanzaba una precisión de una décima de segundo. Más de 40 años después de su lanzamiento, El Primero todavía no ha sido superado en precisión. Con el tiempo se le fueron añadiendo complicaciones y mecanismos de vanguardia.

La marca de la estrella es, además, una de las pocas altas relojeras que siempre ha contado con modelos para mujer, uno de los segmentos de mercado que más están creciendo en los últimos años. Buen ejemplo de ello es su línea Star de 33 milímetros, otra de las señas de identidad de la firma de la estrella, que este año cumple sus primeros 150 años de vida con la vista puesta en su siguiente siglo y medio.

El salto que logró mantener al mundo en vilo

El equipo Red Bull puso en marcha una efectiva campaña de marketing para promocionar el salto de Felix Baumgartner desde la estratosfera de octubre de 2012. Se tiró desde los 39.068 metros desde un globo especial que lucía bien grande la marca Zenith.

La gesta se siguió en directo en todo el mundo y los telediarios de medio globo informaron tanto del salto propiamente dicho como de sus preparativos y desenlace. El récord se lo quitó diez días después el vicepresidente de Google, Alan Eustace, saltando desde 41.150 metros. Aunque su trascendencia fue casi nula.

La acción dejó clara la capacidad de movilización de Red Bull, que supo rentabilizar la expedición montada. Y Zenith, también patrocinador del equipo, pudo de esta manera colocar en órbita su marca y tener su minuto de gloria.

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