La inversión ha aumentado un 23%

El sector del papel, en busca de la competitividad perdida

La industria ha visto frenada la caída del consumo

Las empresas papeleras buscan reducir los costes que la reforma energética les ha ocasionado

Reciclaje en una fábrica de papel
Reciclaje en una fábrica de papel

Tras ocho años de caída del consumo del papel, motivada por la crisis y el desarrollo de las nuevas tecnologías, en 2014 se ha invertido la tendencia y la patronal del sector, Aspapel, ha podido certificar que se ha producido un crecimiento de en torno al 2,8%. Esta cifra dista mucho del 23% perdido en este periodo, pero supone un alivio para un sector cuyos resultados han ido ligados a la situación económica del país

Durante la presentación de su Informe Anual Sectorial, el presidente de Aspapel, Eduardo Querol, ha hecho especial hincapié en la pérdida de competitividad que han sufrido como consecuencia de la reforma energética, iniciada en 2013, que ha provocado que los costes de producción aumenten considerablemente.

La energía supone hasta el 30% de los costes totales de productos como el papel reciclado, clave para esta industria. La sensibilidad especial del sector a las variaciones del precio de la energía se ha hecho notar y ha ocasionado pérdidas de alrededor de 170 millones de euros.

“En 2014 se ha dado una paradoja importante. El consumo por fin se ha recuperado, pero ha sido un año regular para el sector del papel español porque nuestra producción ha caído un 2,4% y las exportaciones un 4,3%”, explicó Carlos Reinoso, director general de la patronal. Los mercados exteriores son fundamentales para la industria papelera española pues han funcionado como sustento para capear la crisis en momentos de bajo consumo nacional y supusieron el 63% de la facturación total de 2014.

“El problema es que en otros países la regulación energética se ha realizado correctamente y nos ha dejado en desventaja. El crecimiento del mercado interior que tanto tiempo llevábamos esperando se ha cubierto con importaciones”, señaló Querol.

A principios de año, el Ministerio de Industria suavizó el impacto de la reforma hasta en un 10% permitiendo una exención del pago del impuesto por compra de energía a más del 85% de las empresas papeleras. A pesar de ello, Aspapel admite que se harán importantes inversiones para reducir costes.

“El principal objetivo ahora es recuperar la competitividad en un sector en la que la mayor parte de los productos son commodities. En el mercado del papel, si no eres competitivo estás fuera”, sentenció Enrique Isidro, vicepresidente de Aspapel.

En 2014 se abrió un nuevo ciclo inversor para el sector del papel con 183 millones de euros, un 23% más que el año anterior, que han ido destinados al incremento de capacidad de las fábricas, a la innovación y, sobre todo, a la reducción de costes.

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