Negociaciones sobre los detalles

El acuerdo en Grecia se atasca: fisuras en el Gobierno y dudas del FMI

Protesta de los pensionistas en Grecia
Protesta de los pensionistas en Grecia Getty Images

Las negociaciones a nivel técnico de ayer para el acuerdo de Grecia con los acreedores proseguirán hoy a nivel político con una nueva reunión del Eurogrupo (ministros de Economía de la zona euro), prevista para las siete de la tarde en la capital europea. Además, hoy mismo podría haber otro encuentro entre los líderes de la troika y el primer ministro griego, Alexis Tsipras, para intentar convencer al FMI de que secunde el acuerdo. Las dos partes confían en que la cita de hoy cierre los últimos flecos de un pacto que podría ser ratificado en la cumbre europea de esta semana (jueves y viernes). Las cesiones de uno y otro bando han abierto fisuras que podrían complicar el remate del acuerdo.

El ala más izquierdista de Syriza, el partido del primer ministro griego, advirtió ayer de que no respaldará un acuerdo que, a su juicio, es lesivo para las clases populares y perpetúa alguno de los errores cometidos bajo el dictado de la troika desde 2010.

Syriza (149 escaños de 300) gobierna en coalición con Griegos Independientes (13 escaños) y en teoría dispone de mayoría suficiente para aprobar la semana que viene el acuerdo con la zona euro. Pero la revuelta en ambos partidos podría obligar a Tsipras a apoyarse en parte de la oposición e incluso a formar una nueva coalición si su partido sufre alguna escisión importante.

Los medios griegos consideraban ayer poco probable una ruptura de Syriza y preveían que Tsipras logrará el respaldo necesario. Pero la tensión puede ir a más durante la semana y complicar la ratificación parlamentaria como ya ocurrió en Chipre en 2012, cuando el parlamento abortó el primer acuerdo con la troika (el segundo, aprobado poco después, conllevó un corralito).

El principio de acuerdo logrado el lunes también ha abierto fisuras entre las instituciones de la troika. El FMI se muestra muy escéptico ante los compromisos ofrecidos por Atenas, que en su mayor parte no se basan en recortes sino en medidas para aumentar la recaudación, cuyo impacto final siempre resulta más dudoso.

Reestructuración

Christine Lagarde, directora-gerente del FMI, fue la líder menos optimista tras la cumbre extraordinaria de la noche del lunes. “Queda mucho trabajo por delante”, advirtió. Fuentes europeas no descartan que el FMI se niegue a liberar su próximo tramo del rescate (3.500 millones de los 7.200 millones que espera recibir Atenas) en protesta por el acuerdo.

Hans-Werner Sinn, presidente del IFO, el influyente centro de estudios alemán, advertía de inmediato contra una posible ruptura de la troika. “Alerto de manera enfática contra esa posibilidad, que daría al ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, la posibilidad de cantar victoria y de haber logrado su objetivo de dividir la troika”, señaló Sinn.

En Bruselas no se contempla ese desenlace, entre otras cosas, porque el Parlamento alemán difícilmente aprobaría la continuación del rescate si no se cuenta con la supervisión del FMI. Fuentes europeas señalan que una renegociación de los préstamos a Grecia permitiría mantener al FMI a bordo y, al mismo tiempo daría bazas a Atenas para aceptar el acuerdo.

La canciller alemana, Angela Merkel, descartó el lunes poner ni un solo euro más para el rescate, pero aseguró que se garantizará la financiación de Grecia durante un año, como exige el FMI para seguir contribuyendo al rescate (su línea de crédito para Grecia, de 16.000 millones de euros, expira en marzo de 2016). Esa garantía se puede lograr ampliando los plazos de los préstamos del fondo de rescate (130.000 millones de euros) o rebajando el coste de los bilaterales (51.900 millones de euros). Una reestructuración suave sin coste para el contribuyente europeo.

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