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Draghi no cuida a todos por igual

Mario Draghi está tranquilo sobre la volatilidad de los bonos gubernamentales. Tampoco el presidente del Banco Central Europeo comparte la fijación americano con la renta variable. Y los mercados de materias primas escapan a su control. Las divisas son, sin embargo, su punto débil.

Desesperado por revivir la inflación, Draghi ha hecho todo lo posible para animar a los operadores a vender euros. La depreciación de la moneda única hace que los bienes importados sean más caros, además de ayudar a los exportadores. Pero los operadores de divisas son cada vez menos dóciles. El euro ha subido un 3% en menos de dos semanas, a 1,1187 dólares, mientras que el tipo de cambio efectivo se ha recuperado más de un 4% desde mediados de abril.

El problema es que los mercados de divisas han caído bajo la esclavitud de los mercados de bonos

Es probablemente lo último que Draghi quiere. Un aumento del 10% en la medida efectiva recorta algo así como 0,4-0,5 puntos porcentuales a la inflación regional. La zona euro no puede permitirse esto cuando los precios al consumidor solo están subiendo un 0,3% anual. El problema es que los mercados de divisas han caído bajo la esclavitud de los mercados de bonos.

Las mayores alzas en la tasa de cambio del euro tienden a ocurrir cuando la rentabilidad de los bonos alemanes aumenta, independientemente de si hay una buena razón para los movimientos. La semana pasada, el mayor incremento de la rentabilidad de los bonos alemanes en dos días desde 1998 fue el acicate para el mayor salto de dos días en el cambio euro / dólar en más de seis años. Y, por supuesto, cuando la rentabilidad se invirtió también lo hizo el euro.

Los agentes están pensando un par de pasos por delante. Anticipan que unos rendimientos más altos finalmente harán que la deuda de la zona euro sea relativamente más atractiva para los extranjeros. Resulte o no ser cierto, la mentalidad está lo suficientemente generalizada como para que el tipo de cambio euro / dólar rastree cualquier movimiento brusco en el diferencial entre la rentabilidad de los bonos de Estados Unidos y los alemanes.

Draghi observará de cerca estas tendencias. Al final, preocuparse por las divisas podría obligarle a prestar un poco más de atención a los bonos.

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