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Reiniciando los acuerdos de Basilea

Los que tienen aversión a las reformas globales de capital nombradas con cierta ciudad suiza: que miren para otro lado. Las entidades financieras siguen quejándose del camino para la aplicación de las normas de capital posteriores a las crisis conocidas como Basilea III. Desafortunadamente para ellos, Basilea IV ya se está cocinando.

Basilea IV, que está presente aunque no fuera mencionado por el presidente del Comité de Basilea Stefan Ingves el 5 de mayo, tiene como objetivo abordar un fallo clave de su predecesor. Prevé que los bancos utilicen registros objetivos “estandarizados” en lugar de sus propios modelos para calcular el grado de riesgo de sus activos.

Pero la plena aplicación podría tener un coste. Basilea IV podría llevar a los activos ponderados por riesgo de la banca mundial a aumentar un 11%, calcula el Boston Consulting Group. Para los bancos europeos, el dolor puede ser mayor.

Con la estabilidad financiera por bandera, el BCE debería dar la bienvenida a Basilea IV

Con la estabilidad financiera por bandera, el Banco Central Europeo debería dar la bienvenida a Basilea IV. Pero si la economía de la región no se anima pronto, los que están en el Parlamento Europeo serán menos positivos. Académicos y banqueros debaten si más capital significa menos préstamos a la economía real o solo una rentabilidad menor para los banqueros. Pero como observadores más que interesados, puede que los políticos europeos no quieran utilizar la zona euro como campo de pruebas.

Es posible que no tengan que hacerlo –ninguno de los tres componentes de Basilea IV estará terminado hasta por lo menos finales de este año–. También es posible que las nuevas reformas solo se apliquen a los bancos a partir de 2019. Los grupos de presión bancarios ya están empujando al Comité de Basilea para llevar a cabo un tercer análisis cuantitativo del impacto de los cambios en los cálculos de riesgos comerciales, asegura una persona familiarizada con la situación.

Por lo tanto hay tiempo para que la recuperación económica de Europa se asiente antes de que las nuevas normas lo hagan. Mientras tanto, no se sorprenda si el propio estudio de los activos ponderados por riesgo del BCE se mueve a un ritmo glacial.

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