Las proyecciones auguran una peligrosa disminución de la población activa

El peligroso envejecimiento del motor alemán de la zona euro

El ratio de dependencia se disparará, ya que habrá seis jubilados, en lugar de tres, por cada 10 trabajadores

Bruselas reclama un retraso de la edad de jubilación e incentivar la entrada de la mujer en el mercado laboral

El peligroso envejecimiento del motor alemán de la zona euro

La inaceptable tasa de paro en España. El sempiterno déficit público en Francia. La insostenible deuda griega... En Bruselas nunca faltan adjetivos para los problemas actuales de la zona euro. Pero casi todos los calificativos se quedan cortos cuando se trata de describir la inexorable amenaza del envejecimiento de Alemania.

Menos población

El principal motor de la economía europea perderá 10 millones de habitantes entre 2013 y 2060, según las últimas proyecciones demográficas de la Comisión Europea, publicadas la semana pasada. Alemania (81 millones de habitantes en la actualidad) dejará de ser el país más poblado de Europa para pasar a tercer lugar, por detrás de Reino Unido (de 64 millones a 80 millones) y Francia (de 66 a 76 millones).

Menos trabajadores

La caída de población en Alemania se concentra en el tramo de edad (de 15 a 64 años) que debería contribuir a la sostenibilidad de las finanzas públicas y del sistema de pensiones. La población en edad de trabajar caerá en 15 millones de personas, mientras que la de Francia subirá en casi dos millones y la del Reino Unido en cuatro millones (la de España, cae en cinco millones).

Más dependientes

El ratio de dependencia en Alemania se multiplicará casi por dos, desde el 31,8% en 2013 al 59,2% en 2060. Es decir, que habrá seis jubilados, en lugar de tres, por cada 10 trabajadores. En Francia, el ratio de dependencia será del 42,9%, por debajo de la media europea del 50,1% (un jubilado por cada dos trabajadores).

Sin patio trasero

El panorama demográfico no es mejor en la mayoría de los países de Europa central y del este que, desde la ampliación de la UE en 2004, se han convertido en el patio trasero para la producción y el consumo de los bienes industriales de Alemania. El ratio de dependencia se doblará (República checa, Eslovaquia, Hungría) y hasta triplicará (Polonia) en las principales economías de esa zona.

'Merklerosis'

La CE lleva años insistiendo, sin éxito, en que Berlín adopte reformas en previsión de su deterioro demográfico. La semana pasada, Bruselas volvió a pedirle al Gobierno alemán que retrase la edad de jubilación, aumente la participación de la mujer en el mercado laboral y reduzca el número de infraempleos o minijobs que apenas contribuyen a la sostenibilidad. “Alemania lleva 10 años sin acometer reformas de calado”, se quejan fuentes europeas, que añoran las medidas de liberalización y flexibilización laboral adoptadas por el Gobierno de Gerhard Schröder en la llamada agenda 2000. La canciller alemana, Angela Merkel, no ha seguido esa senda y su mandato ha derivado en una “merklerosis” que deja al país “con un crecimiento cero o negativo de la productividad en el sector servicios desde hace una década”, según la Comisión Europea.

Ahorro preventivo

Berlín ha intentado compensar la falta de reformas con un ajuste presupuestario que frene el crecimiento del endeudamiento público, que espera reducir a poco más del 60% (límite del pacto de Estabilidad) en 2019. Pero la falta de inversión, según Bruselas, puede agravar la insostenibilidad a largo plazo de un país tan envejecido. Y un batacazo de la vieja Alemania repercutiría en toda Europa.

México teme desengancharse de Europa

La cumbre de la Unión Europea con Latinoamérica del 10 y 11 de junio es una cita clave para estos dos bloques económicos, que deberán reajustar sus relaciones tras la reciente e histórica apertura de contactos entre Washington y La Habana. Pero si hay una pieza con riesgo de descolocarse en ese mosaico es México, la segunda mayor economía del bloque latinoamericano y estrechamente ligada a EE UU y Canadá por el acuerdo de libre comercio (TLC) firmado entre los tres países en 1994.

La entrada en vigor del TLC o Nafta (en inglés) provocó una caída del 50% en la cuota de mercado de la Unión Europea en el país azteca. La situación se corrigió con un tratado UE-México que ahora cumple 15 años y que ha permitido triplicar los flujos comerciales hasta los 64.000 millones de dólares en 2014. El Gobierno mexicano, sin embargo, teme que el reciente acuerdo entre la UE y Canadá y el que está negociando Bruselas con Washington quiebre de nuevo la relación con Europa, pero esta vez en detrimento de la economía mexicana.

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, intentará conjurar ese peligro durante su próxima visita a Bruselas para asistir a la cumbre latinoamericana y a una bilateral con la UE (el 12 de junio). México espera que en esas citas se concrete la puesta en marcha de las negociaciones para actualizar el acuerdo comercial con la UE y adaptarlo a los de EE UU y Canadá. México sospecha que, sin esos cambios, su producción industrial y agrícola se desenganchará del mercado europeo.

Un estudio del BBVA, publicado la semana pasada, concluye que el acuerdo con la UE ha beneficiado en México, sobre todo, a sectores como la maquinaria, componentes eléctricos y transporte. La entidad financiera calcula, además, que cada millón de dólares invertido por la UE en México ha aumentado las exportaciones manufactureras de ese país en 679.000 dólares. Según la Comisión Europea, la inversión europea anual en México se ha triplicado desde que entró en vigor el tratado bilateral en julio de 2000 y suma 133.000 millones de dólares, con Holanda (35%), España (32,6%) y Bélgica (13%) como principales inversores.

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