Julien Marcilly, responsable de riesgo país de Coface
Julien Marcilly, responsable de riesgo país de Coface.
Julien Marcilly, responsable de riesgo país de Coface.

“España no volverá a crecer como antes”

La economía española no conocerá de nuevo tasas de crecimiento del 3,5% o 4%

El endeudamiento de las familias impide que pueda repetirse la burbuja immobiliaria

Coface, la agencia pública francesa de calificación de riesgos, presentó recientemente su informe anual de evaluación mundial de riesgos. CincoDías conversó con Julien Marcilly (1982), el responsable de riesgo país de la entidad, quien a partir del 2 de marzo sucederá a Yves Zlotowski en el cargo de economista jefe.

Pregunta. ¿Cómo ve usted la situación económica española? ¿Está saliendo de la crisis?

Respuesta. Desde hace varios meses tenemos una visión positiva de España. Revisamos al alza nuestra evaluación en septiembre, aunque ya teníamos una perspectiva positiva desde junio. Nuestra experiencia en el terreno nos indica que francamente ha mejorado. Y en los grandes indicadores macroeconómicos las tendencias también son más bien positivas. En términos de crecimiento mejora. Por el lado del sector inmobiliario, los precios han dejado de caer y la inversión ha dejado de retroceder. Podemos decir que la recesión inmobiliaria ha terminado. Las empresas han realizado enormes ganancias en términos de competitividad con más exportación. Ahora, lo que vemos es un aumento del consumo interno. El paro comienza a bajar. Estamos en una previsión de crecimiento del 1,7%, mayor que la de Alemania, Francia o Italia.

P. La OIT ha afirmado, sin embargo, que el paro en España seguirá por encima del 21% hasta 2019 ¿Comparte usted esta previsión?

R. Va a llevar mucho tiempo que se produzca el ajuste. La crisis ha sido de una violencia excepcional. Incluso, si la situación mejora, va llevar bastante tiempo que el paro descienda mucho, aunque ya haya empezado a hacerlo. No son incompatibles. Este problema no se va a resolver en unos años.

P. ¿Volverá España a una situación parecida a la de antes de la crisis, cuando su crecimiento era elevado?

R. En España, no creo. En última instancia, no es forzosamente negativo que no encontremos todos los ingredientes del crecimiento previo a la crisis, puesto que éste estaba extremadamente impulsado por la burbuja inmobiliaria. Y esto fue un exceso. Hoy en día, no podríamos encontrar este fenómeno porque los hogares ya están muy endeudados. No creo que puedan volver a darse niveles de crecimiento del 3,5% o el 4%.

P. ¿Y en Europa?

R. Lo mismo. Es un nuevo régimen de crecimiento que es más débil y que lo es durante mucho tiempo.

P. ¿Hemos entrado en una nueva etapa de la historia económica?

R. Por un lado está la crisis, pero es, sobre todo, de alguna manera, una evolución normal. Es decir, que cuanto más maduros se vuelven los países – más aumenta el nivel de vida–, más disminuye la tasa de crecimiento. Otra manera de verlo es que, finalmente, en todas las economías avanzadas hoy en día el crecimiento demográfico tiende a ralentizarse. Por lo tanto, mecánicamente, a largo plazo significa menos crecimiento. No es algo que suceda solo en las economías avanzadas. Vemos el mismo fenómeno en los grandes países emergentes. Por eso, hay una ralentización. Sobre todo, en China, en India o en Brasil.

P. Hablando precisamente de ese estancamiento de los países emergentes, ¿cuáles pueden ser las repercusiones para Europa?

R. No somos pesimistas en cuanto a los emergentes. El crecimiento va a ser aún dinámico. Especialmente, este año. Lo que vemos es que hay una tendencia a la ralentización entre los grandes. Por el contrario, en otros la dinámica es todavía muy positiva. En marzo, identificamos nuevos emergentes como Filipinas, Indonesia, Colombia o Perú.

“Es posible reestructurar la deuda griega”

P. ¿Qué impacto puede tener la elección de Syriza en Grecia?

R. En Coface vemos, desde hace varios trimestres, que la economía helena va a mejor. Para 2015, estimamos un 3,5% de aumento del PIB y el año pasado ya salió de la recesión. Ade-más, el paro ha empezado a bajar, aunque permanezca muy elevado. Incluso, desde el punto de vista de las finanzas públicas, las noticias son positivas. La deuda pública sigue aumentando, pero si miramos el déficit, sin incluir la parte destinada al pago de los intereses, el saldo primario está en excedente. El riesgo es que las tasas de interés aumenten en los mercados.

P. ¿Y qué repercusión tendrá en Europa?

R. Creo que es posible un compromiso entre la posición de Syriza y los dirigentes europeos. Todo el mundo sabe desde hace ya dos años que la deuda griega no es sostenible y que ha de reestructurarse. La pregunta es cómo hacerlo.

P. ¿Cómo puede llevarse a cabo?

R. Es posible un acuerdo basado en la revisión a la baja de los intereses o incluso alargando su vencimiento. Así, habrá una deuda pública menos elevada y, además, como no se tocaría el monto principal a devolver, Merkel u Hollande podrán decir en casa que no son sus contribuyentes quienes pierden. Eso sí, está la cuestión de la condicionalidad de las reformas. En mi opinión, los problemas pueden venir más por ahí. Y luego, cuanto más tarden las negociaciones, mayor es la probabilidad de que los mercados suban las tasas de interés.

P. ¿Cómo valora el ascenso de Podemos?

R. Lo paradójico es que, mientras vemos cómo hay una mejora en las cifras, tenemos la impresión de que la población no nota aún los efectos. Y este desajuste entre los dos es el que explica que los partidos no tradicionales aumenten en los sondeos de opinión.

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