También impondrá un gravamen del 14% sobre los capitales en el extranjero

Obama propone una tasa del 19% para los beneficios en el exterior

El presidente de EE UU, Barack Obama.
El presidente de EE UU, Barack Obama.

Asimismo, propondrá una tasa fija del 14% sobre los capitales que tienen las empresas nacionales en el extranjero, una medida con la que se pueden aflorar 2 billones de dólares (1,8 billones de euros).

La iniciativa no supone una amnistía fiscal, ya que los fondos de estas empresas seguirán en el extranjero, y se cobrará una sola vez, no anualmente, pero evitando, como sucede hasta ahora, que las multinacionales aplacen indefinidamente esta tributación.“A diferencia de una amnistía fiscal, a la que se opone el presidente porque supondría perder ingresos, este impuesto de transición propuesto será computado una sola vez sobre las ganancias en el extranjero que no hayan tributado, sean o no repatriadas”, han señalado en fuentes de la Casa Blanca citadas por la agencia Bloomberg.

De salir adelante la propuesta, las empresas tecnológicas como Google, Microsoft o Apple serían las más afectadas porque deslocalizan sus activos y beneficios fuera del país para ahorrarse el pago de impuestos. Con sedes fiscales en Bermudas o Irlanda, pagan menos del 10% de sus ganancias en el extranjero.

Bajo la ley actual, las empresas estadounidenses deben pagar el 35% de las ganancias que obtienen en todo el mundo. Pero las tecnológicas obtienen ventajas fiscales de los gobiernos extranjeros y como no tienen que liquidar la diferencia con el tipo estadounidense hasta que repatrien ese dinero, prefieren conservarlo en el extranjero.Con ambas iniciativas, la Casa Blanca busca conseguir financiación para realizar puentes, carreteras y otras grandes obras públicas.

Frente a esas medidas, Obama quiere premiar a las empresas que pagan sus impuestos en el país mediante una reducción de la tasa del impuesto de sociedades al 28%, y al 25% para las empresas manufactureras. El presidente dará a conocer las propuestas como parte de un presupuesto de casi 4 billones de dólares, diseñado para ayudar a la clase media y baja estadounidense