Vigilará la retribución variable de los bancos

El BCE pide a la banca prudencia en los dividendos

Una escultura del símbolo del euro ante la sede del Banco Central Europeo en Fráncfort (Alemania).
Una escultura del símbolo del euro ante la sede del Banco Central Europeo en Fráncfort (Alemania). EFE

El Banco central Europeo ha avanzado cuál será su postura sobre la política de reparto de dividendos de las entidades más significativas de la zona euro, una vez que desde el pasado mes de noviembre ejerce la supervisión única sobre 120 bancos. Y su recomendación expresa es que sea una política conservadora, incluso si se trata de bancos que ya han adaptado al cien por cien sus ratios de solvencia a las exigencias de Basilea III que será plenamente operativas en enero de 2019.

«Las entidades de crédito deberían basar sus políticas de dividendos en supuestos conservadores y prudentes, de modo que, tras su distribución, puedan seguir cumpliendo los requerimientos de capital actuales y prepararse para cumplir requisitos de capital más exigentes», segura Danièle Nouy, presidenta del Consejo de Supervisión del BCE, a través de un comunicado difundido hoy. 

El BCE reclama a la banca que tenga en cuenta "la difícil situación económica y financiera actual", que genera presiones "sobre la rentabilidad de las entidades de crédito y su capacidad para fortalecer su capital". 

Así, establece tres categorías para los bancos. Los más solventes, que ya hayan incluso cumplido con los requerimientos de capital que se exigirán de acuerdo con Basilea III en 2019 (fully loaded), a los que recuerda que "deberían distribuir dividendos en base a criterios conservadores de forma que sigan cumpliendo todos los requerimientos incluso si las condiciones económicas y financieras se deteriorasen". En definitiva, el BCE no abre la mano en la retribución a los accionistas ni siquiera para los bancos más solventes en lo que es toda una declaración de principios sobre su postura en materia de dividendos. La institución acaba además de anunciar un plan de compra masiva de deuda soberana sin precedentes, por un importe de 1,14 billones de euros, con el que confía en allanar el terreno para la reactivación del crédito bancario, que podría encontrar un obstáculo si los bancos optan por una política más holgada de retribución al accionista.

La segunda categoría de entidades que establece el BCE es para los bancos que, aun siendo solventes, no hayan cumplido aún con los requerimientos de Basilea III por anticipado, que "deberían igualmente distribuir dividendos en base a criterios conservadores, aunque solo en la medida en que se asegure la senda hacia las ratios plenamente implementadas requeridas". Y la tercera categoría es para los bancos con déficit de capital residual tras la evaluación global de 2014, que "no deberían en principio, distribuir dividendos".

Además, avanza que ha notificado a las entidades por separado que examinará detalladamente sus políticas de retribución variable. En esta evaluación, el BCE "tendrá en cuenta la situación de capital de las entidades, dado que la remuneración variable debería ser acorde con la capacidad de las entidades de crédito para mantener una base de capital sólida".

Las recomendaciones sobre política de dividendos son ahora competencia del BCE desde que asumiera en noviembre la supervisión única. Con anterioridad, la banca española ha estado sujeta a la exigencia del Banco de España, que ha limitado el pago de dividendo en efectivo al 25% de los beneficios con cargo a los ejercicios de 2013 y 2014, un requerimiento que en realidad solo afectaba a Bankinter y a quien se le ha permitido incluso superar ese umbral.

La recomendación que ahora lanza el BCE llega en un momento en que la banca española ha comenzado a realizar una transición gradual desde el pago en scrip dividend -fórmula empleada mayoritariamente durante la crisis para evitar el impacto del dividendo en metálico en los ratios de capital-, hacia los pagos en efectivo, también en respuesta a las sugerencias del nuevo supervisor y del FMI. Es la situación en que se encuentran Santander, BBVA o Popular. 

Además, el aviso del BCE influirá también en los planes que han manifestado Bankia y Liberbank de comenzar a pagar dividendo en efectivo con cargo a los resultados de este año.