El grupo facturó 23,5 millones de euros en 2013

Facundo, los frutos secos que dan placer al mundo

La empresa nacida en la posguerra española vende sus aperitivos en nueve países

Sus campañas publicitarias han tenido un enorme éxito a lo largo de su historia

Promoción de la marca en los años sesenta.
Promoción de la marca en los años sesenta.

Plaza arriba, plaza abajo; paseo por la calle principal del pueblo o de la ciudad; sesiones dobles de películas de vaqueros o romanos... Estas escenas cotidianas construyen la memoria sentimental de la infancia y adolescencia de miles de españoles, de aquellos que las vivieron en los años cincuenta, sesenta y setenta. En el recuerdo, en blanco y negro o tecnicolor, aparece un paquete de pipas Facundo.

Cronología

Los fundadores en la I Feria del Campo de Villada en 1950.
Los fundadores en la I Feria del Campo de Villada en 1950.

1944. El matrimonio compuesto por Facundo Blanco y Lola de la Fuente comienza a tostar cacahuetes y avellanas en el interior de una trastienda de ultramarinos en Villada    (Palencia).

1950. Instalación del primer motor en los tostaderos de café que Facundo y Lola utilizaban. Ese mismo año, el matrimonio acude a la I Feria del Campo con una carreta, tirada por su burro Baldomero, en cuyo lateral aparecía el nombre de la empresa, Facundo. 

1954. Facundo y Lola comienzan a tostar pipas   y cacahuetes repelados.

1957. Compra en Alemania de una máquina     de envasado. Se trata de la primera que se importa en España.

1958. Desarrollo de una nueva técnica de tostado de pipas: el aguasal.

1967. La empresa incluye dentro de los envases de pipas una bola-premio.

1968. Traslado de la actividad desde la trastienda familiar a una nave de 2.000 metros cuadrados situada en las afueras de Villada.

1969. Facundo empieza a rotular sus furgones de reparto con publicidad e inicia la emisión     de cuñas radiofónicas en emisoras locales coincidiendo con las principales ferias    taurinas.

1970. La segunda generación familiar se incorpora a la compañía, que se constituye como sociedad anónima.

1975. Comienzan a fabricar extrusionados         de cereales como aperitivos.

1981. Ampliación de la fábrica en 5.000 metros cuadrados.

1989. Fallece Facundo Blanco.

1992. Nueva planta en Villamuriel de Cerrato (Palencia).

2006. Fallece Lola de la Fuente.

2009. Incorporación de uno de los miembros    de la tercera generación familiar. El grupo  decide iniciar su proceso de  internacionalización.

2012. Lanzamiento de la plataforma virtual Mundo Facundo.

En 1944, en plena posguerra española, un tiempo de penurias y racionamiento, unos recién casados, Facundo Blanco y Lola de la Fuente, se lanzaron detrás de una idea, la de elaborar y vender uno de los pocos alimentos que se podían adquirir libremente en el mercado, los frutos secos. Con el tostado de cacahuetes y avellanas en el interior de una trastienda en Villada (Palencia) comenzó la singladura de esta empresa familiar que vende en España, Estados Unidos, Chile, Guinea Ecuatorial, Polonia, Portugal, Irlanda, Alemania y Suiza.

En 2013, el grupo Facundo facturó 23,5 millones de euros. Una cifra muy alejada de su capital inicial: 90.000 pesetas que les había concedido el Banco Hispano Americano.

Con el mismo arrojo de sus inicios, los fundadores de la compañía fueron apostando a lo largo de su vida por la innovación tecnológica. A los seis años de haber puesto en marcha el negocio, Facundo y Lola introducían la primera novedad industrial. Instalaban un motor en los tostaderos de café que utilizaban en la preparación de los cacahuetes y avellanas.

En su décimo aniversario llegaría el momento de introducir un nuevo producto –el que tal vez sea el más conocido para los consumidores–, las pipas de girasol, que a partir de 1958 comienzan a tostar con una técnica propia, el aguasal. Solo un año antes, Facundo y Lola habían importado una máquina de envasado desde Alemania, la primera que se veía en España.

Todas estas invenciones se demostrarían acertadas. En 1968 abandonaban la trastienda familiar. Habían tenido que construir una nave de 2.000 metros cuadrados a las afueras de Villada, la cual hubo de ser ampliada en 1981 en 5.000 metros. A principios de los noventa abrirían una segunda fábrica en Villamuriel de Cerrato (Palencia). Entre las dos dan empleo a 140 trabajadores de manera directa.

El burro ‘Baldomero’, un toro filósofo y otras ingeniosas ocurrencias

El toro 'Cundo', la mascota publicitaria del grupo.
El toro 'Cundo', la mascota publicitaria del grupo.

Un burro, Baldomero, se convirtió en el primer reclamo publicitario de Facundo. El matrimonio acudía en 1950 en una carreta, tirada por el animal y rotulada con el logotipo de la marca, a la I Feria del Campo de Villada. Causó sensación.

En la década de los cincuenta idearían también los carteles en los que aparecía un bebe y una cigüeña. El infante proclamaba sus ganas de nacer al grito de “quiero llegar a este mundo a probar pipas Facundo”.

La siguiente ocurrencia sería incluir unas bolas-premio en los envases de pipas. La bola amarilla era un dulce. La roja se podía canjear en las tiendas por caramelos, bolígrafos o globos. Más tarde vendría el rotulado de las camionetas de reparto. Una diana y el lema “Facundo da en el blanco”. Un juego con el apellido del fundador.

Después se atrevieron a crear un toro filósofo que al morir lamentaba “dejar este mundo sin probar pipas Facundo”. Ahí nació la mascota de la compañía, Cundo, cuyo hijo, Cundito, aparece en los envases de los productos para niños. Incluso la competencia desleal les sirvió para anunciar su marca. Así, cuando otro fabricante de la zona llamado Segundo les copió los colores, el diseño y el mensaje, decidieron no denunciarle. Mejor, sacar un nuevo eslogan: “Si te dan imitaciones, recházalas al segundo y come siempre lo mejor, que son las pipas Facundo”.

La prueba de que estas ideas han ido asegurando el cariño de los consumidores es sencilla. Si se pregunta a alguien si conoce la marca, casi seguro que le contestará “un placer de este mundo”. El lema desde 2006.

Las avellanas, cacahuetes y pipas, germen de la marca, siguen formando parte de la producción de Facundo. Desde 1975, sin embargo, ha ido aumentado la familia de productos con kikos, Chaskis, patatas fritas, palomitas y un largo etcétera.

El linaje de los Facundo también se ha ido ampliando e incorporando a la empresa. Primero llegaron los hijos del matrimonio y hace tan solo cinco años lo hicieron los nietos. En 2011 se producía una pequeña crisis resuelta con buena voluntad. La familia se separaba en dos ramas, una de las cuales se hacía cargo de la compañía.

Entre sus retos para el futuro, el grupo destaca seguir potenciando la marca y la calidad de sus productos mediante la innovación, adaptarse a las necesidades de un mercado con una menor demanda y con una merma en la rotación de productos y ampliar la distribución para abordar mercados y canales donde hasta ahora no han llegado.

Hay un hecho del que en Facundo se sienten especialmente orgullosos, y así lo resaltan en su página web: el carácter familiar, solidario y castellano de la empresa. El 21 de agosto de 2006, un tren que hacía el trayecto entre Vigo y Hendaya descarriló a la entrada de la estación de Villada, cercana a la planta de Facundo. Los operarios de la fábrica pararon inmediatamente todas las máquinas, saltaron a las vías y socorrieron a los viajeros.

Con esta acción los trabajadores de Facundo recogían el testigo de una arraigada tradición de las zonas rurales de Castilla, el acudir a la llamada a rebato de las campanas cuando la casa de un vecino se quemaba. Y es que en Facundo, a pesar de ser hoy una empresa internacional, no olvidan lo que son, un negocio de pueblo nacido en la posguerra, un tiempo en el que algunos no tenían ni para pipas.