Blogs por Alexis Ortega

Nuevamente, el ocaso de unos dioses (parte I)

Preludio entre la escena 2ª y 3ª del “Oro del Rhin”. Viaje de Wotan al Nibelheim.

Palau de les Arts (Valencia) 2007

Dirección musical de Zubin Mehta y puesta en escena de La Fura dels Baus

Richard Wagner emprendió en dos ocasiones la redacción de lo que luego sería “El anillo del Nibelungo”. La primera se realizó antes de la crisis que experimentó en el año 1848 y la segunda, después de terminar sus obras teóricas, en el año 1852.

Ambos acontecimientos pueden sernos de gran utilidad tanto para facilitar la comprensión general de la obra. El primero de ellos cambió el motor del drama, el segundo, la forma en que ese se construyó[1].

La primera versión que Wagner hizo contiene con casi total exactitud la serie de hechos que “El Anillo del Nibelungo” que ahora conocemos. Empieza con el robo del oro por el enano Alberich con el que forja el anillo mágico y termina con la muerte de Sigfrido y de Brunilda. Sin embargo, las dos obras se diferencian por completo

En la primera versión aparece Wotan, pero únicamente como dios supremo, y nunca aparece en la acción como un personaje principal, sino formando parte del grupo de Dioses, que se contrapone al de los Gigantes y el de los Nibelungos. El cambio de rol de Wotan en el drama es clave para entender su significado mítico.

De los dos acontecimientos, nos centraremos en el político derivado del “Alzamiento de Mayo”, evento revolucionario que tuvo lugar en la ciudad alemana de Dresde durante la llamada «Primavera de las Naciones» en el año 1848.

Richard Wagner, por aquel entonces director (Kapelmeister) del Teatro de la Corte Real de Sajona, escribió encendidos artículos en el Volksblätter para incitar al pueblo a la rebelión. Cuando estallaron los enfrentamientos tomó parte muy activa en ellos, junto a amigos suyos como Röckel[2] y Bakunin[3]. Pero no fueron los únicos intelectuales que se sumaron a la revolución[4]. Las tareas de las que se encargó Wagner en los tumultos parece ser que fueron los de fabricar granadas de mano y ejercer de centinela desde lo alto de la Frauenkirche

Es en estas barricadas donde nace la principal diferencia entre ambas versiones: la concepción político/revolucionaria del drama. La decepción en la forma en la que se desarrollaron los hechos tras el aplastamiento del “Alzamiento de Mayo”[5] y la evidencia de que solo una revolución social, que cambie la mentalidad de la misma, y no un leve cambio de régimen (al que, pensaba, el incipiente liberalismo podría adaptarse) le hizo rediseñar el conflicto.

En la primera versión no se habla del conflicto entre el amor y el anillo:

- La culpa de los Dioses surge por el hecho de que al robar el anillo "enterraron la libertad, el alma de los Nibelungos, debajo del vientre del dragón. Robaron su poderío a Alberich sin proponerse ningún fin elevado, y las quejas de Alberich contra los Dioses son, por consiguiente, justas.

- Con la muerte de Sigfrido y el retorno del anillo a las Hijas del Rhin, aquella culpa queda expiada, los Dioses recobran su primitiva condición de dominadores del mundo, y un coro entona las alabanzas de Wotan: "¡Reina sólo tú, oh Padre! ¡Oh Todopoderoso!"'

- En la apoteosis final de la obra, Brunilda, convertida de nuevo en Walquiria, atraviesa los aires conduciendo a héroe Sigfrido hacia los Dioses proclamando "'el poderío eterno" de éstos. Sigfrido se incorpora al ejército de héroes que defenderán el Walhalla.

- Por otro lado, Alberich y los Nibelungos vuelven a ser felices liberados del yugo del anillo, que vuelve de nuevo a las Hijas del Rhin.

Por el contrario en la segunda versión queda completamente de manifiesto que "el motivo de donde deriva todo el drama, hasta la muerte de Sigfrido, es la idea de que sólo quien renuncie al amor podrá adquirir el poder sobre el oro". Las luchas que veremos a lo largo de toda la obra parten del conflicto entre la sed de poder y el deseo de amar.

El capitalismo es un orden social que resulta de la libertad económica en la disposición y uso de la propiedad privada sobre el capital (oro) como herramienta de producción. En el capitalismo, los individuos y las empresas llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes o de servicios de forma libre con el propósito de un beneficio y guiados por el interés individual (egoísmo/renuncia al amor) dentro del marco de una cooperación mediatizada por el mercado.

"Solamente el que renuncie al amor (se guie por el interés individual) podrá dominar el mundo (Poder/Riquezas)". Esta frase transforma al enano Alberich y convierte al Nibelheim (morada de los Nibelungos) en una inmensa fábrica. Prestad atención al final del Preludio entre la Escena 2ª y la Escena 3ª de "El Oro del Rhin" (Bajada de Wotan y Loge al Nibelheim) en donde el martillear de los yunques se asemeja a los sonidos que hace una máquina en funcionamiento.

NOTAS:

  1. No hablaremos en esta entrada de este segundo acontecimiento, generado tras sus escritos sobre el drama y la escena hechos durante su exilio en Zurich.
  2. Músico de ideología anarquista y asistente musical de Wagner en el Teatro de la Corte de Sajonia en Dresde.
  3. Bakunin en 1840 viajó por Europa para conocer la obra de Feuerbach, Fourier y Proudhon . En 1848 Bakunin se alojó en la casa de A. Röckel donde conoció a Wagner. Ambos compartieron paseos por Dresde con dos temas recurrentes: la revolución y la música. El texto de “La muerte de Sigfrido” (título del proyecto original del “Anillo del Nibelungo”) se cree podría ser fruto de ese intercambio de ideas. El libreto de la ópera (que nunca llegó a ponérsele música) “Jesus von Nazaret” parece ser una versión anarquista de la figura de Jesús.
  4. El arquitecto Gottfried Semper fue menos activo hasta 1849, si bien nunca había ocultado su ideario demócrata. Llegado el momento, desempeñó un papel prominente como líder de las barricadas. También participaron en las barricadas Pauline Wunderlich, Gustav Zeuner y Ludwig Wittig (editor jefe del Dresdner Zeitung). La actriz y cantante Wilhelmine Schröder-Devrient apoyó también el levantamiento.
  5. El gobierno sajón arrestó a Bakunin y a Röckel en Chemnitz, pero Tzschirner, Heubner y Todt escaparon. Semper y Wagner estaban en las listas de buscados por el gobierno, pero también lograron huir a Zúrich, donde Wagner se estableció. Desde 1849 los estados alemanes sufrieron, por motivos políticos, el exilio de artistas, escritores y otros intelectuales. La revolución no tuvo más efecto en el sistema político que una ligera pérdida de poder de la nobleza en la cámara baja, siendo por lo demás un completo fracaso.
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