Tribuna

Emergentes: elegir y reformar

Si tuviéramos que poner un titular al año 2014, probablemente sería El año de la recuperación. Los países desarrollados han quitado el protagonismo a las economías emergentes, tras varios años en los que estas eran consideradas el principal motor del crecimiento a nivel mundial. Los mercados occidentales han sido el gran foco de las tensiones económicas durante la crisis financiera, mientras que las regiones emergentes han tenido que capear el temporal como han podido. No obstante, este año ha contado con una serie de acontecimientos que han vuelto a poner en el mapa a estos países, que siguen siendo clave para la estabilidad global.

India, Brasil, Indonesia, Sudáfrica y Turquía son algunas de las naciones que han convocado comicios para designar nuevo presidente durante 2014. Esto debe suponer un claro punto de inflexión, ya que las elecciones deben ser entendidas como la herramienta perfecta para superar los largos periodos de incertidumbre que han atravesado estos países y que deberían de resolverse en el corto plazo. A continuación, hacemos un repaso a estos cambios políticos y sus posibles consecuencias económicas.

En el caso de India, la mayor democracia del mundo, 1.300 millones de personas estaban llamadas a las urnas el pasado mes de mayo para decidir entre el candidato reformista Narendra Modi y Rahul Ghandi, candidato del partido gobernante. La decisión fue clara. La población india apostaba por un cambio radical en la dirección del país que permitiera promover las reformas estructurales necesarias para modernizar al gigante asiático. Y parece que ese impulso reformista del primer ministro Modi ha calado ya entre los inversores. En el periodo entre abril y junio de 2014, la inversión foránea en el país se incrementó un 34% frente al mismo periodo del año anterior. Ese optimismo también se ha dejado sentir en las Bolsas. El índice MSCI India creció un 10% hasta julio de 2014, como respuesta a la designación de Modi.

Otro de los países que también ha iniciado el camino de las reformas ha sido Indonesia. La elección de Joko Widodo como presidente ha venido de la mano de un ambicioso proyecto reformista para la región. No obstante, Widodo tendrá que enfrentarse a una dura y feroz oposición para poner en marcha sus propuestas, al no gozar de la mayoría absoluta en el Congreso. Ese será el principal reto al que deba enfrentarse el nuevo Gobierno si quiere conseguir el objetivo de crecimiento del 7% del PIB previsto para dentro de dos años. Sudáfrica, por su parte, optó por la reelección de Jacob Zuma como presidente del país africano. Esta decisión continuista parece que se traducirá en pocos cambios para el país en los próximos meses, más allá de seguir controlando la elevada dependencia que la región tiene del mercado de materias primas. El mismo escenario se vislumbra para Turquía. La victoria de Recep Tayyip Erdogan no parece que vaya a ir acompañada de nuevas reformas, lo que supone un riesgo para la economía turca, que tiene una gran oportunidad para convertirse en el corto plazo en uno de los principales centros económicos en Oriente Medio.

El último de los principales mercados emergentes en convocar elecciones ha sido Brasil, que celebró la primera vuelta de los comicios el pasado 5 de octubre. Dilma Rousseff, actual presidenta, se presenta a la reelección en un clima poco favorable tras los disturbios acontecidos durante la celebración del Mundial de fútbol el pasado mes de julio. El país sufre además de un bajo crecimiento con presiones inflacionistas, lo que ha llevado al banco central a subir los tipos de interés, penalizando aún más el crecimiento. Además, las políticas de los candidatos no pueden ser más divergentes. Mientras que la actual presidenta quiere mantener su política de expansión fiscal (que tanto ha penalizado las finanzas públicas), el otro candidato, Aecio Neves, habla de llevar a cabo una paulatina reducción del sector público en la economía. En este contexto, los inversores esperan una victoria de la oposición en la segunda vuelta del próximo día 26 de octubre, que intente sacar del estancamiento a una de las principales economías mundiales.

Estamos, por tanto, ante un momento clave para los mercados emergentes. El papel que venían teniendo como motores del crecimiento económico mundial, antes de la crisis financiera, parece que deja paso a un escenario de cambio. En un entorno donde no se esperan fuertes subidas en los precios de las materias primas, estos países intentan buscar un nuevo modelo de crecimiento, lo que obliga a llevar reformas. Será importante que el impulso reformista que muestran ahora estas regiones pueda llegar a cristalizar, ya que será la clave para que el titular que pongamos al año 2015 sea Los emergentes están de vuelta.

Rosa Duce es Economista Jefe del Centro de Inversiones de Deutsche Bank