Oleada bajista en los mercados financieros

Nueve claves que explican las caídas

Un operador, en el parqué de Wall Street.
Un operador, en el parqué de Wall Street. REUTERS

Activos financieros en riesgo de sobrevaloración y crecimiento económico escaso nunca ha sido una buena combinación para los mercados. La vuelta del verano ha acabado con el frágil equilibrio que habían propiciado los estímulos de los bancos centrales, y lo que arrancó como una simple corrección ha despertado los temores de un mercado no que no olvidado los años posteriores al crac de Lehman.

1. Corrección tras dos años de subida. Desde 2012 los mercados han subido de forma prácticamente ininterrumpida: un 87% en el caso del Ibex 35. Este camino ha tenido un solo altibajo serio, en 2013, cuando la Fed amagó con subir tipos, a pesar de que la economía europea, por no hablar de la española, está lejos de encontrarse en buenas condiciones. En Estados Unidos la economía va mejor, pero el S&P lleva marcando máximos históricos durante todo el año, apenas sin sustos. Los analistas llevaban meses alertando del riesgo de corrección, y ésta se ha concretado en las últimas semanas, espoleada por un inusual cúmulo de noticias negativas. Lo que no se esperaba era una reacción tan violenta como la registrada ayer, pero ya se sabe que el mercado no destaca por ser comedido.

Además, la caída ha roto barreras técnicas, lo que implica nuevas caídas. "Lo más relevante hoy reside en la pérdida de niveles técnicos que llevaban asociados órdenes de venta adicionales (stop loss) en Wall Street., lo que ha incrementado el volumen de oferta sobre el de demanda, incrementando las caídas. El índice VIX, que mide lo que están dispuestos a pagar los inversores para protegerse de los altibajos del S&P 500, está en niveles que no se veían desde que la existencia de la zona euro estaba en riesgo (mediados de 2012 y finales de 2011).

2. Parálisis económica en la zona euro. Es el argumento más claro para la corrección. El temor a una tercera recesión en Europa, y a sus efectos en el crecimiento del resto del mundo está detrás de las caídas de la Bolsa o del precio del petróleo. Los temores, adelantados por instituciones como el FMI (que rebajó con fuerza las previsiones de zona euro, y en 2015 espera un crecimiento de solo el 0,8%) o el BCE, se han concretado esta semana, primero con la fuerte revisión a la baja de la previsión de crecimiento en Alemania (del 1,8% al 1,2% este año, y del 2% al 1,3% en 2015) y en los datos de producción industrial. La amenaza de rebaja de rating a Francia y el enfrentamiento entre Francia a cuenta de los objetivos de déficit y las reformas tampoco ayuda.

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3. ¿Y el resto del mundo? Mucho mejor que Europa, pero el panorama no es sencillo. Estados Unidos publicó ayer malas cifras de ventas minoristas, agudizando los temores del mercado. Eso, en un contexto en el que la política monetaria tiene poco margen de maniobra. Los riesgos geopolíticos se han agravado este año, con las guerras de Ucrania y el Estado Islámico. En Japón la economía no termina de carburar pese a los extraordinarios esfuerzos del Banco de Japón (el FMI rebajó siete décimas la previsión de crecimiento de 2015) y los riesgos de deflación amenazan a países tan diversos como Suecia o Israel. Los mercados emergentes, como China o Brasil, tienen también sus propios problemas: China crecerá al menor ritmo desde principios de los 90 y Brasil coquetea con el estancamiento.

4. Las materias primas, el termómetro. La mejor señal de que el mercado ve un sombrío panorama económico está en las materias primas: más producción supone más demanda de recursos básicos, y menos crecimiento supone menos demanda y precios más bajos. El petróleo Brent está en mínimos desde 2010, por debajo de 83 dólares y el de otras materias primas industriales, en los niveles más bajos del año. Según el índice Bloomberg de materias primas, el precio de éstas está en el nivel más bajo en cinco años, tras una caída en 2014 del 7,1% y del 12% en el tercer trimestre.  

5. Agotamiento de los estímulos monetarios. Los inversores han sido conscientes de la fragilidad de la recuperación, pero los mercados han tirado gracias a los estímulos monetarios. Sin la perspectiva de éstos, las malas noticias han hecho saltar las órdendes de venta como un resorte. Así, el BCE anunció a principios de mes su programa para comprar deuda, tal y como esperaban los inversores, y no anunció más medidas. Con los tipos al 0% (y los de depósito en negativo), un programa de créditos blandos a la banca y otro de compra de deuda, no le quedan muchas más balas en el cargador. Sin el foco del BCE, los mercados han pasado a fijarse en la economía. Y la lectura no ha sido positiva. Además, en Estados Unidos la Reserva Federal lleva meses planteando subidas de tipos.

6. Grecia. En dos días, la Bolsa ha perdido más del 15%, y la deuda a 10 años cotiza cerca del 8%, si bien su escasa liquidez hace que sea un movimiento poco significativo. Los planes del primer ministro, Antonis Samaras, pasan por abandonar el plan de rescate europeo y liberarse así de las draconianas condiciones impuestas por la troika, que han llevado al país a una brutal crisis económica y social y a la inestabilidad política. Sin embargo, el Eurogrupo ha expresado sus dudas al respecto, y la caída de los mercados pone en riesgo los planes de Samaras, que precisan de que el país tenga acceso a los mercados (si bien el FMI se ha mostrado dispuesto a aportar líneas de crédito). Además, en marzo el Parlamento tiene que elegir presidente de la república, y Syriza, que lidera las encuestas, pretende aprovechar la ausencia de una mayoría suficiente para forzar unas elecciones legislativas. En el programa de Syriza está el impago parcial de la deuda y la anulación de muchas de las medidas adoptadas a instancias de la troika.

7. Refugios. Como sucede en los momentos de pánico bursátil, el dinero vuela hacia los activos considerados seguros. El bono alemán a 10 años ha bajado con fuerza, hasta el entorno del 0,75%, y la deuda de Estados Unidos bajó ayer del 2% (aunque luego repuntó). En EE UU todos los bonos a plazos superiores a cinco años bajan en torno a 30 puntos básicos. Un alza tan fuerte solo se da en los mercados de deuda en fases de pánico relativamente descontrolado. En otras palabras, la situación actual del mercado es algo más que una simple corrección. Incluso el precio del oro está en máximos de cinco semanas. La deuda suiza a 10 años paga un insignificante 0,36%

8. La paradoja de la deuda. La principal preocupación del mercado hoy es la zona euro, como era hace cinco años, cuando estalló la crisis griega. Si hace cinco años la preocupación eran las finanzas públicas, hoy (con los ratios de deuda más elevados) lo que preocupa es el crecimiento, constreñido por una política fiscal demasiado restrictiva. Así, el mantra de los últimos meses era la existencia de una burbuja en la deuda pública... Pero cuando el mercado se ha torcido de verdad, la deuda europea ha subido todavía más. Así, de momento, el contagio de la Bolsa apenas llega a la renta fija española, lo que sugiere que los mercados no lo consideran aún un activo de riesgo. De hecho, el bono español a 10 años cotiza en el entorno del 2%, mínimos históricos, y similares precios se suceden también en otros activos de la zona euro. Portugal sí está registrando subidas en los tipos de interés a largo plazo.

9. ¿Qué pasará ahora?La violencia de la caída, la generalización de las ventas y el flujo de dinero hacia la renta fija indica que el mercado ha entrado en una nueva fase. Las Bolsas se recuperaron del crac, sí, pero no lo hizo la economía ni la psicología de los inversores. Tras dos años de mejora sostenida, y una vez agotada ésta, los inversores han revivido los temores y miedos que les atenazaron entre 2007 y 2012. Las señales de la economía son peores, ciertamente, pero el cambio más significativo es el sentimiento de mercado: hay miedo en el ambiente, y en un contexto así, la sensibilidad a las malas noticias y la probabilidad de contagio entre otros activos es superior.

"Vemos  como las caídas se retroalimentan y ni las variables macro ni los resultados empresariales pueden frenarlas. Nos encontramos ante un “sell off” abierto y aún estamos capitulando. Esto no ha terminado. Salvo que ocurra algo repentinamente bueno, el mercado ha de seguir ajustando hasta que los precios sean más atractivos aún", explican los analistas de Bankinter en una nota de esta mañana. Desde Link Securities aconsejan algo parecido: "Por ahora nos mantendríamos al margen de los mercados, a la espera de que éstos se calmen y toquen fondo. La reciente corrección, que nos sigue pareciendo exagerada, creemos que puede ser una buena oportunidad de entrar en valores con buenos fundamentos".