Estabilidad en la demanda

Por qué el suministro de gas no preocupa en Europa

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Ucrania se enfrenta a la posibilidad de cierta escasez de energía este invierno si no alcanza un acuerdo con Rusia que le permita volver a la normalidad en el suministro

El viernes, Rusia anunció su visto bueno a una nueva ronda de conversaciones de gas entre Moscú, Kiev y Bruselas el 21 de octubre en Berlín. Con las negociaciones a tres bandas se quiere evitar el riesgo de una repetición de las interrupciones en el suministro de gas de Europa como sucedió en 2006 y 2009.

Sin embargo, los expertos consideran que el riesgo de escasez es limitado para la mayoría de países, si bien Ucrania y Bulgaria, los más dependientes del gas ruso, son los más vulnerables (ver gráfico).

El Ejecutivo europeo espera llegar a un acuerdo para resolver un enfrentamiento que ha llevado a Moscú a cortar el suministro de gas a Ucrania desde junio. Rusia reclama el pago de más de 5.000 millones de dólares en lo que considera son facturas pendientes, mientras que Ucrania exige una reducción del precio que le cobra Moscú.

En las negociaciones, Bruselas aboga por alcanzar un acuerdo en un precio en torno a 385 dólares por mil metros cúbicos durante el invierno, mientras que Kiev ha indicado que quiere garantías de precios a largo plazo.

Rusia, por su parte, quiere cambiar las condiciones y regresar al contrato original firmado en 2009 que fijaba un precio fijo de 485 dólares por mil metros cúbicos - el precio más alto pagado por cualquier consumidor en Europa.

Poco después del acuerdo, Moscú redujo el precio a 268,5 dólares, después de que el entonces presidente ucraniano Viktor Yanukovich se opusiera a un acuerdo comercial y de asociación con la Unión Europea. Sin emabrgo, tras la caída de Yanukovich, Moscú restableció el precio original.