Entrevista con Enrique Sánchez, presidente de Adecco en España

“La pérdida de poder adquisitivo debe terminar”

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Enrique Sánchez (Sevilla,1967) preside Adecco en España desde 2005. Desde ese puesto ha sido testigo de excepción de los mejores y peores momentos del mercado laboral español, además de uno de sus actores, liderando la gestión del empleo temporal y la formación de los trabajadores. Cree que ahora estamos mejor que hace tres años, pero que aún no se ha salido de la crisis. Y está “totalmente en desacuerdo” con que las empresas basen su competitividad en los recortes salariales.

Pregunta. El Gobierno asegura que sus propias previsiones de crecimiento y empleo de 2015 serán pronto “muy conservadoras” ¿comparte este optimismo?

respuesta. No somos economistas, pero tenemos una posición privilegiada para observar el mercado laboral. Somos moderadamente optimistas. Ir a peor era difícil, pero también es verdad que tras cuatro años con destrucción de empleo y caídas de PIB, en los últimos cuatro trimestres esa tendencia ha cambiado.

P. ¿Donde perciben esa mejora?

r. Las cosas van en general un poco mejor.Hay sectores muy vinculados a la exportación que han repuntado con claridad, como la industria, la automoción, los servicios logísticos y de transporte. Aunque la reforma completa del sector financiero está aún pendiente, el crédito está fluyendo un poco más y eso puede ser bueno para la demanda interna. Hay ligeros indicadores que demuestran que la situación es distinta. Pero no es suficiente para decir que la crisis ha terminado.

P. ¿Y no se está notando el parón de la economía europea, precisamente en esos sectores vinculados al exterior, sin que estos sean sustituidos por otros que tiran de la demanda interna?

r. Estamos precisamente en ese punto. La economía española es muy de servicios y muy exportadora; y España no puede recuperar la prosperidad solo desde la demanda interna. Por eso es imprescindible lograr el equilibrio entre las exportaciones, para lo que ya somos muy competitivos y más con los efectos de la reforma laboral y el tirón de la demanda interna, para lo que hay que seguir haciendo reformas.

P. ¿Qué tipo de reformas?

r. Además de completar la del sector financiero, hay que abordar la reforma del sector público. Más allá de la fragmentación del Estado que suponen todas las duplicidades administrativas, es que son carísimas. Y no hay salida posible de la crisis que no pase por hacerle la vida más fácil a los trabajadores y a los empresarios y eso se traduce en una rebaja de impuestos a ambos. El Estado debe dar servicios de calidad, pero hay que gestionarlo con eficiencia, en términos profesionales y con el menor coste posible. Los impuestos no pueden valer para pagar las tarjetas B de Caja Madrid, que parece que es para lo que sirven. El ajuste del sector público debe ser mayor porque el único ajuste lo han hecho empresas y trabajadores del sector privado.

P. ¿Es tan malo el empleo que se está creando?

r. Es una pregunta difícil. Lo peor que le puede pasar a un trabajador es no tener trabajo. Pero, por otro lado, no vale todo. Por tener trabajo no vale dar el primer paso en la escalera de cometer irregularidades y atentar contra los derechos básicos de los trabajadores.

P. Sin embargo, la pérdida de poder adquisitivo es un hecho...

r. Sí. La pérdida de poder adquisitivo en España ha ocurrido y debe terminar cuanto antes. Si puntualmente se le va a bajar el sueldo a un trabajador, siempre dentro de lo que marque sus convenios colectivos de referencia, y si eso sirve para que conserve su puesto y se salve la empresa, que se baje. Pero siempre como una solución temporal. La competitividad no puede venir de forma permanente por la reducción de salarios

No creo en eso y, además, con trabajadores que ganen poco salario, con ambientes enrarecidos en las empresas, con dificultades para llegar a fin de mes no se puede producir nada de calidad. Ojo con este tipo de competitividad salarial, estoy totalmente en desacuerdo. Se pueden tomar medidas coyunturales pero solo mientras se recupera la empresa. Se han ajustado salarios según sectores;pero cuando las empresas empiecen a ir bien ese poder adquisitivo hay que recuperarlo. Si no se hace bien comprometerá la recuperación.

"Aún no colaboramos con las oficinas públicas de empleo"

P ¿Se han reconvertido los trabajadores de la construcción a otras actividades?

R. No. Se han perdido seis años. Reformular el tejido empresarial en el corto plazo es imposible. Pero se pueden ir haciendo cosas.

P. Una de esas cosas fue permitirles a las ETT colaborar con los servicios públicos de empleo para colocar a los desempleados.

R. Hace ya dos años que la reforma laboral previó esa colaboración, haciéndonos agencias de colocación. Pero en realidad aún no trabajamos con las oficinas públicas de empleo en ningún sitio. La colaboración es prácticamente nula.

P. ¿No se ha firmado aún ningún convenio?

R. Adecco solo ha firmado uno de rango menor con algún ayuntamiento. E incluso en ese caso aún estamos discutiendo el protocolo de la firma.

P. ¿Qué impide a los servicios regionales de empleo no firmar estos convenios de colaboración público privada?

R. En ocasiones que no tienen presupuesto;o que si lo tienen no saben en qué tienen que gastárselo si en colocación, formación o reorientación...

P. Sin embargo, este año se han presupuestado 30 millones de euros y en 2015 otros 100 para el desarrollo de esta colaboración...

R. Ya le garantizo que no se han consumido ni 30, ni uno ni medio.

P. ¿Cree que las comunidades ven estos convenios como la antesala de la privatización de la intermediación?

R. Puede ser. Pero sobre todo es falta de determinación. Quizás tienen miedo a asociarse con empresas como la nuestra a pesar del cambio de reputación que hemos tenido en los últimos años...aún podemos ser percibidos como una amenaza.

P. Otro de los mercados que les abrió la reforma laboral fue el de la formación...

R. Sí.Hay que reciclar a millones de parados y esto solo lo pueden hacer empresas como nosotras que nos dedicamos a ello y formamos a más de 100.000 personas todos los años. El Estado no puede hacerlo y menos ahora después de las irregularidades conocidas.

Bonificar la contratación con ayudas a parados

Enrique Sánchez no deja de referirse durante la entrevista algunas reivindicaciones históricas de las empresas de trabajo temporal (ETT). La primera de ellas es su demanda para intentar que mucha más parte de la contratación temporal se canalice a través de estas compañías. En esta lucha, las ETT se han topado con la competencia de las empresas de servicios que, si muchas de ellas no son ilegales, si bordean la legalidad al practicar la cesión de trabajadores “sin estar bajo el paraguas de la legislación proteccionista de los trabajadores que regula a empresas como Adecco”, critica Sánchez.

Su queja se extiende en este sentido a la Inspección de Trabajo que, según dice, visita a las grades empresas “con afán recaudatorio” y, sin embargo, no ataja convenientemente una “bolsa de fraude brutal” en muchas pequeñas empresas de servicios.

Por otra parte, el presidente de Adecco reclama al Gobierno que imite a otros países de la Unión Europea que están transformando parte de sus políticas pasivas de empleo en activas. En otras palabras, Sánchez reclamó que “parte de los 25.000 millones que se gastan al año en ayudas al desempleo se transformen en bonificaciones para las empresas y trabajadores. Para que las personas se reenganchen cuanto antes al mercado de trabajo y paguen impuestos y salgan a cenar los fines de semana”.