El jueves se prevén detalles del plan de ABS

Draghi comenzará a desplegar su artillería no convencional esta semana

El presidente del BCE, Mario Draghi.
El presidente del BCE, Mario Draghi.

Nápoles acoge el próximo jueves la reunión mensual del Banco Central Europeo, habitualmente celebrada en Fráncfort, lo que significa que su presidente, el romano Mario Draghi, jugará en casa a la hora de detallar las nuevas medidas de política monetaria no convencional que viene anunciando con el objetivo de reactivar la economía europea, en un pulso permanente con los sillones filogermanos del consejo.

De la cita de esta semana, concretamente, se esperan nuevos detalles del programa de compra de titulizaciones de deuda o ABS (asset backed securities) que, según avanzó Draghi en la cita de septiembre, se pondrán en marcha ya este mes de octubre. Queda pendiente saber, fundamentalmente, qué volumen de compras pondrá en marcha, qué tipología de activos piensa adquirir y si estos deberán estar garantizados. España ya ha avanzado que está dispuesta a avalar las titulizaciones de crédito a pymes españolas para que se beneficien del plan.

Preguntado por el impacto que puede tener para España el programa de compra de ABS, Juan David García, senior director de Fitch y responsable del equipo de titulización en Madrid, advierte que “hay muchos flecos pendientes” que el BCE debería aclarar esta semana, como “qué volúmenes” de compra y qué tipo de emisiones prevé adquirir.

A priori, no obstante, García asume que la medida puede ser positiva porque aportará liquidez, si bien valora que la clave es que el mercado resulte atractivo para los inversores privados a medio plazo. España, recuerda, ha sido uno de los países europeos más activos en el campo de las titulizaciones, con volúmenes emitidos de hasta 100.000 millones antes del estallido de la crisis, si bien recuerda que la cifra se había reducido a los 30.000 millones el pasado año mientras que se espera un volumen aún inferior para 2014.

El experto de Fitch advierte, no obstante, que para que la afluencia de liquidez se traduzca en crédito, aún es necesario que la economía se dinamice para generar una “demanda solvente”.

Así, la adquisición de estas emisiones de paquetes de crédito por parte del BCE supone una vía indirecta de inyección de liquidez a la banca con el objetivo de que haga fluir el crédito a la economía real. Hace dos semanas, el BCE ya activó una inyección directa de liquidez mediante una primera subasta condicionada a la concesión de préstamos a empresas no financieras (TLTRO, por sus siglas en inglés), si bien las entidades europeas solo solicitaron 82.600 millones de los cerca de 400.000 que estaban disponibles. Se espera, en todo caso, que el sector acuda a por un volumen mayor en la segunda ronda, que se celebrará en diciembre.

Con los tipos al 0,05%, su mínimo histórico, y las citadas medidas en marcha, el gran as en la manga que le resta al BCE es un programa de compra directa de deuda al estilo del quantitative easing de la Fed. Aunque no se descartan valoraciones sobre el mismo para el jueves, los analistas descartan que se ponga en marcha hasta comprobar el efecto de la primera ronda de artillería pesada del BCE.