TCB está ampliando la capacidad de Buenaventura, un puerto clave para Colombia

Expertos en el movimiento de contenedores

El grupo marítimo TCB, pionero en el diseño, construcción y operación de terminales en España, continúa su expansión con proyectos en puertos del Pacífico Sur y el mar Egeo

La empresa colabora con los fabricantes de grúas pórtico en la automatización de la maquinaria portuaria.
La empresa colabora con los fabricantes de grúas pórtico en la automatización de la maquinaria portuaria.

Por su ubicación en la costa del Pacífico y cercanía tanto al Canal de Panamá como a los grandes núcleos urbanos de Bogotá, Cali y Medellín, el puerto de Buenaventura debería de ser la principal puerta de entrada y salida del comercio exterior colombiano.

Sin embargo, en los últimos años, buena parte de esa carga se ha estado moviendo por el puerto de Cartagena, en la costa atlántica.

La falta de profundidad del canal que da acceso a la bahía donde están los muelles, la limitada capacidad instalada y otras deficiencias de infraestructura impedían la llegada de barcos de gran calado. Precisamente el tipo de problemas a los que le gusta enfrentarse a TCB, grupo catalán dedicado al diseño, construcción, gestión y explotación de terminales de contenedores en todo el mundo.

Carga colombiana que se había estado desviando a la costa atlántica de Cartagena, está volviendo a salir por el Pacífico

En 2010, la compañía recibió el encargo del Gobierno colombiano de construir la nueva terminal de contenedores de Buenaventura.

La obra, de cuya operación se ocupará durante 30 años, forma parte de un ambicioso plan de mejoras puesto en marcha por las autoridades del país para evitar que el puerto siga perdiendo competitividad frente a otros del Pacífico Sur como El Callao (Perú), Balboa (Panamá), Valparaíso y San Antonio (Chile).

“El mayor problema de Buenaventura es que es un sitio de difícil acceso, donde no es fácil trabajar. Ahí hemos construido una terminal totalmente sobre el mar, levantada sobre pilotes. Eso requiere de una tecnología y capacidad de diseño muy altas. Muchas otras compañías se echaron para atrás porque el riesgo era muy grande. Nosotros lo hemos conseguido y ha sido un éxito”, cuenta Xavier Soucheiron, consejero delegado de TCB.

El grupo entregó la primera fase del proyecto en mayo de 2011, tras una inversión de casi 300 millones de dólares. El canal de acceso tiene ahora una profundidad de 14 metros, suficiente para recibir buques Post Panamax (más anchos que los que cruzan el Canal de Panamá y, por ello, capaces de transportar una mayor cantidad de contenedores a menor coste).

Además, cuenta con un muelle de 440 metros de longitud que permite el atraque simultáneo de dos barcos, 19 hectáreas de explanada para el almacenamiento de contenedores y tres grúas pórtico del tipo Post Panamax.

La nueva terminal puede atender 300.000 contenedores al año, pero cuando la segunda fase esté concluida, podrá mover hasta 600.000 contenedores, el doble de la capacidad actual. Esta ampliación, cuyas obras empezaron en julio de 2012, supondrá para TCB una inversión extra de 150 millones de dólares. “Esperamos que todo el proyecto esté acabado a finales de este año”, precisa Soucheiron.

Por lo pronto, carga que se había estado desviando a Cartagena está volviendo a dirigirse a Buenaventura, con los consecuentes ahorros de tiempo y dinero en transporte.

La mayoría de terminales que están bajo el control del grupo se encuentra en régimen de concesión.
La mayoría de terminales que están bajo el control del grupo se encuentra en régimen de concesión.

Este es el proyecto del que se siente más orgullosa la directiva de TCB, aunque no es el único. El grupo empezó su actividad en 1972 cuando ganó la concesión de la primera terminal de contenedores del puerto de Barcelona (y de ahí sus siglas), la del Muelle Sur, pionera en España en el tráfico de mercancías en este tipo de embalaje, y que aún hoy administra.

A partir de ahí fue ampliando su radio de acción. Actualmente gestiona las terminales de otros cuatro puertos españoles: Valencia, Tenerife, La Palma y Gijón.

En el exterior, además de Buenaventura, opera en los puertos de Paranaguá, en la costa este de Brasil; Yucatán, en el Golfo de México; Esmirna en el mar Egeo, Turquía, y Quetzal, en la costa del Pacífico de Guatemala.

Esta diversificación geográfica ha permitido a la firma compensar la caída de las importaciones en España y seguir creciendo.

Así, la facturación del grupo ha pasado de los 300 millones de euros de 2009 a los cerca de 430 millones del año pasado. “Este ejercicio estaremos algo por encima de 2013, quizás un 5%”, indica.

Lo que sí es seguro es que el 55% de sus ingresos vendrán del exterior, cuando hace seis años, en 2007, este frente aportaba solo el 20%.

En cuanto al mercado español, señala que si bien la exportación está repuntando, sus terminales aún no han recuperado los máximos históricos que alcanzaron en los años previos a la crisis. “En 2008, por ejemplo, Barcelona movía 1,2 millones de contenedores y en este momento está en 700.000 u 800.000. Pero la tendencia vuelve a ser positiva”, subraya.

Mientras la recuperación en España se consolida, el grupo sigue a la búsqueda de nuevos mercados. “Estamos participando en algunos concursos públicos en Marruecos y estamos evaluando proyectos que todavía están en una fase muy incipiente en Centro y Suramérica. A medio plazo esperamos entrar también en África y Asia”, concluye.

Alianza estratégica con Mitsubishi

En algunos de los puertos en los que opera, como Barcelona y Valencia, el grupo gestiona también terminales ferroviarios, a fin de facilitar el flujo de mercancías de sus clientes.
En algunos de los puertos en los que opera, como Barcelona y Valencia, el grupo gestiona también terminales ferroviarios, a fin de facilitar el flujo de mercancías de sus clientes.

En abril de este año TCB vendió por una suma no revelada el 25% de la sociedad que gestiona la terminal de contenedores de Valencia (TCV) a Mitsubishi.

Xavier Soucheiron, consejero delegado de TCB, explica que la operación marca el inicio de una alianza estratégica que han entablado con la multinacional japonesa.

“Ellos están muy interesados en desarrollar el negocio de terminales portuarios, pero tienen poca experiencia en el tema. Empezamos a hablar y vimos que nuestros objetivos eran comunes. La idea es unir nuestros recursos para buscar oportunidades, sobre todo en países en desarrollo. Su entrada en TCV es un primer paso en esa colaboración, ya que nos ayudará a conocernos mejor”, indica.

Datos básicos

Todas las terminales de TCB trabajan con software desarrollado por la misma compañía.
Todas las terminales de TCB trabajan con software desarrollado por la misma compañía.

Accionistas
Desde sus inicios, en 1972, hasta bien entrados los noventa, el capital de TCB estuvo muy disperso. Poco a poco, Pérez y Cía, grupo familiar dedicado a la prestación de servicios navieros y portuarios, fue comprando participaciones hasta que en 1999 se convirtió en el accionista de referencia con el 40% del capital social.

El resto quedó en manos de socios financieros, aunque estos han ido han cambiando: Primero fue 3i, luego un fondo de Deutsche Bank y actualmente, una sociedad controlada a partes iguales por QIC, fondo de pensiones de los funcionarios del Gobierno de Queensland en Australia, y Finpro, fondo de inversión portugués.

Empleo
La regulación en España y la mayoría de países obliga a TCB a contratar estibadores portuarios, por lo que no puede realizar el íntegro de sus operaciones con personal propio. Aún así, la empresa da empleo directo en todas sus terminales a unas 2.000 personas e indirecto, a entre 500 y 800.

Innovación
La firma invierte en I+D entre el 1% y 2% de sus ingresos anuales. En este sentido, tiene varias líneas de investigación abiertas. Por un lado, desarrolla software para facilitar la rápida adecuación de los trámites aduaneros a los cambios normativos, y por otro, colabora con los fabricantes de grúas pórtico en la automatización de la maquinaria portuaria. En este último ámbito tiene varias patentes registradas.

Fe de errores

Este artículo se actualizó el martes 2 de septiembre para reflejar que la terminal de contenedores de La Habana, en Cuba, ya no forma parte de los activos de TCB, como se consignó por error en la primera versión. El grupo dejó de operar esta terminal el 30 de junio pasado al finalizar el periodo de concesión.